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Otra vez, viudas negras en la Ciudad: una chica de 18 años y una menor, acusadas de drogar y robar al menos a dos víctimas Cayeron en Parque Avellaneda y Constitución. Es víspera de Navidad y en la residencia, las chicas planean cómo pasar estas señaladas fechas. Todo va bien hasta que empiezan a recibir unas inquietantes llamadas de un chiflado. Al malestar que producen esas llamadas se le une la desaparición de una de las chicas. Después de dejar a su novia, Andrés, de vuelta a su casa, es atracado por dos mujeres. Cuando tiempo después encuentra a Isabel, una de las atracadoras, su obsesión por esta joven desequilibrada de familia acomodada provocará un giro inesperado en su vida que le conducirá a abandonar todo cuanto posee. Peliculas de Estreno. El Jardín Secreto (2020) 2020. La Niñera: Reina Letal. 2020. Tenet. 2020. After: En mil pedazos. 2020. Mulán (2020) 2020. Bill & Ted Face the Music Megadede.com siempre tiene las últimas películas y series en calidad Full HD sin ninguna limitación. Para ver una película o un programa de televisión, puede usar el cuadro del motor de búsqueda en la parte superior de la página o seguir uno de los enlaces del género a la izquierda del sitio. También puede usar el menú de categorías ... Contamos ya las horas para despedirnos de 2019, lo cual supone la llegada de un nuevo año repleto de grandes estrenos.A continuación vamos a repasar las que en Espinof consideramos que son las 48 películas más esperadas de 2020, tomando para ello como base que vayan a estrenarse en España a lo largo de estos 366 días que tenemos por delante. ... Ver Películas Online Gratis full HD, estrenos del Cine Mundial, español, castellano, latino, subtitulado, Vose, todas las películas en un solo sitio bonipelis.com Ver peliculas online Sim limite de tiempo películas online gratis en la mejor calidad como HP 1080 ,HD 720 HD Ver peliculas online desde tu casa nunca ha sido tan fácil.ver series y peliculas online gratis, peliculas estreno online.Tenemos todas las películas online completas gratis, series completas PeliculasMega es uno de los mayores portales para descargar peliculas y series de forma gratuita en diversas calidad e idiomas tales como el castellano, español latino e ingles subtitulado. En peliculas por mega encontraras estrenos antes que en la mayoria de los sitios por tal motivo te recomendamos que no pierdas tiempo y descargues peliculas gratis desde peliculasmega. Peliculas Eroticas - Consulta el listado completo de todas las peliculas disponibles del genero EROTICO que tiene www.infomaniakos.net, gratis.

¿Qué opináis de la película "Bajarse al moro" de Fernando Colomo? (1989)

2020.08.06 10:30 carlosmstraductor ¿Qué opináis de la película "Bajarse al moro" de Fernando Colomo? (1989)

Hola a todos de nuevo:
Me gustaría saber vuestra opinión sobre la película "Bajarse al moro", dirigida por Fernando Colomo, protagonizada por Verónica Forqué, Juan Echanove, Antonio Banderas (hasta lo invitaron al jurado español de Eurovisión ese año con fines promocionales) y la revelación Aitana Sánchez-Gijón, el director basó esta comedia urbana madrileña (ambientada en el barrio de Lavapiés y parcialmente en Algeciras y la localidad de Chauen en Marruecos) en la obra de teatro del mismo nombre creada por el vallisoletano José Luis Alonso de Santos.
Pienso que esta cinta representa muy bien la quintaesencia ochentera desde el punto de vista sociológico en todos los sentidos, sobre todo en cuanto a la estética y tal vez haya resistido muy mal el paso del tiempo, los actores salen jovencísimos y, como curiosidad, TVE colaboró en la producción y hasta el Ministerio de Cultura le dio a Colomo una jugosa subvención de 30 millones de pesetas de la época (el presupuesto general/total fue de 130), es una comedia sin pretensiones de obra maestra o del llamado "cine de autor" o "arte y ensayo", etiquetas muy habituales en los críticos de cine.
Para quien no lo sepa, la expresión "bajarse al moro" significa en la jerga de la droga "bajar a Marruecos a comprar hachís porque salía más barato que en España", no sé si se utiliza todavía o ha caído en desuso.
En la banda sonora colaboró el grupo de blues aflamencado/flamenco blues Pata Negra (liderado por Raimundo Amador), que interpretaban en un balcón, entre otras, una canción llamada "Pasa la vida", que años después sirvió como sintonía a un programa de María Teresa Campos antes de que esta última fichara por Telecinco en 1996.
Un abrazo a todos desde Murcia y ¡A disfrutar de lo que queda de verano a pesar de la dichosa pandemia y del calor sofocante!
Carlos M.S.
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2020.08.03 21:07 FormerAlex Historias de Hospitales #4 La Mara Hora

Esta es la peor historia que me ha tocado narrar, me llego a mí a través de un correo anónimo a mi Email del trabajo. Dudé si escribir sobre esto o no pues no sabía las repercusiones que podría tener, llegue a la decisión de hacerlo más por temor que por las ganas de. Sin embargo ustedes serán los jueces, les dejo a continuación una transcripción textual de lo que llego a mí de forma anónima y que sé que tanto como a mí, les será difícil de entender y leer algo tan horroroso y perturbador.
La Mala Hora.
Entiendo que estás haciendo esta labor de recopilar historias y lamento que no pueda contártela en persona, ni siquiera por un medio más convencional, cree este correo específicamente para platicarte mi historia, pero sé que una vez que lo leas, entenderás por qué lo hice de esta forma, sin embargo para que mi historia sea entendida debo retroceder hasta donde creo yo comenzó y si me permites el espacio lo hare, puedes recortar partes para que se adapte lo mejor que quieras a tu espacio de escritura pero te pido que mantengas las partes importantes.
Mi historia comienza con mis recuerdos, hace más de treinta años, llegamos a un pequeño pueblo cerca de Hermosillo llamado Miguel Alemán, solamente mi madre y yo procedentes de Chilpancingo Guerrero, No sé qué paso exactamente solo recuerdo que al tiempo ya estábamos instalados en una pequeña casa, a los días mi Abuela llego y se quedó con nosotros. Mi madre nunca me dijo que había pasado con mi padre, pero ella lloraba muy seguido y gritaba a mi abuela, ellas siempre peleaban cuando era un niño, mi padre no era una figura tan cercana a mi yo no lo extrañaba y no preguntaba por el en esos momentos. Comenzamos a adaptarnos, al principio recuerdo que mi madre batallaba demasiado para que tuviéramos comida, algunas veces miraba como solamente yo comía y ella me observaba diciendo que lo haría más tarde, mi abuela nunca se acercaba a la mesa no recuerdo haberla visto comer. Poco a poco mi Madre comenzó a hacerse de un nombre, porque miraba como gente llegaba a nuestra casa preguntando por ella, con el tiempo comprendí que era lo que llaman una “Santera” mi madre hacia curaciones, bendiciones o maldiciones si eran solicitadas. La apodaremos “La Dama Blanca” debido a su característica forma de vestir y el proteger su identidad, conforme la voz se corrió de su labor más y más gente comenzó a buscarla, yo notaba como nuestras vidas fueron cambiando poco a poco hasta no solamente tener comida suficiente si no algunos lujos, televisión, incluso me compraba juguetes con los que en otra época solo habría soñado. A la edad de 8 comencé a experimentar cosas extrañas, un recuerdo en particular que tengo fue en mis días de escuela, cursando los grados primarios de educación decidí escaparme de clase pues había peleado con un compañero quien me amenazo con golpearme al finalizar las clases, me fui recuerdo que camine por un terreno baldío ya que mi escuela se encontraba a las afueras del pueblo. De pronto note como la luz del sol se opacó, una sombra me cubrió al voltear hacia arriba mire una gran ave, venia directamente hacia mí, no pude calcular su tamaño pues venia directo de donde estaba la luz de sol pero pude notar algo, un par de ojos grandes tan vacíos y oscuros que me llenaron de terror, por instinto simplemente me hice arrodille y cubrí mi cabeza con mis manos, escuche un terrible graznido y mire como el ave se alejó, yo corrí a casa. Al llegar agitado mi abuela me dio un vaso de agua, ella nunca hablaba conmigo, en ese entonces yo pensaba que era muda o algo así, simplemente se sentó a un lado y con su mano me calmo tocando mi espalda. Mi madre entro unos minutos después, yo estaba más calmado y le conté lo que había pasado, ella me reprendió, me dijo que era un tonto por andar por esos lugares solo, que era peligroso pero no paso de ahí. Sin embargo tuve algunos encuentros más con esa misteriosa ave que no quise comentarle a mi madre por temor a que supiera que hacia cosas malas, comprendí el patrón, cada vez que hacia algo indebido, esa Ave aparecía y me asustaba. Habría pensado que era solo cosa de mi imaginación, pero un día estaba con algunos amigos que había logrado hacer jugando a las afueras del pueblo cuando de pronto el ave comenzó a perseguirnos, todos nos asustamos pero yo no les dije de mi historia con ella. La “Dama Blanca” ya era la santera más representante del pueblo durante mi adolescencia, la veía entrar a casa apurada a comer para después regresar pues tenía gente y más gente esperando, mi abuela en cambio nunca salía de casa y a diferencia de mi madre, ella siempre vestía de negro, mi madre decía que nunca había dejado el Luto tras perder a mi abuelo, aunque raramente hablaba de ellos, yo sabía que mi abuelo era un agricultor que murió de un infarto trabajando, me dijo que mi abuela había cambiado mucho desde entonces, que casi no hablaba, pero yo la había escuchado hablar muy bajo, casi en susurros con mi madre. Seguramente en este punto te estas preguntando que tiene que ver todo esto con tus relatos de Hospital y tienes razón, no tiene sentido, pero déjame avanzar y entenderás, lo hare más de prisa. A mis quince años ya era un poco más maduro y aunque cuando creces con algo cotidiano deja de ser extraño para mi ciertas cosas seguían siendo completamente raras, comencé a cuestionarme cosas como, donde está mi padre, porque no vino o en todos estos años no hemos recibido una carta o una llamada de él, no ha hecho el intento para contactarse conmigo. Un día en mi cumpleaños dieciséis, mi madre me hizo un pastel, nunca me visitaron mis amigos a mi casa pues mi madre me tenía prohibidas las visitas, aun así mis amigos tenían miedo de ir, por lo tanto por ningún lado era posible, así que mis cumpleaños eran solo nosotros tres, un pastel, quizás un regalo. Esa noche tome la decisión de intentar conseguir algo de información sobre mi pasado y sobre porque estábamos en ese lugar. -Mama – le dije, ella vestía de blanco como siempre. -¿Que pasa hijo? – nunca me llamaba por mi nombre, yo sabía que tenía el mismo nombre que mi padre. -¿Que paso con mi padre? – Note en su rostro la preocupación de tener que explicar cosas, quizás sabía que la conversación algún día tendría lugar, solo no esperaba que fuera en ese momento. -Comamos – Me sugirió – Después hablaremos de eso. Era la misma evasión que había recibido algunas veces antes, pero esta vez no estaba dispuesto a dejar ir la oportunidad. -No – le conteste – Quiero que me lo digas, ya estoy lo suficientemente grande para comprender que paso con mi madre, ¿te engaño?, ¿te dejo por otra mujer?, ¿lo hiciste tu o que paso?
Ella se mantuvo en silencio, durante algunos segundos pero yo no estaba dispuesto a quedarme en silencio y sin una respuesta. -¿Que paso? – le dije de nuevo
-Tu padre está muerto – la voz de mi abuela rompió el silencio, había olvidado por completo su presencia, estaba sentada a un costado de la mesa como de costumbre, era la primera vez que me hablaba directamente, me estaba mirando fijamente con sus ojos negros profundos, que sentí haber conocido anteriormente.
-¡Que! – Exclame yo, mirando a mi madre nuevamente – ¿Es eso verdad?
-Lo es – contesto mi madre, después de algunos segundos de estar en silencio – Tu padre murió, fue por eso que decidimos venirnos de allá. -¿Qué le paso? – estaba desesperado por respuestas y no dejaría ir la oportunidad. -Nadie lo sabe – contesto mi madre, simplemente lo encontraron muerto una mañana, solo sé que alguien lo asesino, pero no supe quién o porque, simplemente tuve miedo por nosotros y decidí venirme a este lugar. -¿huiste así nomás sin averiguar? – pregunte un poco molesto Mi madre dejo su plato en la mesa, se levantó y se fue, me quede solo con mi abuela quien había vuelto a su silencio cotidiano. -Supongo que tú tampoco me contaras – le dije dirigiéndome a ella no hubo respuesta.
No volví a tocar el tema, me fui del pueblo antes de cumplir dieciocho para entrar a estudiar, omitiré la carrera sin embargo supongo que sabes que es algo relacionado a la salud, si no fuera de esa forma, no recibirías este correo. Durante ese tiempo me aleje de mi madre y de sus costumbres, sin embargo sentía que esa ave aun me seguía, quizás era simplemente mi paranoia. Comencé a frecuentar lugares para divertirme, a salir con chicas, tuve un par de noviazgos y mi vida comenzaba a ir en una dirección lo más alejado de mi vida anterior. Conseguí trabajo en el hospital, comencé a ganar mi propio dinero. Mi madre me llamaba por teléfono varias veces a la semana, poco a poco deje de frecuentar el pueblo hasta que me había convertido por completo en un hombre de ciudad. Un día mi madre me llamo y me dijo que era necesario que fuera al pueblo, le pregunte qué tan necesario y ella me dijo que era urgente, al llegar la encontré postrada, en cama, mi abuela sentada a su lado. No sabía que estaba enferma, de haberme dicho yo podía haberle ayudado.
-¿Qué pasa, porque no me dijiste? – le pregunte y ella me dijo que de igual manera no hubiera podido hacer nada. - Hay algo que debes saber – me dijo, yo no sabía si era su lecho de muerte, aun así la escuche con atención.
-¿Nos das un minuto? – le dijo a mi abuela quien se levantó de inmediato y se fue. -Hijo – me dijo ella, postrada en la cama – Hay algo que debí contarte desde hace mucho tiempo pero nunca tuve el valor de hacerlo. -cuéntame – le sujete de su mano, quizás eso lo haría más fácil. Respiraba con dificultad, era obvio que estaba muy enferma y yo le ayudaría pero quería escuchar primeramente todo lo que tenía que decir. -Es sobre tu padre – me dijo, y yo sabía que así era – tu padre y yo éramos muy conocidos en Chilpancingo, él era un curandero como yo, teníamos mucha gente que confiaba en nosotros, muchos conocidos poderosos y mucho dinero por eso. – seguía respirando con dificultad – pero como todo comienza, también termina. Pronto había llegado más gente, con poderes más impresionantes que los nuestros más efectivos, para bien y para mal. Nos convertimos en los anticuados, en los rezagados. Yo escuchaba atentamente, mi madre nunca me había contado de su historia antes de llegar al pueblo. -Tu padre no pudo con eso – continuo – Yo en cierta forma lo entendí, comencé a buscar más cosas, limpie casas, fui a las huertas de sembradío, pero tu padre no pudo. Él estaba obsesionado con recuperar su puesto como el “más poderoso” que lo llevo a tomar decisiones que terminaran afectándonos para siempre. Entre tantas cosas que intento llego a un ritual muy peligroso y prohibido en todas las enseñanzas de esta… arte, sin embargo su sed de poder lo cegó, el realizo un ritual Llamado La Mala Hora. Se invoca a un ser muy poderoso, que puede hacer cualquier cosa que le pidas siempre y cuando el pago sea de su agrado, la mala hora es una entidad maligna, con una sed insaciable y mucha gente evita si quiera hablar de ello, por lo que conlleva el ritual y lo que debes de esta preparado para perder. Tu padre sin preguntarme si queira lo hizo, invoco a La Mala Hora, con la sangre de… - Hizo una pausa larga – De tu abuela. -Que- Dije yo completamente aturdido – Hablas de mi otra abuela. Yo recordé que tampoco tenía información sobre mi otra abuela, mama me dijo que habia muerto cuando yo era muy pequeño. -No – Me dijo tajantemente, tu abuela. Estaba completamente confundido, no sabía que era lo que intentaba decirme o si acabo estaba entendiendo un poco. -Mira – me dijo calmándose un poco – Para invocar a la Mala Hora se requiere un sacrificio de familia, tu padre por eso no me lo comento porque sabía que yo me negaría. Tu padre solamente tenía tres familiares, Tu abuela, tú y yo. Él sabía que si quería hacer el ritual y obtener el poder de La Mala Hora debía de sacrificar a alguno de los tres, el decidió por tu abuela pues pensó que había vivido lo suficiente y no se imaginaba la vida sin ti o sin mí. Lo único que sé, es que un día se fueron y solo regreso él. Desde entonces tu abuela no regreso y yo tenía mucho miedo de hacer preguntas, también note como los demás Santeros del pueblo comenzaron a irse, algunos les ocurrían accidentes, otros simplemente estaban asustados como para quedarse en ese lugar más tiempo. Al poco tiempo solo nosotros quedábamos como los únicos santeros, todo regreso a lo que era antes, prosperidad, dinero, felicidad, al menos para mí. estaba comprendiendo un poco mejor a lo que iba, ahora entendía que mi padre había asesinado a mi abuela por tener más poder, pero tenía muchas dudas más.
-La felicidad era solo mía – continuo – Tu padre se volvió un ser vacío, distante, paranoico, siempre tenía miedo, siempre miraba por la ventana, una noche se sinceró conmigo, me dijo lo que había hecho. La lleve al monte, me dijo, le saque toda la sangre que pude, de esa forma lo pidió La Mala Hora. Yo me puse histérica, había escuchado historias sobre ese ente de gente que me había entrenado en muchas disciplinas. Y lo confronte, La Mala Hora! Le grite y el me pidió que me callara porque nos escucharía. Ahora mi cabeza daba vueltas, mi padre era un asesino, mi madre lo supo todo el tiempo y mi abuela había sido asesinada. -Yo sabía lo que conlleva el invocar la Mala Hora – me dijo casi a borde de llanto – No es un pacto que puedas romper, no es algo de lo que puedas escapar, La Mala Hora seguirá contigo siempre y cuando mueras, ella no se ira, se ira a tu familia. -¿A nosotros? – Pregunte -A nosotros – Contesto ella llorando ahora. Yo me quede pensando y creo que ahora entendía algo. -La Abuela – le dije y ella asintió con la cabeza. En ese momento la abuela entro a la habitación y en la puerta simplemente se dirigió a mí. -Tu madre morirá ahora – me dijo – y tú eres la única familia que queda de la persona del pacto. -Hijo – Mi madre interrumpió – Hay algo que debes saber, ella te protegerá siempre y cuando tú le des lo que ella desea. Yo estaba atónito, miraba a mi madre, miraba a ¿Mi Abuela? Como debía llamarle ahora ¿Demonio? ¿Ente? ¿Mala Hora?. -Entonces no era un pájaro normal – dije recuperando esos recuerdos casi perdidos – Eras tú. -Ella te protegía porque yo se lo pedía – Contesto mi madre – Era parte de nuestro pacto. -¿Y tú que le dabas a cambio? – le cuestione.
-Alguna gente venía a consulta para mejorar de su mal, de vez en cuando, era ella quien atendía a través de mi cuerpo, supongo que imaginas que esa gente no mejoraba. -Morían – continúe la oración -Un precio – Dijo el ser que tenía la apariencia de mi abuela – un precio que debes pagar ahora tú. -¿Y qué pasa si no lo hago? – le dije en tono retador – Eh, ¿si no lo hago qué?
Mi madre se agito, su respiración era cada vez más rápida y más insuficiente. -No la hagas enojar - me lo pidió apenas con fuerzas – por favor hijo. -¿Qué pasa si no lo haces? – me dijo la anciana – Bueno, supongo que puedes preguntárselo a tu padre. – Rio de una forma horrible y yo comencé a extrañar a la vieja que no decía una sola palabra.
-Escúchame – mi madre se dirigió a mí - Escúchame bien, debes hacer lo que ella te dice, lo sé, lo siento pero yo tampoco tuve elección, tu padre hizo un pacto con ella y ella es una maldición generacional, la única forma de que se vaya es que alguien la invoque con voluntad propia y no engañado u obligado. Es mejor que aprendas a convivir con ella.
La anciana se acercó a mi madre se puso del otro lado de la cama, yo la miraba fijamente y esos ojos negros que había visto aquel día cuando el ave se acercaba a mí me miraron fijamente y dibujaron una sonrisa macabra en su boca.
-Es hora, es tu mala hora – le dijo a mi madre – ¿algunas últimas palabras? -Mi madre me miro, fijamente, tomo de mi brazo, y lo apretó con fuerzas. -Lo siento – me dijo y siguió llorando. La anciana coloco la mano en su frente y mire como mi madre dio un grito de horror, mientras sus ojos se volvían blandos. -¡No! – Grito – ¡Me quema! Ayuda! Su respiración se apagó, su cuerpo quedo inerte, acomode su brazo a su costado, cerré sus ojos que aun reflejaban el terror de sus últimos segundos de vida. -No tengo opción – dije sin voltear a ver a la anciana -Ninguna – me contesto una voz horrible y gutural al instante voltee mi rostro para ver al más horrible ser que había visto en mi vida, un ser alto, que casi llegaba al techo, con ojos negros vacíos, la piel negra con escamas y un aspecto horrible como babeante. Me quede inmóvil ante tal escena digna de la peor película de terror, quería correr pero el cuerpo de mi madre estaba ahí y temía por él. -Has reaccionado mejor que tu madre a mi verdadera forma – dijo riendo horriblemente – ella salió corriendo, ella decidió que tomara la forma de tu abuela para recordar por siempre el horrible acto que había hecho tu padre, pero dime, ahora estoy ligado a ti, de qué forma prefieres que te acompañe. Yo me imagine en mi casa a mi abuela, estaba seguro que no quería esa escena, mire a mi madre recostada sobre la cama y pensé en su rostro acompañándome por siempre, pero sabía que lo vacío de sus ojos me haría cambiar el recuerdo que tengo de ella. -Quiero que te quedes en tu forma original – le dije y el soltó una horrible carcajada.
La razón por la que sigo vivo, es porque el pide de vez en cuando tomar control de mi cuerpo, muchas veces él es quien atiende a los pacientes y como lo has de imaginar, nadie mejora, el elige quien, siempre anda conmigo, me habla de vez en cuando, ahorita está a un lado de mi en la esquina de esta habitación simplemente observándome, está ahí cuando voy a cenar, cuando platico con más gente, cuando salgo con una chica, él siempre está ahí. Seguramente sin darte cuenta ha pasado junto a ti por los pasillos del hospital, pero me alegro que no puedas verlo, jamás olvidarías lo profundo y vacío de esos ojos. No sé cuánto tiempo me permitirá vivir, lo único que sé, es que no le daré a nadie más para atormentar, prefiero irme solo al infierno o no llevar una esposa, un hijo conmigo como lo hizo el monstruo de mi padre, no sé cómo funciona este enlace, no se si saber que existe te hace ahora participe, quizá te di la maldición y sin intentarlo, si fue de esa forma, lo siento.
Cuando me llego esta carta y la leí tuve miedo, y si la maldición es real y si ahora soy participe, si la Mala Hora supo cuando la recibí y con el conocimiento llega la maldición. Eso me aterra y ahora también tú conoces la historia, al igual que como lo dijo la persona anónima que me escribió lo digo también yo… Lo siento.

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2020.07.28 07:00 J005HUA La historia de como siento que vivo en una película Uffff aquí vamos este es mi primer sub reddit así que si tengo errores de ortografía una disculpa entonces Historia de fondo lo siento si es larga

La historia de como siento que vivo en una película
Uffff aquí vamos este es mi primer sub reddit así que si tengo errores de ortografía una disculpa entonces empecemos
Mi bisabuelo (no recuerdo su nombre ) heredó 3 terrenos ( en México se le dice así la tierras para construir casas o negocios ) una para mi abuelo Delfino Trejo como para sus dos hermanos el segundo ( lo llamaba mi mama Rocío Trejo "el tío chavo" que murió hace un año de manera muy triste )
El tercero igual muerto no lo conocí el ultimo terreno dijo sus nombres verdaderos por que no creó que lean esta historia ;v mi abuelo se junto con mi abuela Alvina Alcaraz y empezaron a construir la casa como a tener un chingo de hijos ( parecían perros sin dueños ) luego me entenderán mientras empezaba la construcción de la casa de mi abuelo que es donde vivo actualmente con mi mama
Tuvieron 15 hijos ( no miento 15 ) 3 se murieron la los primeros meses de nacer no se por que así que quedaban 12 muchos
Aquí es donde viene el problema mi abuelo no era el mejor abuelo de echo no lo conocí el problema era que era machista ( golpeador de mujeres y niños a diestra y siniestra con hijas o hijos en mi caso tíos los golpeaba )
Pero quede claro mis tíos no son o eran unos santos de echo la mayoría son una [email protected] de personas asquerosas luego me entenderán por que
En el tiempo de que tuvo sus doce hijos o hijas la mayoría sino [email protected] se fueron de la casa ala edad de 18 años otros por que no sabían o mas bien no saben nada ( verdad Natividad mi tía mas [email protected] que se acuesta con puros hombres casados vieja [email protected] )
Pero la mayoría se iba de ahí por sus muy malos tratos que tienes novia putaz0 que dijiste una grosería quemadas en la boca que llegas después de las 8 afuera en la noche por eso casi nadie lo quería por dentro
Pero sabes porque fingían que lo querían por que el tenia mucho dinero tenía un centenario y era muy querido por personas importantes
Ahora si mi historia nació mi mama Rocío fue una de las mas maltratadas de la familia pero fue muy recompensada ;) pasemos unos años adelante después de su nacimiento conoció a un wey llamado vega nombre falso por que el fue diputado y presidente de Tequisquiapan y ahí se puedo meterme en problemas que murió hace unos meses en este años 2020 no fue por covid
( la mayor parte de esta historia es de venganza del KARMA no miento el Karma existe ) osea venganza cósmica o justicia de dios
Bueno mi mama conoció a vega mis tíos no lo querían pero ella si ma tas bien [email protected] pero cuando mi abuelo se entero que mi mama estaba embarazada no de mi si no de mi hermana la corrió de la casa cuando vega se dio cuenta la iba a botar como un perro pero sus papas de vega se dieron cuenta la cuidaron pero mi mama no es cualquier mama o no
Toda un machorra parte madres huevos de acero no miento mando al hospital a un wey que la Chuleo le dio en los huevos
Así que a los 25 tuvo ufff a la persona que nos traiciono tantas veces que te dan ganas de verla y partirle toda su cara en pedazos pronto entenderán por que a Greta la niña de oro buenas calificaciones cuadros de honor, prieta como su padre y venia de una familia de diputados que podría salir mal eso pensé yo que pendejo estas y mi abuelo se blando el corazón por ella pero mi abuela no por que no vivía con mi abuelo se separaron por lo anterior estaba encerrada por mi tío no podía salir :( mi mama le tiraba piedras la ventana para que pudiera salir y hablar
Bueno sigamos cuando tuvo 1 año su padre la abandonó como un perro sin contar que le pegó un infección a mi mama ya le era infiel hijo [email protected] así que conoció a mi papa la mayor parte de mi hermana se la pasaba con sus abuelos osea los papas de vega por que mi mama estaba trabajando de maestra por que su padre no daba nada
Ahora si sigamos mi mamá y mi papá se conocieron durante 9 años sip 9 años mientras vega unos 15 años aveces mi papa era malo malo de feo por culpa de su familia sus dos hijos y mi abuela la que no trago me cae muy mal pero el cambio tiene cara malo Pero nada más le hacemos bromas jajaja
Cuando yo nací mi hermana en ese momento tenia 10 años o si llegó yo perras 11 de agosto del 2007 8pm después de comer tacos no miento nací después de comer tacos a nadie se lo e contado :)
Uff papa mi mama me quería abortar por mi tía natividad y mi hermana unas [email protected] zorras luego me entenderán inventaron que mi papa violo a mi hermana mentira
1.- Mentira cuando quiso hacerle exámenes de violación ella no quiso
2.- dijo que tenia papiloma humano mi papa no tenia papiloma humano si no mi mama lo tendría
Y 3.- es por que mi tía estaba ardida por mi mama
Pero igual nací y yo en cambio fui ya no la oveja negra de la familia mis tíos me odiaban por ser no ser hijo de un diputado sino de un mecánico osea no mames la familia de mi papa me odiaban por pensaban que mi mama le era infiel con vega y la familia de vega me odia por que nunca se reconciliaron que pendejos están
Así que mis tíos hicieron complot contra mi mama solo una la aprecio muchísimo mi tía estela la segunda mayor 70 años actual Nos ayudo
El complot era quitarnos la casa de mi abuelo y todo lo planeo un puto gordo de mierda ( el hijo menor mi mama es la 2 menor )
Actualmente la casa en últimas palabras de mi abuelo la dejo para mi mama pero Víctor por ardido no solo quería la casa quería humillar nos lo cual gordito no conseguiste
Cambiemos de personaje mi hermana se embarazo cuando tenia 3 años por un imbécil Y ese imbécil se llama jhovani o como se escriba iba en la cq ella cuando paso esto ella aborto 1.- traición ella aborto 2.-ese imbécil le pegó el papiloma humano 3.-odia a mi mama por que nunca se separó de hector y a hecho lo imposible pero no lo consiguió ( Héctor mi papa ) 4.- tuvo problemas en los riñones Todo eso en un lapso de 5 años wey no chinges
Sigamos conmigo fui un niño muy tímido que casi le dio pulmonía cuando nació que nació a los 8 meses alto riesgo de problemas pesaba 3.65 Kilos al nacer ( mi mama me tuvo a los 35 ) una caída de mi mama por mi peso sin contar la noticia de supuesta violación lo se suena muy exagerado pero que te dijo y casi fue cesaría literalmente soy puto milagro
Teníamos bastantes problemas de money,chash y mi abuela antes de que yo naciera mi abuela era muy cerrada no le gustaba compartir cosas mi mama no sabe por que pero le duele a mi mama como era así ejemplo mis tios le traían fruta fruta que no comía y de ves de compartir lo dejaba pudriéndose hasta tal punto de que tenia gusanos pero llego yo y cambio por arte de el mas acá y empezó compartir todo lo que tenia
Y yo no era un santo según mi mama le daba sartenazos en toda la cara mi papa creo que allí hice Karma le rompí varios vasos a mi abuela deje una puta cuchara en un dvd una Cuchara cualquier cosa con un abejero era profanado por mi manos carros comida cucharas biberones todo lo encontrabas dinero también unos 500 pesos en total
Pasemos cuando tenia 8 años en se entonces todos me odiaban pero eso era lo menos en los que teníamos que preocuparnos mi hermana empeoro con sus problemas de riñones tenia piedras en los riñones tuvimos que hacerle una cirugía de 20.000 pesos para no perder el riñón en ese entonces mi hermana había terminado la relación con Carlos tiro todas sus cosas que puta por Carlos conocí el Yu-GI-OH tenia a exiodia en versión ultra rara
Bueno eso no importa mi hermana conoció un chavo llamado coyy tiene una hija y es soltero su última relación fue greta coyy es la mejor persona que conozco cuida su hija tiene un trabajo muy bien pagado la mejor persona que conozco coyy hizo posible el préstamo de 20.000 peso saben que hizo greta después de la cirugía OSI término con el
5.- traición el rompimiento de coyy puta 6.- nos quería echar el préstamo encima pero no pudo
Después se fue a terminar la preparatoria a Querétaro o si con natividad la mas puta por los siglos de los siglos amen es abogada trabaja en la notaria 3 creo en Querétaro
Aquí es donde llega o si papu el karma resulta que natividad la uso de su chacha para limpiar Jajaja Jodiendo más sus riñones término la preparatoria y regreso a casa 2 o 3 años después trabajo en nutrisa compañía de helados ahí fue donde conocí la basura basura de la feas asquerosa y repudiente Omar tejeda ulgande algo así me vele caca se wey
Se vino a vivir desde Querétaro a san Juan del río según el imbécil decía que venia de familia su papa lo abandonó por algo fue una casa mas jodida que mis calcetines vio nuestra casa y dijo de aquí soy
No pagaron luz ni agua ni comida ni el cable ni las tortillas y hizo que se fuera de sus estudios mi hermana y trabajo el imbécil no duro una semana en Mac donals una semana una puta semana nunca trabajaron por seis meses 6 PUTOS MESES y no era que comía poquito no 2 kilos de tortillas diarias mi papa estaba harto lo hicieron el el cuarto de mama unas 13 veces nos dejaron deuda de alrededor de 50.000 pesos por su estupidez
Y por fin se fueron le pedimos que no se fueran pero si se fueron después se fueron ala casa de ese idiota donde hubo en facebook fotos pornográficas de ella ( ya están borradas ) ahí mi mama exploto en resumen la mando alv tenía 11 años ahí todo empezó a cambiar para bien mi hermana se cambio de casa con omar a rentar yo iba en 6 de primaria
Vega se junto con greta no sabía de que estaba enfermo greta como todo un perro lo siguió teniendo la paternidad que nunca tuvo Fue a mi graduación de echo no me regalo nada si no me regalo nada y tenia dinero suficiente para algo en fin el karma iba a llegar solo que no sabia
Vega hablemos de ese wey un prieto diputado del pan y con dinero pero era un adicto al achol y iba de prostitutas nunca olvido a mi madre
Greta feliz como una lombriz por que tuvo lo que quería un padre y hacer sufrir a su madre jajajaj TAS chava mija
Yo estaba en 1 de cq ahora estoy en 2 de cq voy a cumplir 13
Aquí es donde entra el karma mi hermana tuvo que ser internada o si el riñon simplemente dejo de funcionar por arte del mas allá se lo quitaron jajajaja se seco el riñon ahora solo le queda uno y luego murió su papa vega de cáncer sip cáncer o en hígado o algo así ni todo su dinero lo salvo no se si allá dejado herencias los mas probablemente es que si por eso mi hermana término con omar
Dato curioso me gane la confianza de mi tía estela, tía gloria, tío Delfino, tío Guillermo ese wey tiene millones de pesos, Pepe difunto,tío Roberto
Los que me odian a muerte son Víctor el gordo, natividad la zorra,Hector debía o debe 200.000 pesos al banco
Nunca e tenido hermanos solo medios hermanos mis medios hermanos nuca tuvieron a sus padres
Diego y diana no tuvieron a su mama los abandono
Diego me odia por eso pero ami me vale
Diana no
Greta no tuvo a su padre
Y yo pus si
Tu que opinas gracias por leer tremendo libro El que escriba que es falso es puto Crees que escribiría tremenda paja para que sea falsa no mames :v
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2020.02.19 22:15 paleuribe El individuo (cuento)

El individuo es un invento de la cultura occidental, un centro imaginario en torno al cual se orienta su actividad que le permite arrojar productos al mundo y que éste se los devuelva en forma de dinero, con lo cual podrá seguir repitiendo el proceso indefinidamente hasta que sus manos pierdan su fuerza y su mente su orientación y sea arrastrado por la entropía y el frío eterno del universo estabilizado. Pero esto el individuo no lo sabe, o lo sabe de una manera vaga que le permite sumergirlo con el resto de imágenes y sensaciones en el basurero de su conciencia, de la cual resurgen de vez en cuando ideas desagradables pero que siempre podrá, con un poco de esfuerzo y algo de sedantes, suprimir.
A pesar de ello, hay algo de admirable en el individuo, una persistencia inamovible en aquello que lo destruye, tanto más admirable por el hecho de que aquello no le retribuye, salvo en cortos y leves momentos, ningún beneficio. No hay certeza más fácil de refutar que el supuesto egoísmo que lo motiva: si fuera realmente egoísta, este sistema no se mantendría un solo día en pie. Lo cierto es que el aparente egoísmo del individuo no es más que una solidaridad absoluta con el futuro, que él se imagina como dirigido en su propio provecho; el futuro estaría dirigido hacia su progreso, sea como sea que se imagine ello el individuo. Pero lo cierto es que el futuro es el futuro del sistema mismo, de su eterna repetición, que utiliza al individuo hasta que no tenga más futuro que exprimirle, abandonándolo después al infierno particular que tiene para aquellos que juzga como inútiles.
Una de las grandes preocupaciones del individuo, y quizás la única, es la de si él en efecto es un individuo, y si los demás individuos realmente lo son. Para ello, dispone de una serie de hipótesis que elabora y rumia día tras día, muchas veces mientras está ocupado en sus tareas. Algunas veces piensa que es el único individuo que ha existido y que podría llegar a existir, elucubrando ideas torpes acerca de cómo las cosas del mundo se deducen de él, como quien se limita a poner valores en una ecuación. Otras veces, presa de un excepcional entusiasmo, piensa que todos los individuos existen, y que son como él, e incluso que en el fondo son todos un mismo individuo que el sistema se ha encargado de dividir y aislar. Pese a estos altibajos, la mayoría de las veces el individuo se limita a pensar que los demás individuos existen, y que son estúpidos.
La apreciación y la estimación de la magnitud de la estupidez de los demás individuos es uno de los pasatiempos favoritos del individuo, y quizás a estas alturas el único que le queda. No son buenos tiempos para el individuo: está todo demasiado saturado de ideas y acciones, de estímulos y respuestas, como para mantener un mínimo de estabilidad emocional. El individuo siente que pierde su centro, y teme que sus complejos, que tanto le ha costado cultivar, se independicen y se dispersen y lo dejen en la nada que en verdad es, en un perpetuo mirarse en el espejo. El individuo teme, solo de eso está seguro. Desconfía de las ideas y los estímulos que le llegan, lo aterroriza que sus acciones y reacciones sean manipuladas por esos individuos estúpidos pero astutos, o por individuos astutos que los dirigen a ellos, o por fuerzas ocultas que dirigen todas las acciones humanas, que todos pueden ver excepto él.
El individuo percibe una idea, pero no sabe si es de él. Aunque más que una idea, es una voz, que le exige una respuesta. El individuo no sabe qué responder, no solo porque no sabe la pregunta ni a quién responderle, sino que sobre todo porque siente paralizada su conciencia: el temor a la respuesta adecuada lo hace entrar en un ciclo de estímulos e ideas, cuya extensión aplazada hasta la náusea lo hace retroceder hacia sí y limitarse a mirar al mundo con ojos inmensos, que ya no se dedican a mirar sino a esperar la piedad del mundo para que no lo aplaste.
Pero el mundo no lo aplasta; se limita a insistirle con una pregunta: qué opina. El individuo entonces comprende que la voz no viene de algún lugar oscuro de su conciencia, sino que es la voz de otro individuo. Percibe que el individuo está rodeado de otros individuos, que están en un recinto donde se encuentran aún más individuos, que están hablando, riendo, bailando; siendo, en definitiva, individuos. Los individuos que lo rodean lo quedan mirando a la espera de su respuesta, al parecer el único momento en que el individuo irrumpirá en el mundo, en que cortará el flujo normal de los acontecimientos para revelar su único e irreductiblemente diferente punto de vista acerca del mundo, en que podrá intervenir y quizás cambiar el punto de vista de algunos de los individuos presentes, que a su vez reproducirán en sus interacciones con otros individuos tal cambio en la forma de ver el mundo, cambiando así el mundo, aunque de forma mínima, sí irreversible.
El individuo sonríe. Intenta decir algo gracioso pero no sabe cómo rematar, aunque de todos modos nadie nota que esa era su intención. Intenta recordar las palabras que los demás compartían antes de que le preguntaran, recuerda algunas palabras pero no sabe cómo usarlas. Habla en términos genéricos y sabe que bien podría dejar de hablar en ese momento y que ello no haría ninguna diferencia. Pero los ojos de los individuos ejercen sobre él una fuerza desconocida que lo lleva a no poder dejar de seguir balbuceando, a seguir encadenando palabra tras palabra su ruina. El individuo nota que poco a poco los rostros de los individuos comienzan a hacer gestos de burla y luego de indiferencia, y uno tras otro se voltean hasta dejar de fijarse en él. El individuo toma la lata de cerveza más cercana y, sin despedirse de nadie, sin que nadie lo note, abandona el recinto.
El individuo sube a la primera micro que ve en la calle, no sabe hacia dónde irá. Se sienta en el fondo de la micro y abre la lata de cerveza, la toma mientras mira por la ventana y escucha por sus audífonos música genéricamente deprimente. El individuo mira su rostro en la ventana pero no puede reconocerse en él, como si siempre hubiera carecido de rostro y justo ahora que requiere mirarse en uno el mundo le arroja un rostro a la rápida, hecho sobre la marcha. Piensa que no pertenece a nada, ni siquiera a sí mismo. Qué es lo que se individúa en el individuo entonces, se pregunta el individuo. Piensa entonces en sus hipótesis acerca de los individuos, cree comprender lo que ocurre cuando en realidad sólo se dedica a rumiar una y otra vez los mismos pensamientos, a la espera de un consuelo que a veces imagina como una iluminación espiritual, y a veces, pero esto no le gusta confesarlo a sí mismo, como la llegada de un milagro.
El individuo cae en la cuenta de que en algún momento de la noche sus pasos lo han llevado afuera de lo que llama su hogar, aunque sería más apropiado decir el habitáculo donde arroja su cuerpo de forma periódica, y a estas alturas de forma casi permanente. Se para frente a la puerta, cierra los ojos y respira hondo, luego decide entrar. Arroja a un rincón lata de cerveza que lleva horas vacía. Se recuesta sobre su cama a oscuras, no se molesta siquiera en prender la luz. Revisa en el celular su correo: solo mensajes de ofertas de tiendas, de puestos de trabajo que nunca tendrá, de avisos de deudas que nunca va a saldar. Ningún mensaje de algún conocido, ningún recordatorio de alguna actividad, nada que le dé una señal siquiera ilusoria de que existe. Va al refrigerador, encuentra una última lata de cerveza, al lado de una lechuga quemada hace semanas por el frío y un pote con una comida que hizo la semana pasada y que sabe que en ningún caso se comerá.
El individuo vuelve a recostarse en la cama, con la cerveza en una mano y el celular en la otra. Revisa sus redes sociales, si hay algún artículo interesante, algún video gracioso, alguna imagen que compartir. El individuo siente un deseo, un impulso al que no puede resistirse. Entonces busca en el celular e instala la aplicación de citas que ha desinstalado y vuelto a instalar tantas veces. Al individuo se le aparecen en la pantalla imágenes de individuos con los que podría encontrarse. Las imágenes traen descripciones, pero él ya no las lee hace tiempo, ya adivina la genericidad de ellas: me gustan los viajes, las aventuras, pero también la soledad, no busco nada estable pero tampoco me cierro a nada y la verdad es que busco a ese alguien especial que comparta caminatas, conversaciones, que sepa bailar, pero también cuándo es el momento de escapar de todo y meditar, no quiero a una persona presumida pero tampoco me interesa la gente apocada, si quieres contar tus problemas anda a un psicólogo JA!
El individuo está a estas alturas resignado a todo, dispuesto a todo: pone que le gustan todas las fotos, todos esos rostros que le provocan horror pero que al mismo tiempo no puede dejar de desear. Pasa una cantidad de tiempo indeterminada, quizás horas, hasta que comienzan a aparecer las primeras solicitudes aceptadas. Saluda con un “hola” a esas imágenes de rostros; una buena parte de ellos no responden; otras responden con otro “hola” y poco más, concluyendo con ello la interacción. Sin embargo, tres rostros, tres imágenes de rostros, se muestran se muestran dispuestos a interactuar.
El primer rostro responde a la interacción describiendo su situación actual, actitud descriptiva que deriva de modo más o menos rápido en una descripción corporal de ambos interactuantes, para pasar a la descripción de una imaginaria relación sexual entre ambos, donde abundan las descripciones de formas y tamaños de los órganos sexuales o que pueden ser usados en una relación sexual, descripciones que incluyen las fases típicas de una relación sexual tales como la estimulación previa, el coito en variadas posiciones y la eyección de fluidos que caracteriza la fase final. El individuo, notoriamente excitado, le pregunta al rostro si pueden juntarse en algún momento, de ser posible en ese mismo momento. El rostro parece de pronto reticente a interactuar, y finalmente deja de hacerlo del todo.
El individuo pasa entonces al segundo rostro: parece tan solitario como él, tan desilusionado como él. Arrebatado por la aparente coincidencia entre los destinos de ambos, comienza a contarle acerca de su vida, sus miedos, sus fracasos, con la impulsividad que da la certeza de que al otro lado de la pantalla hay alguien que comprende todo eso porque también lo ha vivido. El individuo, sin embargo, comienza a notar, entre los mutuos relatos acerca de sus miserias respectivas, que el rostro comienza a distanciarse de lo que había dicho. De pronto comienza a comentarle acerca de sus encuentros con otros usuarios de la aplicación, hasta que, transcurrido un largo tiempo en ello, comprende que el rostro usa la miseria que el individuo le expuso para valorizarse a sí en la jerarquía imaginaria de la aplicación, con lo cual podría tener mayor chance de tener un encuentro exitoso con un usuario de mayor valor que él. Una vez que descubre el truco, abandona la conversación.
Pasa entonces a interactuar con el tercer rostro. Capta de inmediato el carácter del rostro, a pesar de lo esquivo de la imagen: un rostro devaluado, de un valor ínfimo, un rostro que grita en una única imagen sombreada su lugar bajo, casi postrero, dentro del orden de valor de los rostros ofrecidos en ese espacio virtual. El individuo, ya desesperado a estas alturas y completamente devaluado en sí y para sí, conversa con el rostro, dispuesto a escuchar y aceptar todas sus banalidades: que hay música que le gusta y música que no, que a veces le gusta estar en casa y a veces no, que a veces está triste y a veces no. El individuo responde que sí a todo: sí, las películas deberían ser así, sí, las comidas deberían prepararse así, sí, la vida debería ser así, sí, sí y sí. El individuo le plantea a este rostro, reducido en su valor a prácticamente nada, que, ya que es evidente que hay una casual y sorprendente coincidencia de gustos y opiniones, podrían tal vez, solo tal vez, juntarse algún día en un parque a conversar, para seguir haciendo inventario de tal increíble cantidad de coincidencias. El individuo espera ansioso su respuesta. El rostro le responde con el equivalente tipográfico de una sonrisa, y no vuelve a responderle más.
El individuo mira la pantalla negra de su celular impávido; de pronto, en un gesto casi automático, sin rabia, arroja su celular contra el piso. Casi de inmediato se levanta de su cama a recoger su celular; se trizó algo la pantalla, pero sigue funcionando. El individuo va al baño a buscar un pedazo de papel, vuelve a recostarse en su cama y se pone los audífonos. Pone entonces en el celular su página de pornografía habitual, la única que visita desde hace años. Ni siquiera se molesta en buscar videos que sean de su gusto, o que le generen algún tipo de curiosidad; se limita a revisar las sugerencias de la misma página, que ya lo conoce bien y que sabe exactamente qué es lo que querrá ver en ese momento. De todos modos, poco le importa ver algo en particular: más que de excitación, se trata de adormecimiento. Selecciona un video, ve algo del comienzo, algo del medio, y se dirige casi de inmediato al final; se masturba sin muchas ganas, pero la ilusión de simultaneidad con la escena hace que eyacule sobre el pedazo de papel, que de inmediato envuelve y arroja debajo de la cama.
Se oyen débiles cantos de pájaro, y un rumor de gente dirigiéndose a sus labores. El individuo decide que ya es tiempo de dormir. Busca en su celular alguna secuencia de sonidos que lo ayude a quedarse dormido, que lo acompañe durante ese lapso de tiempo en que olvidará que existe. El individuo, recostado de espaldas con sus audífonos puestos, espera que llegue el momento en que su conciencia se canse de repetir una y otra vez sus ideas fijas, que su propia voz se canse de sí misma y se desplome como por un golpe firme de un fierro directo en la cabeza, mientras de fondo se escucha una voz dulce y susurrante que dice que lo ama, que siempre lo ha amado y siempre lo va a amar, que su amor por él es como un sueño delicado y hermoso del que no quisiera despertar jamás.
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2018.11.15 01:14 Cruxtely [Concurso] Corazón de Cempoalxochitl

El sábado 27 de octubre fui a una fiesta de día de muertos en Xochimilco. Decidí ir vestida de catrina con un vestido negro y un sombrero decorado con flores de cempasúchil. Mi hermana había hecho mi maquillaje y era extraordinario. A la entrada del lugar, me ofrecieron un curado de cempasúchil delicioso; había gente vestida de calaca tocando tambores y flautas, pétalos de flores tapizando el piso y humo de incienso en todo el lugar. Xavier, el amigo que me acompañó, y yo bailamos toda la noche al ritmo de los tambores.
Regresé a casa poco después de las 3 de la mañana. A pesar del agotamiento, me metí a bañar para no ensuciar mi cama del maquillaje o apestarla de incienso. Noté una pequeña marca negra del tamaño de un grano de arroz en mi muñeca derecha. No pude quitarla a pesar de tallar y dejar roja la piel alrededor. Salí del baño y me fui a dormir.

Tuve el sueño más extraño. Me encontraba acostada boca arriba sobre una cama de piedra. El cielo estaba completamente despejado y brillante. Sentía el calor del sol sobre mi cara. Tenía el cabello suelto sobre mis hombros y un vestido blanco cubría mi cuerpo hasta los tobillos. Me sentía tranquila. Quería levantarme para mirar que había a mi alrededor pero no podía mover mis brazos ni mis piernas. Miré a mi lado derecho y vi a mi abuela sentada a mi lado.
–Samanta, mi niña; debes despertar– dijo mientras quemaba mi muñeca con una piedra caliente.
Desperté inmediatamente con un dolor intenso en la muñeca. Corrí al baño, prendí la luz, metí mi mano en un chorro de agua fría. El dolor fue disminuyendo hasta que desapareció. Revisé mi mano y sólo había aquella mancha negra sobre mi muñeca. Revisé el celular, eran las 5 de la mañana. No pude regresar a la cama.
Me puse a ver series en internet buscando pasar el tiempo o cansar mis ojos lo suficiente para volver a dormir. Llegó la hora de arreglarme para salir a desayunar con mi familia. Le conté a mi madre mi extraño sueño.
–Que raro, murió cuando yo tenía 13 años- dijo mi madre.
– Lo sé pero la reconocí– contesté.
– Seguro se quedó en tu memoria alguna de sus fotos de joven.
– Probablemente.
El día siguió su curso y a la noche siguiente regresé a mi casa exhausta después de tan poco dormir. Cerré los ojos y los abrí de nuevo en el mismo sueño. El mismo cielo pero más obscuro con tintes rosados como si empezara a anochecer, la brisa del atardecer era fría y la cama de piedra también empezaba a enfriar mi cuerpo. El vello de los brazos se erizaba y un escalofrío recorría mi cuerpo inmóvil. Mis manos y pies estaba atados al piso.
– Este no es lugar para ti corazón – era nuevamente la figura de mi abuela sentada a mi lado; joven cómo en las fotos que recuerdo haber visto de niña– debes despertar. No duermas hasta que las almas regresen a casa.
Otra vez desperté con el inmenso dolor en la muñeca derecha, como si me hubiese quemado con un fierro ardiente. Prendí la luz y la mancha en mi muñeca era rojo fuego. La toque con mi otra mano y quemaba como si fuera un satén caliente. Volví a sumergir mi mano en el chorro de agua fría hasta que el dolor desapareció y la mancha regreso a su color negro. Eran las 3 de la mañana y una vez más no pude volver a dormir. El tiempo pasó lentamente, cada segundo estaba más agotada y más desesperada por dormir pero cada que mis ojos se cerraban empezaba a arder nuevamente la mancha en mi muñeca.
Conté 14,000 segundos cuando sonó mi alarma para levantarme. Hacer mi desayuno, la gente en la oficina, las tereas del trabajo; todo aquello me mantuvo despierta y al caer la noche, en la soledad de mi cama, una vez más caí rendida al sueño.

Sentí nuevamente la cama fría de piedra en mi espalda, las manos y pies atados al piso y el vestido blanco en mi. El cielo cada vez más obscuro seguía pintado de tonos morados a pesar de que el sol se había ocultado tras el horizonte.
– Falta poco Samanta pero aun no puedes dormir– dijo mi abuela y desperté con la muñeca quemada.
Era martes 30 de octubre a las 3:30am. Prendí la computadora y busqué formas para quitar el insomnio. El cansancio empezó a afectar mi trabajo. Al salir de la oficina fui a un mercado a comprar Valeriana esperando que eso me ayudará a dormir. Para las 8 de la noche me había tomado tres tazas de té de valeriana sin efecto alguno. Pasé la noche caminando y en cuanto llegó la mañana avisé al trabajo que no podría ir, busqué una cita con el primer psiquiatra que pudiera verme y fui. Le conté al médico lo sucedido en las últimas cuatro noches. Tras una larga valoración me recetó unas gotas para dormir y una referencia al dermatólogo.

Aquella noche me tomé el máximo indicado por el médico de las gotas para dormir y al fin pude cerrar los ojos. Los abrí en el mismo sueño pero ahora estaba completamente de noche. Mis manos seguían atadas. Una Luna roja brillaba sobre mi cabeza. De repente cuatro antorchas se prendieron a mi alrededor, unos tambores empezaron a sonar a lo lejos; se acercaban.
– Samanta, ¿por qué regresaste?– preguntó mi abuela con tristeza.
– ¿Dónde estoy abuela?– le pregunté.
– Te dije que no durmieras hasta que las almas regresen a casa– contestó– Esta es la última piedra de fuego que me queda. No regreses. Sólo faltan una de noche.
Volvió a colocar una piedra al rojo vivo sobre mi muñeca y desperté. Eran las 4am del jueves 1º de noviembre. Pasé el resto de la madrugada buscando información. Poco a poco todo tenía un poco más de sentido dentro de lo absurdo que parecía. El 2 de noviembre es la última noche en el cuál las almas de los difuntos pueden cruzar a nuestro mundo. Decidí obedecer a mi abuela y no dormir por una noche más. Fácil decirlo. Falté al trabajo, vi cuantas películas pude, tomé cuanto café había en mi cocina. Los ojos me ardían, mis párpados se caían. Eran las 11:59pm. ¿Bastará con que acabe el día o tendré que esperar al amanecer? Cerré los ojos.
Abrí los ojos en la piedra fría, atada, amordazada. La Luna carmesí brillaba en lo alto. Las antorchas prendidas la cama rodeada de pétalos de cepasúchitl. Los tambores se escuchaban a mi lado retumbando en mis oídos. El incienso opacaba el olor de las flores. Un señor vestido de sacerdote Azteca se acercó a mi con un cuchillo de obsidiana en una mano y recipiente de piedra hondo en la otra. Miré a mi derecha intentando escapar, intentando pedir ayuda con la mirada. Mi abuela estaba hincada a mi lado. “Te dije que no volvieras, sólo era una noche más” repetía con lágrimas en los ojos.
Miré al cielo una vez más. El cuchillo sobre mi pecho. Mi corazón latiendo, la Luna apagándose.

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2018.11.09 13:08 Nortcat SAINT FREDDIE: Una breve interpretación sobre la heteronorma enmascarada de Hollywood.

SAINT FREDDIE: Una breve interpretación sobre la heteronorma enmascarada de Hollywood.

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Me tomé la libertad de hacer un breve análisis de Bohemian Rhapsody, la película sobre Freddie Mercury. No deja de ser una lectura subjetiva, así que no se sulfuren. Ya sé que “es solo una película”, pero está bueno para entender que todavía se sigue utilizando el mito desde espacios de poder para legitimar modelos de conducta, como el héroe griego que era un arquetipo del hombre ideal.
Bueno, el personaje de Freddie es en esta peli el arquetipo del puto ideal según Hollywood.
Aviso: TODOS LOS SPOILERS, ahre que todos saben cómo termina (o no).
Mi hipótesis: El personaje Freddie (no hablamos de la persona, porque una película no es un documental) encarna la figura de un santo.
Empieza como un tipo común. Encuentra la oportunidad de su vida y entra en un grupo por obra del destino: conoce a Brian y Roger cuando su vocalista abandona el grupo, y atraviesa la primera prueba del héroe: demuestra su virtud. Con Queen va ganando fama y en paralelo entabla una relación (platónica?) con Mary, que representa el amor romántico, puro, sano, heteronormativo. En el momento en que conoce a Paul (primer hombre con el que se besa en la peli) y se admite bisexual, todo empieza a desbarrancarse. Paul lo separa del bien: de Queen, de Mary. Lo mete en fiestas negras con drogas y vicios (es curioso cómo recién en su etapa de solista/desvío, aparecen drogas). Es tentado por el mal. Literalmente le hacen decir a Freddie posteriormente que Paul es un villano, a.k.a. el malo de la película. Entonces reaparece Mary (el bien), y le hace abrir los ojos. Expulsa a Paul (el mal), pero el daño ya está hecho. El SIDA está directamente asociado con el vicio y la homosexualidad, es la semilla del mal, el castigo por su desvío. Entonces Freddie vuelve con Queen y expía sus pecados (hace referencia, en chiste, a autoflagelarse, figura patente de la expiación). En ese momento, mientras los demás miembros de Queen "deliberan" sobre el retorno del vocalista, aparece una imagen muy potente donde Freddie tiene un disco de oro detrás de la cabeza: un halo. Finalmente todo vuelve a la normalidad, el héroe-santo es perdonado y recompensado con uno de los momentos más importantes de su carrera: Live Aid, canonización, gesta humanitaria. En simultáneo encuentra a Jim, que tiene muy poca participación en los diálogos y es un personaje menor en la peli, no en la vida del verdadero Freddie. Jim encarna el amor gay domesticado y heteronormado, al punto en que se legitima cuando se lo presenta a sus padres (como un amigo) y ellos les dan su bendición, es la transferencia de la relación con Mary, que no pudo ser, a un compañero acorde a su sexualidad (al final aparecen uno junto a la otra, emocionados, testigos de la apoteosis del héroe).
Al final de la película el personaje Freddie no muere, es inmortalizado en la última escena. No hay castigo por su desvío porque ya expió sus culpas.
Mi opinión/conclusión: se trata de una película fuertemente pedagógica, disciplinaria, confirmatoria de estereotipos, reproductora de un maniqueísmo de la sexualidad (puto malo/reventado, puto bueno/heteronormado), apologética del amor romántico más pedorro, condescendiente con el tópico paki rockero de que "Freddie no es puto, es un señor homosexual".
¿Refleja la realidad? Ninguna película lo hace (habría que preguntarse primero qué es “la realidad”), pero aunque lo hiciera, no es relevante porque no deja de ser una ficción, una perspectiva mítica de un fenómeno cultural. Y como toda perspectiva mítica es bastante normativa, además de muy poco vigente para los tiempos que corren.
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2018.06.22 00:45 master_x_2k Colmena IX

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Colmena IX

“Sí, yo”, le respondí a Lung, esperando sonar más segura de lo que me sentía.
“¿Tienen historia?” Murmuró Sundancer.
“Hice que se le pudriera y cayera la entrepierna.”
Ella se volvió para mirarme.
“Accidentalmente.”
“¿Cómo...?” Ella comenzó, luego se detuvo cuando el gruñido de Lung se elevó en volumen suficiente como para hacer girar su cabeza.
Angelica y Judas avanzaron constantemente hasta que estuvieron a cada lado de mí.
“Retrocede, Undersider”, dijo Kaiser desde el otro extremo de la sala, “Mis chicas y yo tenemos esto controlado.”
“¿Lo tienes?” Lo desafié, sin romper el contacto visual con Lung, “porque parece que Lung está en muy buena forma allí. Ya sabes cómo funciona esto, ¿verdad? Él solo se vuelve más fuerte cuanto más luchas contra él. Si todavía no has terminado con él, probablemente no lo harás.”
Lung se rió, bajo y grave. Estiró el cuello para mirar a Kaiser, y me estremecí. Solo su cuello era casi tan largo como mi torso y más grueso en la base, reduciéndose a una cabeza de tamaño más o menos normal. Lo que era más espeluznante era que había doblado su cuello en forma de 'U' para mirar detrás de sí mismo. Era un movimiento que una gimnasta habría tenido dificultades para realizar con su espalda. No pasaría mucho tiempo antes de que simplemente no fuera reconocible como algo que una vez había sido humano.
Los seis matones que estaban reunidos a su alrededor parecían estar tan asustados de él como lo estaban de nosotros.
“¿Qué propones, entonces?”, Me preguntó Kaiser.
“Sundancer y yo ayudaremos”, le dije. Miré a Sundancer, y ella asintió.
Lung se rió de nuevo. “¿Uuu? ¿Ua iia?”
Antes de que pudiera entender lo que acababa de decirme, se lanzó directo hacia mí, pasando entre dos de sus hombres, avanzando a cuatro patas.
Había enviado insectos voladores y avispas a la habitación para ayudar a Perra a buscar suministros, y los dirigí directamente a Lung tan pronto como me di cuenta de lo que estaba haciendo. Demasiado poco y demasiado tarde.
Entonces Judas lo interceptó. Los dos rodaron y cayeron, y no pude distinguir cuál de ellos estaba rugiendo o gruñendo.Cuando el ímpetu del ataque de Judas había dejado de llevarlos por el suelo, Lung logró ponerse en pie primero y físicamente empujó a Judas a través del piso principal del almacén. Judas se estrelló contra dos mesas largas, enviando nubes de polvo blanco a su alrededor.
Cuando Angelica hizo su movimiento, Lung estaba listo para ella. Él agarró su hocico y pata delantera antes de que ella pudiera hacer cualquier daño y aprovechó su impulso hacia delante para arrojarla también, directamente a Judas. Había un tipo de estilo casi de judo o akido en el lanzamiento, excepto que dudaba que ninguno de ellos fuera lo suficientemente humano como para aplicar movimientos y técnicas normales. Lo que era más probable, pensé, que sus reflejos, flexibilidad y fuerza estuvieran en un nivel donde ese tipo de cosas le vinieran naturalmente.
En cualquier caso, mis guardaespaldas, si se podía llamar así, habían sido arrojados a un lado como si fueran animales de peluche. Lung no cayó a cuatro patas otra vez mientras avanzaba hacia mí. En cambio, flexionó su mano derecha, y mis ojos se vieron atraídos por las cuchillas de treinta centímetros que tenía en la punta de cada dedo.
“¿Sundancer?” Pregunté en voz baja, “¿Me ayudas?”
“Si usara mi poder, probablemente te lastimaría más de lo que lo lastime a él.”
“Esa línea está perdiendo valor muy rápido.”
Lung se lanzó de nuevo, y me arrojé a un lado, demasiado lento, a una distancia demasiado corta.
Con el sonido de espadas saliendo de sus fundas, una barrera de espadas y lanzas se elevó desde el suelo entre Lung y yo. Encontré tracción en el asfalto con mis manos y pies, y logré medio gatear, medio correr lejos de él.
Lung comenzó a moverse alrededor de la barrera de cuchillas, solo para ser bloqueado por otro crecimiento erizado. Rugió, luego saltó hacia las vigas del techo. Sabía lo que estaba haciendo casi de inmediato, y corrí a refugiarme; una vez que se agarrara allí, sería cuestión de utilizar su agarre en las vigas de acero que se alineaban en el techo para saltar directamente hacia mí. No di dos pasos antes de saber que no había cobertura a la que pudiera llegar lo suficientemente rápido.
Excepto que no llegó tan lejos. Un pilar cuadrado de acero, tan alto y largo como un camión de dieciocho ejes, descendía desde el techo, directamente hacia él. Impactó a Lung en su abdomen y lo empujó al suelo, con fuerza. Unos segundos más tarde, el peso del bloque de acero lo arrancó de la sección del techo en la que estaba enraizado. No golpeó a nadie cuando se cayó, pero pude adivinar que hubiera matado a alguien: pude sentir el impacto del golpe contra el suelo en mis huesos.
Miré a Kaiser. Estaba parado donde había estado cuando entró en la habitación, con las manos a la espalda.
“Fenja, Menja”, Kaiser no gritó la orden, pero se escuchó en todo el almacén. Si pudieras llamarlo una orden.
Pero las dos valkirias de seis metros de alto parecían saber lo que él quería. Avanzaron hacia Lung con sus armas desenfundadas, y la gente de Lung comenzó a retroceder lentamente. Sentí una punzada de simpatía por los soldados de Lung, principalmente por los que habían sido forzados a esto. Probablemente habían visto lo que Fenja y Menja eran capaces de hacer antes, pero no podían correr sin arriesgar la ira de su jefe. Atrapados entre la espada y la pared.
Sin embargo, Lung aún no estaba del todo derrotado. Comenzó a ponerse de pie, solo para tener una pirámide de cuchillas que se entrecruzaban a su alrededor. Las cuchillas aparecieron debajo y sobre sus brazos, justo debajo de su axila, detrás de su rodilla, por su ingle, con docenas más levantándose por encima y alrededor de él. Antes de que pudiera encontrar la salida, estaba atrapado. Enterrado y escondido debajo de las capas de acero.
Kaiser inclinó su barbilla, mirando hacia el techo, y vi un brillo. La punta de una hoja comenzó a emerger de una de las vigas de hierro que se encontraban arriba, se reveló a un ritmo glacial. No medía más de quince centímetros de espesor, pero tenía casi seis metros de ancho. No estaba segura de si se trataba de una ilusión óptica de las energías ondulantes del poder de Kaiser o no, pero pensé que tal vez el techo se estaba hundiendo por el peso de la cuchilla. Si él no tenía cuidado, se nos vendría el techo encima.
Entonces Kaiser bajó la cabeza para mirar hacia el área donde estaba atrapado Lung y la enorme espada que había manifestado en el techo se hundió en la pirámide en un abrir y cerrar de ojos. Hubo un baño de chispas cuando la gigantesca cuchilla atravesó la trampa.
Pero hubo más metal caliente que no era el resultado del impacto. Cuando volví a mirar, vi que Lung había evitado la espada. El lado de la pirámide más cercano a mí brillaba con una luz blanca anaranjada, las hojas se curvaban y se combaban con la intensidad del calor. Había suavizado el metal lo suficiente con su piroquinesis que podía usar su monstruosa fuerza y ​​liberarse. Suficiente, al menos, para evitar ser dividido en dos.
Lung rugió mientras se escapaba. Cuando Kaiser levantó más cuchillas a su alrededor, Lung agitó sus garras y destrozó el metal, enviando las piezas deslizándose por el suelo.
“Aiiihurrr”, gruñó Lung.
“Eres un animal, Lung”, le respondió Kaiser, “Incluso sin tu poder convirtiéndote en… esto. ¡Cae!” Como para acentuar su declaración, una lanza de acero sólido salió de la pared y se estrelló contra Lung, llevándolo hasta el final de la habitación opuesta a donde estaban Judas y Angelica. Lung logró agarrar la lanza y moverse para que la punta de la lanza no se presionara contra su pecho cuando perforaba el concreto de la pared.
“Tu gente... animales”, entonó Kaiser.
Ni seis pasos de mí, uno de los matones de Lung dejó escapar un grito crudo y se desplomó en el suelo. Cuchillas con forma de daga habían perforado la parte superior de sus pies a mitad de paso. Cuando usó sus manos para romper su caída, otro juego de cuchillas golpeó a través de sus palmas. Los gritos de los otros matones hicieron eco de los suyos. Él estaba sobre sus manos y rodillas, incapaz de moverse con sus manos y pies efectivamente clavados en el suelo.
“¡Kaiser!” Grité, “¡No!”
“No es asunto tuyo, niña”, me dijo Kaiser, volviéndose en mi dirección.
Di un paso atrás inmediatamente, temiendo que las espadas aparecieran bajo mis pies.
“Esto está mal”, le dije, mientras veía brotar una astilla de acero del suelo y subir con una velocidad controlada hasta la base de la garganta del matón. Se vio obligado a arquear la espalda y levantar la cabeza hasta los límites absolutos para evitar una traqueotomía innecesaria. Eché un vistazo a Lung. Estaba mirando lo que estaba sucediendo, pero no pude leer su expresión alienígena.
“¿Mal?” Kaiser se rió entre dientes, “En lo que a mí respecta, en el momento en que necesitas recurrir a la moral para discutir algo, ya has perdido la discusión. Esto es la guerra.”
Lung se movió hacia Kaiser esta vez. Él virtualmente rodó hacia un lado para evitar un afloramiento de puntas de lanza en ángulo de una manera que podría haberse empalado en ellas, y luego reanudó su carga.
Una de las gemelas gigantas entró, pateando a Lung contra y casi a través de una pared. Lung se recuperó casi de inmediato, recurriendo a su piroquinesis para dirigir una columna de fuego azul y amarillo hacia ella. La otro gemela interceptó el fuego con su escudo.
Unos segundos más tarde, ella estaba tambaleándose hacia atrás y lejos de Lung y arrojó su escudo para evitar que el metal caliente le quemara el brazo.
El equipo de Kaiser no iba a ganar esto por su cuenta. Por mucho que despreciara intervenir y ayudarlo...
“Sundancer, ahora sería un buen momento para usar tu poder”. Hablé. Mientras decía las palabras, llamé a todos los bichos que había en el área y los envié a Lung.
“No es- no. Los voy a quemar.”
“¡Entonces quémalos! Si no usas tu poder, puedo garantizar que Lung los quemará peor.”
“Lo dudo”, respondió Sundancer. Pero levantó sus manos frente a ella, y hubo una brillante llamarada de luz, solo una fracción de segundo, pero lo suficiente como para dejar una mancha azul-negra en el centro de mi visión. Hubo un breve rugido cuando la luz se desvaneció.
Volví mi atención a mis bichos mientras aparecía otro destello de luz, más largo y más fuerte que el primero, otra vez, acompañado por ese débil rugido.
“Oye, Skitter, ¿verdad?” Sundancer habló.
“Sí”, dije.
“Da un paso atrás. Muchos pasos atrás.”
Corrí lejos de allí, me levanté la máscara y llevé dos dedos a la boca para el mejor silbido que pude.
Dos segundos después, Angelica empujó su hocico entre mis piernas. Si hubiera sido una película, o si hubiera sido Perra, tal vez, habría podido deslizarme o saltar hacia atrás y caer sobre su cuello o hombros, seguir desde allí. Tal como estaban las cosas, medio caí, medio rodé sobre su cabeza y apenas logré agarrar una púa en su hombro. Me aferré a eso mientras corría, rezando por no caerme y ser pisoteada.
“¡Angelica, detente, quieta!” Grité, esperando que ella supiera la orden, que ella escucharía. Ella lo hizo, reduciendo el ritmo a un paso, y luego se detuvo justo al lado de la puerta de la bahía de carga en la que habíamos entrado. Judas la alcanzó y la rodeó, hasta que estuvo justo frente a nosotros. Todavía estaba cubierto por el polvo blanco, pero no parecía tener ningún efecto real sobre él. Bajé del costado de Angelica, lista para subirme a ella y empujarla a la acción si Lung hacía otro intento por seguirme. No estaba segura de poder dirigirla, pero con la posibilidad de que Lung me persiga, preferiría moverme totalmente fuera de control a la velocidad de Angelica que a la velocidad que mis propios pies pudieran ofrecer.
Sundancer había logrado poner en marcha su poder. Una bola de luz, más grande que una pelota de baloncesto, más pequeña que una pelota de playa, se sentó entre sus manos.
¿Luz? ¿Eso fue todo?
Entonces vi el piso.
El almacén había sido claramente construido sobre una extensión plana de asfalto, tal vez un viejo estacionamiento, y la superficie se había resquebrajado y había sido remendada a lo largo de los años. Aún llevaba las manchas de aceite de los viejos tiempos.
Directamente debajo de Sundancer, el piso era normal. Pero a unos dos metros de ella, el suelo parecía húmedo, vidrioso.
El asfalto se estaba derritiendo.
Ella dejó caer sus manos, y la bola de luz se levantó. Como si tuviera una mente propia, se lanzó hacia Lung, moviéndose a izquierda y derecha y hacia arriba y hacia abajo a medida que avanzaba. Vi cómo subía más cuando se movía sobre la gente de Lung, que todavía estaba clavada en el suelo. En un momento dado, se movió solo a unos tres metros sobre una de las mesas, y la superficie plástica de la mesa pareció arrugarse rápidamente, volviéndose negra y humeante con lenguas de fuego.
Desparramé mi enjambre, muy consciente de que no estaban haciendo nada con Lung, sabiendo que morirían cuando Sundancer acercara su orbe a Lung.
Ella no hizo que lo tocara, pero viendo lo que había hecho en la mesa, pensé que tal vez eso era algo bueno. Lung levantó una mano hacia la luz y pude ver el calor brillar en el aire. Ella lo empujó un poco más cerca de él, y sus piernas se doblaron.
Kaiser aparentemente no estaba dispuesto a permitir que Sundancer se robara el show, porque sacó una columna de metal de la pared detrás de Lung, empujando a Lung hacia el orbe. Sundancer movió la pelota hacia atrás, pero el segundo más o menos de estar tan cerca de la pelota fue suficiente para dejar a Lung sin ánimos de pelea. Cayó a cuatro patas, intentó moverse y se encontró el asfalto como un alquitrán fundido debajo de él.
¿No se suponía que era a prueba de fuego? ¿O era esa inmunidad solo a las llamas que él hacía con su propio poder? O, pensé, ¿era esa bola de luz - el sol en miniatura de Sundarnder - tan caliente?
Estaba esperando en la salida, mirando y esperando para ver el resultado. Mis bichos estaban preparados y listos, deteniéndose lo más cerca que podían sin ser eliminados por el aire sobrecalentado.
Incluso con su constitución sobrehumana, incluso con su piroquinesis que quizás alivianara el efecto, Lung claramente estaba sufriendo. Solo es cuestión de tiempo, me di cuenta, antes de que se derrumbara. Probablemente, supuse, mucho más tiempo de lo que uno pensaría, con su regeneración.
Entonces la luz del orbe de Sundancer se apagó.
Me tomó unos largos momentos parpadear las anchas fuera de mis ojos antes de poder ver la escena en su totalidad.
Lung estaba fláccido, con los brazos colgando a los costados. Todavía estaba inclinado, y podría haber caído de bruces en el alquitrán, si no fuera por la lanza de hierro que le estaba atravesando el corazón.
“¿¡Qué hiciste!?” Sundancer gritó.
“Obviamente”, dijo Kaiser, “lo terminé.”
“¡Ya se había terminado!”
Tenía la impresión de que muy pocas personas realmente discutían con Kaiser. Fenja y Menja se unieron a él, una a cada lado de él, y ninguna de ellas estaba envainando sus armas o reduciéndose a un tamaño normal. Lo tomé como una señal muy mala.
Estaba tan preocupada mirando a Kaiser que casi me pierdo lo que sucedió después.
Comenzó como un destello carmesí en el rabillo del ojo. Miré, y vi las alas de Lung completamente desplegadas. Como las alas de un murciélago, solo tenían escamas plateadas donde el murciélago tendría pelaje, y la carne que se extendía entre los ‘dedos’ de las alas era del rojo oscuro y profundo de la sangre.
Lung agarró la lanza que empaló su pecho y la partió con sus garras. Se puso de pie, y toda su sección media pareció ordenarse para que midiera un metro más de alto. Tomando el fragmento que todavía estaba incrustado en su pecho, lentamente lo deslizó fuera. Una vez que se liberó, lo arrojo a un lado. Chocó contra el piso del almacén.
Estábamos tan silenciosos que se podía oír el sonido del acero mientras se posaba en el suelo.
“¡Sundancer! ¡Corre!” Grité, rompiendo el silencio. Envié mis bichos a formar un enjambre sobre Lung. Cualquier cosa para bloquear su visión, distraerlo aunque sea por un segundo.
Los eventos que siguieron parecieron suceder en cámara lenta. Lung repitió lo que había estado tratando de hacer cuando la pelea se comenzó, solo que nada parecía capaz de interponerse en su camino ahora. Era más rápido, más fuerte, más maniobrable.
Se lanzó hacia Kaiser, usando sus alas para llevarlo sin esfuerzo sobre un crecimiento de hojas de acero. Alcanzando a Kaiser, él golpeó lo golpeó contra la pared. Kaiser se quedó flojo, pero Lung repitió el proceso, golpeándolo contra el ladrillo de la pared del almacén media docena de veces en segundos. Cuando terminó, arrojó a Kaiser lejos como un juguete.
Fenja tuvo que soltar su lanza para atrapar a Kaiser en sus brazos, lo que parecía ser exactamente lo que Lung quería. Lung hizo el mismo truco de ‘explotar’ que había hecho para borrar mis bichos en mi primer encuentro con él, solo que la explosión fue diez veces más grande. Las dos gigantas se tambalearon hacia atrás, lo que le dio a Lung la oportunidad de lanzarse por el suelo y llevar su mano plana y con garras dentro del vientre de Menja como un cuchillo.
Cuando él retiró su garra, ella colapsó.
“¡Nessa!” Gritó Fenja.
Lung la ignoró y comenzó a caminar hacia Sundancer y yo. Fenja corrió al lado de su hermana, todavía cargando a Kaiser.
Sundancer comenzó a formar su sol en miniatura una vez más, con cada vez más frecuentes destellos de luz y fuego acumulándose entre sus manos.
“No.” Lung resonó. Levantó su garra ensangrentada, y la llama en las manos de Sundancer se disipó, deslizándose fuera de su alcance como anguilas engrasadas.
Intentó una vez más, y de nuevo, la frustró con una facilidad casi casual.
Antes de que pudiera hacer un tercer intento, Lung la atacó con un torrente de llamas rugientes. Durante dos, tres, cuatro segundos, el fuego la cubrió, la consumió.
Cuando se detuvo, había lenguas de llamas bailando sobre el asfalto a su alrededor, incluso su traje tenía restos de fuego persistente, pero tanto ella como su traje estaban intactos.
Ella, al menos, era a prueba de fuego. O ella tenía que serlo, para evitar ser quemada por su propio poder.
Ella no era, sin embargo, invencible. Cuando las llamas de su ataque se disiparon, Lung se hizo visible de nuevo, revelando que estaba justo frente a ella. Apenas parecía notar que ella estuviera allí cuando la tiro a un costado con un revés de su mano.
Luego volvió su atención hacia mí.
Solo yo quedaba, realmente. Tragué saliva, saqué mi muy desalentador cuchillo y me puse de pie, mirando a Lung. Por favor no me quemes, por favor, por favor. Mira este cuchillo y lo velo como un insulto. Una excusa para derrotarme físicamente.
Angelica comenzó a gruñirle a Lung. Ella dio un paso hacia él.
“¡No!” Le ordené, “¡Atrás!”
Los gruñidos cesaron, y ella me miró.
“Atrás”, repetí. Cuando di un paso hacia Lung, ella no me siguió. Un Judas cubierto de polvo estaba a cinco metros de distancia, tenso, pero sin acercarse tampoco. Bueno. No sirve de nada que nadie más se lastime. No había nada más que ella pudiera hacer.
Demonios, estaba casi segura de que no había nada más que yo pudiera hacer.
Mis bichos se juntaron en Lung, pero por lo que pude ver, ya no había piel. No hay carne para morder, nada para picar.
Lung retumbó con una risa áspera y gutural, y dejó que una breve llama lo cubriera, borrando al enjambre de la existencia.
Disperse los bichos en su vecindad que aún no habían tenido la oportunidad de tocarlo y quemarse por nada. No tiene punto. Casi era para peor.
Entonces Perra, montando a Brutus, saltó desde el agujero en el techo y se estrelló contra Lung.
“¡Perra!” Grité, demasiado tarde, “¡No!”
Una vez que superó el impacto inicial, Lung usó una mano para agarrar a Perra desde donde estaba sentada en la espalda de Brutus, y agarró a Brutus por el cuello con la otra. Levantando su brazo, y Brutus, a su lado izquierdo, luego a su derecha, lanzando al perro cabeza arriba por los aires.
Judas y Angelica comenzaron a avanzar, pero se detuvieron cuando Lung provocó un grito de dolor de Perra.
“Nnno,” retumbó Lung.
“¡Detente!” Grité, dando un paso hacia adelante otra vez, “Yo soy a quien quieres, ¿no?”
Siempre sonaba tan bien cuando lo escuchabas en las películas. Cuando me di cuenta de lo que acababa de decir, solo sonó estúpido.
Avanzó hacia mí, cargando a Perra como un niño descuidado de siete años cargaría a un gato. Retrocedí, pero su paso fue lo suficientemente largo como para cerrar la brecha sin esfuerzo. Me agarró y me levantó en el aire, levantándome por encima de su cabeza para que él pudiera mirarme.
“Ug hurrrrr.”
No podía hablar, así que no podía ni recurrir al viejo y cansado cliché de hacerlo monologar.
Mierda.
Tenía mi cuello rodeado con el pulgar y el índice, dos garras en mi caja torácica y su dedo 'meñique' en mi sección media, justo debajo de mi cintura. Él apretó una fracción más fuerte, y yo gemí. La tela de mi disfraz impedía que los bordes de sus garras me cortaran, pero no estaba reforzada para evitar que me aplastara.
Dirigí un bicho en su ojo. Permaneció allí, las alas ondeando intermitentemente. Era lo suficientemente molesto como para dejar a Perra y lidiar con eso. Aunque no le dio la oportunidad de escapar. Antes de lidiar con el bicho, la empujó contra el suelo y la pisó, sujetándola con su pie con garras. Hecho eso, usó las puntas de su garra para sacar el bicho la cuenca de su ojo.
Él se rió de nuevo, bajo, áspero, mientras examinaba la cucaracha empalada en su garra. "¿Uua-ashhah?” ¿Cucaracha?
Bajó su brazo así que estaba al nivel de sus ojos. Luego volvió a apretar, más débil que la primera vez. Me sacudió, no tan duro como podría haberlo hecho.
Luego su brazo se combó nuevamente, hasta que mis dedos rozaron el suelo. Después de sacudirme, su agarre se había aflojado, y realmente no lo había apretado de nuevo, así que logré poner mi rodilla contra la base de su palma y empujarme hacia atrás, liberándome. Mis pies tocaron asfalto, y retrocedí unos pocos pasos.
“Hurrrrrrrr”, retumbó.
“No me subestimes carajo”, gruñí en respuesta.
No sé si me escuchó. Ni siquiera había terminado la frase antes de tener que saltar hacia atrás dos pasos para evitar ser aplastada debajo de él mientras se desplomaba de cara al asfalto.
“Perra, ¿estás bien?”, Le pregunté.
Ella se estaba levantando del suelo. Ella asintió.
“¿Qué pasó?”, Preguntó ella.
Envainé mi cuchillo y alcancé mi teléfono celular con una mano. Extendí mi otra mano con la palma hacia arriba. Una cucaracha se asentó en ella.
“No estaba segura si funcionaría, o si sería suficiente. Tomé un trozo de oruga, hice que una cucaracha la remojara en el charco de sangre que Newter dejó en el piso de arriba, y aplasté la cosa en el ojo de Lung. Grande y duro como es, ¿una droga fuerte en las membranas mucosas del ojo? ¿Tan cerca del cerebro? Aparentemente es suficiente.”
Perra se cruzó de brazos, mirando a Lung. Entonces ella me miró.
“¿Ahora qué?”
Era una pregunta sorprendentemente apta, proveniente de ella. ¿Lo dejábamos aquí? Él estaría mejor en cuestión de minutos. Hubo opciones. Simplemente no me gustó ninguna de ellas
Marqué el teléfono de Tattletale, pero fue Regent quien respondió.
“Oye”, dijo.
“A, limón”, dije.
“C, hierba”, respondió, “No lo creerías. Encontramos uno de los talleres de Bakuda. Lo que tiene aquí es una locura.”
“No hay tiempo para charlar. Necesito hablar con Tattletale, rápido.”
“Ella está revisando el lugar para detectar trampas explosivas. Las distracciones probablemente no sean una buena idea.”
“Es algo importante”, le dije, mirando a Lung.
“Claro.”
Dos segundos después, la voz de Tattletale estaba en el otro extremo, “Hey”
“Pregunta rápida. Debo estar segura, y por eso te llamo. Lung sana, ¿verdad?”
“Sí. Espera... ¿Lung está allí?”
“Inconsciente a mis pies. Pero no sé cuánto tiempo, así que responde rápido. ¿Él sana? Ya está curando lo que le hice a él la última vez, ¿verdad?”
“Claro. Sanará casi cualquier cosa, con tiempo, siempre que no esté muerto. Si pierde un brazo, le volvería a crecer en unos meses.”
“Gracias. Eso es lo que necesitaba saber”, dije. “Buena suerte con las trampas explosivas.” Colgué.
Luego miré a Lung. Saqué mi cuchillo.
“¿Por qué el cuchillo?” Preguntó Perra. Creo que alguien más podría haber sonado preocupado. Ella sonaba curiosa.
“Estoy terminando esto.”
Agarré una de las púas más grandes que enmarcaban la cara de Lung y la eché hacia un lado para que su cuello parecido a un acordeón estuviera estirado, con la cara hacia arriba.
No hay tiempo para ser delicado al respecto. No tenía idea de cuán fuertes eran las toxinas en la sangre de Newter, o cuán rápido la procesaría la biología de Lung.
Metí el cuchillo en la cuenca de los ojos de Lung. Su cabeza y, en consecuencia, sus ojos no eran tan grandes como pensarías, en proporción al resto de su cuerpo, pero el tejido alrededor era duro. Tuve que hacer palanca con el cuchillo hacia adelante y hacia atrás antes de que pudiera levantar su globo ocular. Estaba caliente al tacto cuando lo sostuve en la palma de mi mano, no más grande que una pelota de ping-pong.
El segundo ojo fue más rápido, aunque no menos turbio.
Cuando terminé, me puse de pie, enfundé mi cuchillo y retrocedí lejos del cuerpo de Lung. ¿No debería sentirme peor por esto? ¿No debería sentirme enferma, asqueada o perturbada la moralidad de esto? Ni siquiera sentía frío, como describió Grue. Simplemente se sintió como algo que tenía que hacer.
Eché un vistazo a los dos ojos en mi mano, luego los saqué de mi mente. Inspeccioné la habitación. ¿Prioridades?
Le pregunté a Perra primero, “¿Los perros están bien?” Si los coloco en segundo lugar a alguien más que ella, o si olvidara preguntar, tengo la sensación de que a Perra le importaría.
“Sanarán cuando vuelvan a la normalidad.”
“¿Sundancer?”, Le pregunté.
Sundancer estaba acostada de lado, con un brazo presionado contra el hombro que Oni Lee había apuñalado. “Estoy bien.”
Esos eran todos los que me importaban un carajo, dejando solo a Fenja, Menja y Kaiser. Miré al otro lado de la habitación y grité: “¿Fenja?”
La giganta asintió.
“Lleva a tu hermana a un hospital, o al doctor que usen ustedes. Encárgate de tu jefe.”
Ella se paró sin darme una respuesta. Su hermana se había encogido lo suficiente como para acunarla en sus brazos. Kaiser, por su parte, estaba colgado del hombro, fláccido.
“Oh, ¿Fenja?”
Ella hizo una pausa.
“Dejaré que sea decisión tuya, pero si crees que Kaiser tiene un sentido del honor, tal vez señálale que sería de malas maneras presionar el asunto de las peleas de perros, siendo que lidiamos con Lung por él y le salvé la vida.”
Ella asintió, luego se agachó a través de la abertura en la pared.
Di un paso hacia Sundancer y le ofrecí una mano para ayudarla a levantarse. Ella se estremeció lejos.
Oh. Mis manos estaban ensangrentadas. Dejé caer la mano ofrecida a mi lado.
“Vamos”, sugerí.

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2018.05.02 01:50 master_x_2k Agitación VII

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_______________Agitación VII_______________

Grue ya había salido de su vehículo y estaba a mitad de camino cuando Tattletale y yo cerramos las puertas de la furgoneta. Él estaba usando su poder en un grado bajo sobre la totalidad de su cuerpo. La oscuridad empapaba el cuero poroso de su disfraz y lo hizo parecer una sombra viviente. Brian me había mostrado cómo el visor tenía orificios en los bordes, para dirigir el efecto de su poder alrededor de los lados y la parte superior de la cabeza, para que no oscureciera la cara. No era que no pudiera ver a través de los efectos de su propio poder: podía. Él había explicado que los respiraderos estaban allí para crear un efecto en el que se podían ver destellos de una calavera pintada de negro flotando en la forma vagamente humana del negro más oscuro. Cuando tuviera el dinero para gastar, me había dicho que iba a conseguir un disfraz más completo hecho a medida para él de la misma manera, para ampliar el efecto.
“Avancemos rápido”. Su voz hizo eco, reverberó, con un vacío en el sonido, como algo extraño y lejano. Estaba usando su poder para jugar con el sonido, “Tattletale, ve a la puerta. Bicho, conmigo.”
Junto con Grue, volví a la camioneta que Lisa había estado manejando. Grue agarró la manija de la puerta corredera y la abrió, luego se apartó del camino mientras el contenido salía a borbotones.
Me reí entre dientes ante la imagen de este espeluznante supervillano siendo sorprendido con la guardia baja. Había empacado la totalidad de la camioneta, menos los asientos del conductor y del pasajero, con bichos. Cuando la puerta se abrió, se derramaron para juntarse en el pavimento mojado debajo de la puerta.
“¿Tienes suficientes?” Su voz hizo eco. Pensé que tal vez percibí un toque de humor en su tono, detrás de la influencia de su poder.
Sonreí detrás de mi máscara, “Esperemos”.
Un paseo por la mañana me había dado la oportunidad de reunir este enjambre. Fue sorprendente cuántos bichos había en la ciudad, ocultos a la vista. En cualquier punto de la ciudad, generalmente podía atraer decenas de miles de insectos de muros interiores, alcantarillas, áticos, céspedes, árboles e incluso lugares que uno pensaría que estaban demasiado limpios u ocupados como para tener algún bicho raro acechando, y podía hacerlo en cuestión de minutos.
Sin embargo, estos no fueron solo los bichos que podía obtener en cuestión de un momento. Viajar por la ciudad me había dado la oportunidad de ser exigente. Estos eran los buenos, cada uno de ellos lo suficientemente rápido como para seguirme el ritmo, o capaz de ser cargado por aquellos que podían. Sin embargo, más que eso, la mayoría de ellos eran especies resistentes como ciempiés grandes, cucarachas y escarabajos, o capaces de picar y morder, con abejas, avispas, hormigas y moscas negras. Para complementar sus números, había reunido polillas, moscas y mosquitos, que no eran los mejores insectos de ataque que había, pero que eran lo suficientemente fáciles de conseguir y que servían para distraer al enemigo o para aumentar el bulto del enjambre.
Había diez metros cúbicos dentro de la parte trasera de la furgoneta. Tattletale me lo había dicho. Cuando se empacaron lo suficientemente apretados como para que no se dañen entre sí ni se derramen más allá de la barrera y en los asientos delanteros, se sumaron a una cantidad bastante sorprendente de insectos. Los llamé para que salieran de la furgoneta y observé cómo su masa parecía expandirse a medida que se extendían.
Nos unimos a Tattletale en la puerta lateral del banco. Tenía que admitir que admiraba el gran cambio que era capaz de hacer cuando se ponía el disfraz. Más bien, debo decir, admiré el esfuerzo que ella había hecho como Lisa, que la hacía tan diferente de su personalidad como Tattletale. Su máscara era estrecha, solo le rodeaba las cuencas de los ojos, cubría sus cejas, parte de su nariz y algo de sus pómulos, pero ocultaba las pecas en el puente de su nariz y cambiaba las líneas aparentes de su rostro. Tenía el pelo suelto, húmedo por la lluvia, en contraste con cómo siempre estaba en una cola de caballo o trenzado cuando era ‘Lisa’. Su traje era ceñido, adornado con gotitas de agua, lavanda con bandas negras a través del pecho y por los lados de sus brazos, piernas y cuerpo. Una imagen de un ojo estilizado, solo visible a la luz correcta, dado que era gris oscuro sobre negro, se trabajó en el diseño del traje. Un “cinturón de herramientas” compacto se encontraba diagonalmente cruzado sobre sus caderas, luciendo una variedad de bolsillos y contenedores compactos.
Regent estaba vigilando, a unos metros de distancia. Por lo que había visto mientras nos preparábamos, ahora sabía que su disfraz era engañoso. Todavía llevaba la máscara de color blanco duro con la corona de plata, pero me había mostrado cómo el interior de la máscara tenía forma de espuma en el contorno de la cara, con solo la boca libre, para poder hablar sin ser amortiguado. En una línea similar, la camisa blanca suelta que vestía cubría un chaleco de malla que estaba moldeado a la forma de su cuerpo. Él estaba ociosamente girando un cetro en sus dedos. El cetro no era puramente temático, aparentemente el orbe coronado que en la punta tenía dos electrodos incorporados en las púas, para el taser que estaba incorporado en él. Se trataba todo sobre la distracción, engaño y de dar la impresión de vulnerabilidad.
“La salida de incendios en la parte posterior está protegida por una clave digital”, explicó Tattletale mientras se agachaba en el teclado, mirándolo fijamente, “Todos los empleados tienen el número para entrar si es necesario, pero eso rara vez sucede porque abrir la puerta dispara un montón de alarmas. Esa contraseña es fácil. Lo interesante que los empleados ni siquiera saben es que las capas y los equipos SWAT tienen un código especial que pueden poner si necesitan hacer una entrada tranquila sin alarmas. Para hacer eso, ingresas el código regular, 3-7-1, pero mantienes presionado el botón, luego presionas el signo numérico y las teclas del asterisco al mismo tiempo… Voila. Inténtalo.”
Grue tiró de la puerta. Esperamos en un silencio tenso por un momento por el rugido de la alarma, pero ninguno llegó. Tattletale nos sonrió. “¿Qué te dije?”
Grue hizo una seña y se nos unieron Regent y Perra con sus tres perros. Los animales eran del tamaño de ponies pequeños, su carne se había hinchado y expandido lo suficiente como para que su piel se hubiera partido por las costuras. El músculo y el hueso se mostraban debajo, y la disposición de dicha anatomía no era exactamente típica. El cambio fue lo suficientemente lento para que no pudieras verlo si lo estabas buscando, pero si apartabas la mirada y mirabas de nuevo un momento después, podías notar que eran más grandes, que el hueso en el hombro era más largo, que los ojos eran más hundidos, y así sucesivamente. Espigas, espuelas y un exoesqueleto de crecimientos óseos parecían llenar o cubrir espacios y crecer en lugares donde el hueso ya estaba cerca de la piel. La cola del perro más pequeño – Angelica, creo que la llamó Rachel – era dos veces más larga que lo normal y prensil, y los otros dos estaban no se quedaban atrás. Parecía que alguien había arrancado un par de espinas humanas, la carne aun colgando de ellas, y las unió una a la otra antes de pegarla a la parte trasera de los perros.
Perra, por su parte, solo llevaba una chaqueta con un collar de piel arrugada y una máscara de plástico dura y barata de un bulldog. A los perros les habían dado la parte trasera de la segunda camioneta, lo que permitía a Perra ejercer su poder sobre ellos mientras Brian conducía. Poder hacer el cambio más lentamente significaba que no se agotaría prematuramente ni a sí misma ni a los animales apresurando el trabajo al llegar.
Nos abrimos camino por los pasillos traseros de la planta baja del banco, con los perros de Perra al frente, mi enjambre yendo hacia atrás. El reloj comenzó a correr desde el momento en que estacionamos en el callejón; ese era el punto donde la gente podría haber pensado que algo estaba pasando. Ahora que estábamos dentro, sin embargo, alguien lo sabía, o lo sabría en cualquier momento.
En este mismo momento, lo más probable era que algún guardia en la sala con las cámaras de seguridad estuviera haciendo una llamada al 911 y denunciando un crimen en curso por delincuentes disfrazados. Si Tattletale estaba en lo cierto, el Protectorado estaba demasiado lejos como para llamarlo, por lo que se pondrían en contacto con los Custodios. Teníamos cinco o diez minutos antes de que se presentaran problemas.
Cada vez que pasamos por una habitación, Grue, Regent y yo lo verificamos dos veces. Los primeros estaban vacíos, pero cuando llegamos a una habitación, un perro notó algo, y Grue levantó una mano para sumergir la habitación en la oscuridad. Un segundo después, dio un paso atrás en el pasillo, retorciendo el brazo de un hombre de treinta y tantos y vestido con un traje gris a la espalda. Ni siquiera me había dado cuenta de que Grue había entrado en la habitación en primer lugar.
En la habitación contigua, Regent agarró a otro rehén. Eché un vistazo al hombre, cabello gris y grueso por el medio con una camisa de vestir rosa y sin chaqueta, mirándonos con los ojos muy abiertos. Abrió la boca, creo que su intención era pedir ayuda, pero en cambio se convirtió en toses y chisporroteos. Un segundo después, se desplomó y se derrumbó en el suelo. Trató de ponerse de pie, pero su codo se dobló y golpeó el suelo por segunda vez. Mientras continuaba luchando, Regent entró en la habitación con un aire casi perezoso, lo agarró por el cuello y lo empujó hacia el pasillo donde estábamos. Derrotado, camisa rosa no se resistió, medio caminando, medio gateando hacia adelante mientras se unía a nosotros. Se encontró con el otro empleado, pero no dijo nada.
Solo pasamos una docena de oficinas, pero se sentía como tres veces ese número. Grue estaba en el frente, echando un vistazo a cada habitación y atento a cualquier peligro, con Regent vigilando las habitaciones a nuestra derecha. Eso significaba que yo estaba prestando atención a las habitaciones de la izquierda, y también echando un ojo a nuestra retaguardia con el enjambre. Cada vez que buscaba en una oficina, comedor o sala de conferencias, recé para que estuviera vacía. No quería ser más responsable de todo esto de lo necesario.
Cuando vi que la última oficina a la izquierda estaba vacía, me sentí lo suficientemente aliviada de que casi me olvidé de mi papel en la siguiente etapa del plan.
Llegamos al lobby del banco, y los perros de Perra entraron a la habitación. Eran una pesadilla, ladraban, gruñían y se sacudían en una nube de piel y sangre mientras crecían abruptamente un pie más alto en el hombro. Tuve un vistazo de veinte o treinta civiles y otros seis o más empleados del banco antes de que se apagaran las luces. Grue usó su poder, y la habitación quedó sumida en la oscuridad, el volumen de los gritos y gemidos cayendo en un silencio total en cuestión de segundos. Nos quedamos en la entrada del vestíbulo, y solo había la nada en donde estaba el vestíbulo del banco.
“Tu movimiento, chica Bicho”, dijo Tattletale, extendiendo su mano hacia mi hombro.
Cerré mis ojos. Con un comando mental, mis insectos inundaron la habitación desde el pasillo detrás de nosotros, volando y arrastrándose por sobre, debajo y alrededor de nosotros para extenderse por la habitación. Tomé nota de cada persona en el lobby cuando mis bichos entraron en contacto con ellos y dejé varios bichos trepándose en cada individuo. Me tomé cinco segundos para comprobar que había conseguido a todos, y recordé tardíamente a los dos empleados que habíamos traído de las oficinas administrativas. Un grupo de bichos regresó de la oscuridad, rozando mi piel en su camino para hacer contacto con el par.
“Hecho”, dije.
Grue movió sus brazos hacia adelante, y la oscuridad se separó. Nos movimos a la habitación como grupo. Camisa rosa y el chico más joven se derrumbaron al suelo mientras caminábamos. Supuse que era obra de Regent. Algo de la oscuridad de Grue se aferraba a las superficies de las puertas y las ventanas, pero descontando eso la habitación estaba despejada en cuestión de segundos, iluminada solo por las luces fluorescentes. Todos a excepción de nosotros estaban tirados en el suelo, agazapados detrás de un escritorio o acurrucados en las esquinas. Dos de los perros de Perra estaban parados frente a la entrada principal, mientras que el más pequeño estaba parado cerca de la bóveda. Los tres monstruos tenían el tamaño de autos ahora.
“Quince minutos”, avisé a la habitación, mi corazón en mi garganta, “No vamos a estar aquí más tiempo que eso. Quédense quietos, quédense callados, nos iremos antes de que hayan transcurrido quince minutos. Ustedes serán libres de dar su declaración a la policía y luego continuar su día como de costumbre. Esto no es un programa de televisión, esta no es una película. Si estás pensando en ser un héroe, no lo hagas. Solo te lastimarás a ti o a alguien más.”
Levanté la mano, con los dedos extendidos, una araña familiar posada en la punta, “Si estás pensando en correr, hacer una llamada telefónica o ponerte en nuestro camino, esta es una buena razón para reconsiderar. Esta pequeña criatura y sus cien hermanas que acabo de traer a esta habitación están bajo mi total control.” Hice que la araña cayera de la yema del dedo, colgando de un hilo, a modo de demostración.
“Ella es una araña viuda negra. Una sola mordida puede matar a un humano adulto o los ponerlo en estado de coma. Si se mueven, hablan, tratan de encontrar o matar a las arañas que acabo de poner en sus cuerpos, en su ropa, en su pelo. Lo sabré en una fracción de segundo, y les diré que los muerdan muchas veces.”
Me detuve para dejar lo procesaran. Tomé un vistazo general de la habitación. Cuarenta o más personas. Vi a un hombre adulto con una lágrima rodando por su mejilla. Una adolescente con pecas y rizos marrones me miraba con odio absoluto en los ojos. En uno de los mostradores, una empleada del banco de avanzada edad estaba temblando como una hoja.
¿Tomar rehenes como así? Había sido idea mía, dios me perdone. Por horrible que fuera, había sido necesario. En el peor de los casos, algún tonto en el banco podía intentar algún truco y lograr que él o alguien más termine lastimado o muerto. No podía permitir que eso sucediera, si estaba en condiciones de evitarlo. Si eso significaba mantenerlos callados y fuera del camino, estaba dispuesta a aterrorizarlos.
Cuando vi el efecto que había tenido en esta gente, esa justificación se sintió muy débil.
Me iría al infierno por esto.

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2018.05.02 01:41 master_x_2k Agitación XI

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_____________________Agitación XI_____________________

Me estrellé contra la silla de la oficina detrás de mí y tanto la silla como yo caímos al suelo. La armadura de mi máscara se había llevado lo peor del golpe, pero todavía dolía tanto como cualquier cosa que hubiera experimentado alguna vez.
La chica me fulminó con la mirada desde detrás de su mata de pelo marrón rizado. En sus manos estaba agarrando un extintor de incendios. Detrás de ella, más allá de las luces que parpadeaban en mi campo de visión, pude ver a los rehenes corriendo por las escaleras. Era desorientador, porque los insectos que les había dejado me decían que todavía estaban en la esquina del vestíbulo, quedándose quietos. Podía sentir que una araña se movía ligeramente cuando la persona que estaba montando exhalaba, luego se estremeció un poco, incluso cuando vi a esa misma persona tropezando y casi cayéndose en las escaleras en su prisa por escapar.
Busqué a los bichos, intenté decirle a uno que se moviera, y todo salió mal. No hubo palabras para describirlo exactamente. Era como una realimentación o acople. Si mi cerebro hubiera sido una computadora, tuve la sensación de que solo recibiría cientos o miles de mensajes de error apareciendo en la pantalla. También era doloroso, multiplicándose hasta que sentí que mi cerebro estaba siendo utilizado como saco de boxeo.
Presioné mi mano contra mi cabeza, haciendo una mueca ante el dolor, y no fue solo por haber sido golpeada con un extintor de incendios. El dolor de cabeza ahora estaba en niveles casi de migraña, y desesperadamente quise arrancarme la máscara e intentar vomitar, aunque solo fuera para aliviar las náuseas que estaban surgiendo. Me estaba haciendo una idea de por qué me había sentido tan mal.
“¿Qué mierda hiciste?”, Le pregunté a la chica.
“No necesitas saber eso”. Blandió el extintor contra mi cabeza y yo me aparté del camino, agarrando el borde de una mesa para ponerme en pie mientras lo hacía.
Ella no me persiguió. En cambio, buscó en el bolsillo de su chaqueta y sacó un teléfono celular. Ella comenzó a marcar un número en el teclado numérico con una mano y la otra sosteniendo el extintor de incendios. Sus ojos estaban fijos en mí.
No había forma de que yo la dejara hacer esa llamada, a quien sea que estuviera marcando. Me puse a la ofensiva, lanzándome hacia ella cuando alcancé el compartimiento blindado que estaba a mi espalda y recogí el bastón extensible. Apreté el gatillo y lo dejé caer hacia un lado. Cincuenta centímetros de aleación pintada de negro con una punta pesada salieron del mango cubierto de espuma.
Sus ojos se agrandaron cuando lancé un golpe con el bastón, pero tuvo la agilidad mental para soltar el teléfono y levantar el extintor para bloquear el ataque. Su agarre en el extintor de incendios no era lo suficientemente bueno para que ella lo mantuviera agarrado, por lo que se estrelló contra el suelo. Ella se alejó en lugar de arriesgarse a intentar levantarlo de nuevo.
La chica retrocedió mientras avanzaba hacia ella. Me detuve cuando estaba parada sobre su teléfono celular. Me desplomé y enfundé mi bastón, luego me incliné y recuperé el extintor. Rompí el teléfono con el extremo del mismo.
“Mierda. Me gustaba ese teléfono “, murmuró.
“Cállate”, repliqué, el dolor hizo que mi voz se forzara, más duramente afilada, “¿Qué mierda me hiciste?” Presioné la muñeca de mi mano libre contra mi frente, como si la presión pudiera ayudar a evitar el dolor.
“Yo… no creo que te lo diga.”
“¿Quién carajo eres, y a quién intentabas llamar?”
“En realidad, era un mensaje de texto, no una llamada, y se envió”, dijo. Entonces ella me sonrió.
En el mismo momento en que pronuncié la palabra ‘Quién’, una de las ventanas al costado del banco se hizo añicos. Un borrón de blanco y dorado se estrelló contra el centro del vestíbulo lo suficientemente fuerte como para enviar fragmentos de baldosas de mármol que se deslizaban por el suelo hasta mis pies, a medio camino a través de la habitación.
La figura se enderezó, se sacudió el polvo y se volvió para mirarme. Casi casualmente, ella le dio un revés a la mesa de mármol y roble a su izquierda que contenía todos los retiros y los recibos de depósito. Con ese movimiento perezoso de su brazo, aniquiló la mesa, causándole tanto daño que nadie volvería a armarla nunca más.
Es humillante admitirlo, pero casi me orino. No estoy seguro de que mi reacción hubiera sido muy diferente si ella no tuviera un poder que la hiciera totalmente aterradora. Literalmente, eso es lo que hacía su poder. ¿Había hecho algo atroz en una vida pasada, para merecer ir contra Lung en mi primera vez en traje, y Glory Girl en mi segunda?
“Hola, hermana”, Glory Girl inclinó la cabeza hacia un lado, para mirar a la chica de cabello castaño, “¿Estás bien?”
La niña, que no podía ser otra que Amy Dallon, Panacea cuando estaba de traje, le ofreció a Glory Girl una radiante sonrisa, “Lo estoy ahora.”
La hermana de Glory Girl había estado entre los rehenes. Maldición. Al menos sabía quién era ella ahora. Podía sanar con un toque, y si lo que le había hecho a mis poderes era una indicación, ese no era el alcance total de sus habilidades. Glory Girl y Panacea eran celebridades, incluso si Panacea en general había evitado el foco de atención últimamente. Estaban entre los héroes locales más famosos, posiblemente entre las capas menores de edad más poderosas, estaban enojadas conmigo y yo estaba atrapada en una habitación con ellas.
Y mis poderes no estaban funcionando.
Glory Girl se acercó a mí y me apresuré a alcanzar a Panacea. Ella hurgó con fuerza mi traje, tratando de agarrar mi guante, luego mi máscara, pero en el momento en que saqué mi cuchillo, ella y Glory Girl se quedaron absolutamente quietas. Agarré la barbilla de Panacea y maniobré para estar parada detrás de ella, con mi cuchillo presionado contra su garganta.
“Considérate afortunada, perra bicho, que tu disfraz cubra todo tu cuerpo”, me murmuró Panacea, “O quizás te daría un ataque al corazón. O cáncer.”
Tragué saliva. No me consideraba particularmente afortunada en este punto.
“Parece que estamos en un punto muerto”, dijo Glory Girl.
“Es cierto”, respondí.
“Entonces, ¿vamos a quedarnos aquí hasta que lleguen refuerzos de un lado o del otro, inclinar la balanza a favor de alguien?”
“Podría vivir con eso. La última vez que vi, mi lado estaba ganando.”
“Ayudé a Aegis a salir de un aprieto en mi camino, así que mantiene a tus amiguitos ocupados. También deberías saber que el Protectorado está en camino de un vino y cena con los mejores de Brockton Bay en Augustus Country Club. No puedo hablar por ellos, pero sé que estaría realmente enojada si algunos pequeños mocosos me sacaran de la oportunidad de probar el mousse de chocolate del club.”
Panacea se echó a reír, “Está bueno, ¿no?”, Y luego, en voz baja, me susurró: “¿Qué tal si jodo tu paladar, pequeña terrorista? Amenazas las vidas de inocentes, puedo ir tan lejos. Puedo hacer cualquier cosa con tu biología. Hacer que todo lo que comas tenga sabor a bilis. O tal vez solo te haga gorda. Mórbidamente, repugnantemente gorda.”
“Puedes callarte ahora”, apreté mi agarre y presioné el cuchillo una fracción más fuerte contra su garganta. Entre el estrés del momento, el fuerte dolor de cabeza y el hecho de que la maldita Glory Girl estaba parada a menos de quince metros de distancia, no necesitaba que la hermanita me distrajera con imágenes de pesadilla.
Glory Girl habló, “No es solo el Protectorado tampoco. Tu acabas de tomar a un miembro de New Wave como rehén y amenazaste su vida. Hay muchas posibilidades de que mi madre, mi padre, mi tía, mi tío y mis primos también se presenten. Brandish, Flashbang, Lady Photon, Manpower, Laserdream, Shielder… ¿cómo vas a arreglártelas, entonces?
Mierda. No tuve respuesta a eso. Mantuve la boca cerrada. Apenas podia concentrarme ahora, mientras mi cabeza latía. Mi visión se tambaleaba por los bordes, y mi control sobre mis bichos prácticamente desapareció. La mayoría se había liberado de mi influencia por completo, y estaban zumbando alrededor de las lámparas o arrastrándose hacia la oscuridad. Era todo lo que podía hacer para mantenerme de pie y mantener las manos firmes.
“Suelta el cuchillo y ríndete, y me aseguraré de que sean indulgentes.”
“He leído lo suficiente sobre la ley como para saber que no tienes el poder de hacer acuerdos”, le dije, “No hay trato.”
“Bueno. Entonces supongo que esperamos.”
Pasaron unos largos momentos.
Glory Girl volvió su atención hacia su hermana, “Quería ir al centro comercial a almorzar, pero noooo”, dijo Glory Girl, “tenías que ir al banco.”
“Era ir al banco o terminar quebrada para esa doble cita a la que me estás obligando a ir.”
“Ames, el tipo con el que te estoy emparejando es un millonario de dieciséis años. No creo que sea irracional esperar que pague la cuenta por la cena y la película.”
“¿Podrían ustedes dos por favor callarse?” Gruñí.
“¿Tienen que hacerlo? Es muy informativo “, bromeó Tattletale mientras entraba sigilosamente en la habitación. Se izó hasta el borde de una de las estaciones de las cajeras, y luego saludó a Glory Girl, “Hey Glory Hole.”[1]
La cara de Glory Girl tuvo un tic.
“Oye, Tattletale”, llamé, mi voz un poco forzada, “No es que no esté contenta de verte, pero ¿podrías evitar enojar a Alexandria Junior?”
“Meh. Parece que tienes las cosas bajo control. ¿Por qué no envías a los bichos contra la reina del baile?”
“¿Reina del baile?” Preguntó Glory Girl.
“Um,” interrumpí, antes de que ninguna de ellas pudiera decir algo que comenzara una pelea, “Primero que nada, ella es invencible. En segundo lugar, una vez más, mala idea irritar a alguien que puede blandir un autobús escolar como un bate de béisbol. En tercer lugar, mi rehén aquí hizo algo para joder con mis poderes.”
“Lo último es una mierda”, simpatizó Tattletale. Luego miró más de cerca a Panacea, “Mierda. ¿Amy Dallon? Grue me va a matar, por pasar por alto eso. Te ves diferente a cuando apareciste en las noticias. ¿Estás usando tu cabello de manera diferente?”
“Tattletale”, interrumpí, de nuevo, “Menos charla, más resolución de problemas. Glory Girl dijo que el Protectorado y tal vez New Wave están en camino.”
Tattletale miró a Glory Girl, luego frunció el ceño, “No está mintiendo. Comencemos con el problema tres, ya que no te ves muy bien. ¿Tus poderes no funcionan?”
“No puedo controlar mis bichos, tengo un gran dolor de cabeza.”
“Creo que sé por qué. Déjame arreglar eso para ti”, dijo Tattletale. Saltó del puesto de cajero y comenzó a caminar hacia mí y hacia Panacea.
“No te muevas”, advirtió Glory Girl.
“¿O qué?” Tattletale giró para mirar a la niña, sonriendo, “¿Me darás una paliza? No puedes hacer nada mientras mi compañera tiene un cuchillo en la garganta de tu hermana. Sentada. Quieta. Buena niña.”
Glory Girl fulminó con la mirada a Tattletale, pero ella no se movió.
“Creo que sería mejor si te quedaras atrás”, le advertí, “Si te pones en el alcance de Panacea, ella te tocará y te dará un derrame o algo así.”
“¿Puede hacerlo? Por supuesto. ¿Lo hará? Definitivamente no. Perro que ladra, no muerde.”
“Inténtalo”, se burló Panacea. Reafirmé mi agarre y le recordé el cuchillo contra su garganta.
“Realmente preferiría evitar el tentar al destino”, le dije, con cuidado.
“Bien, bien”, dijo Tattletale, levantando las manos en un gesto de apaciguamiento. Caminó hacia el escritorio del gerente de la sucursal y abrió un cajón.
“Sacas una pistola de ese cajón”, amenazó Glory Girl, “Y te romperé en dos.”
“Ya es suficiente con las amenazas que no puedes cumplir. No es un arma,” Tattletale sonrió, levantando sus manos otra vez. Un llavero colgaba de su pulgar izquierdo.
“Llaves”, dijo Glory Girl.
“Las llaves del gerente Jeffry Clayton. Totalmente personalidad Tipo A. Dominante. El tipo de persona que adora tener el control absoluto de una reunión.”
“Antes que nada, ¿a quién le importa? Segundo, ¿cómo sabes esto?
“Vamos”, Tattletale sonrió, cruzando los brazos, “Primera regla del Villano. No le das información al héroe en un monologo.”
“Claro”, Glory Girl estuvo de acuerdo, “Siempre vale la pena intentarlo.”
“Te lo diré de todos modos.”
Glory Girl levantó una ceja.
“No hay razón para no hacerlo”. De hecho, estoy en ventaja de hacértelo saber. Soy psíquica. Leí su mente cuando lo tomamos como rehén, como estoy leyendo la tuya en este momento,” la mentira era tan buena que casi me convencía a mí.
Un destello de rojo llamó mi atención. El punto rojo de un puntero láser se posó en la capucha de la chaqueta de Panacea. Miré a Tattletale y vi que, mientras tenía los brazos cruzados, sostenía un puntero láser que estaba sujeto al llavero. Vi a Tattletale dibujar un vago círculo alrededor del punto que ella había señalado, en la chaqueta de Panacea.
“Mentira”, dijo Glory Girl, “La capacidad mental que necesitarías para interpretar y decodificar los patrones neuronales únicos de alguien necesitaría una cabeza cinco veces más grande que el tamaño normal para contenerlo todo. Los verdaderos psíquicos no pueden existir.”
“Ooh, alguien cursa Parahumanos 101 en la universidad. ¿Tus padres tiraron de algunos hilos y te metieron en un curso universitario antes de terminar la escuela secundaria?”
“Creo que ya sabes la respuesta, no estoy creyendo que hayas leído mi mente para conseguirlo.”
“¿Por qué es tan difícil de creer? Leyend puede disparar lásers de sus manos, lásers que doblan en las esquinas. Clockblocker y Vista pueden meterse con las fuerzas fundamentales del espacio y el tiempo. Kaiser puede crear metal desde el aire. La conservación de la masa, la conservación de la energía, las leyes básicas de nuestro universo se rompen por las capas todo el tiempo. Todo eso es posible, ¿pero no puedo asomarse a tu cerebro?”
Tattletale todavía estaba enfocando el puntero láser en la capucha de Panacea. Como yo era la única persona en condiciones de verlo, solo podía ser para mi beneficio. Retiré la capucha, investigué el interior y no encontré nada. Pero en la nuca, vi a una de mis arañas viudas negras.
Se la retiré gentilmente, y sentí el dolor en mi cabeza empeorar con el contacto, el movimiento. Ya sea por impulso o por reflejo cuando me estremecí ante el dolor, la aplasté entre mis dedos.
Inmediatamente, el dolor en mi cabeza se redujo a una fracción de lo que había sido. El alivio fue tan intenso que casi fue eufórico. Todavía no comprendía del todo lo que hacía Panacea, pero me estaba dando una buena idea. Ella de alguna manera había sentido lo que estaba haciendo para controlar a la araña, luego alteró las cosas para que la araña no me enviara la información correcta. Un bucle continuo de la información incorrecta, como cuando los ladrones de las películas empalmaban una alimentación de cámara de video para repetir el mismo segmento una y otra vez. Por accidente o diseño, había aumentado exponencialmente la interferencia cada vez que mi poder alcanzaba a los arácnidos en cuestión. Todo culminando en un metafórico cortocircuito de mi poder.
Apenas podía entender las sutilezas y la delicadeza que habría requerido establecerlo.
“Glory Gi-” Panacea comenzó a hablar, pero apreté mi agarre, y ella cerró su boca.
“Shhhh”, le susurré.
“Los académicos dicen que estás equivocado”.
Tattletale sonrió, “Los académicos quieren que esté equivocada, y su investigación refleja eso. La telepatía mata del puto susto a la gente, sobre todo porque la única que se sospecha es telépata en el mundo es…”
“La Simurgh”, terminó Glory Girl por ella.
“Claro. Y cuando un puto Aniquilador es tu precedente, la gente se asusta, al igual que estás asustada en este momento, ante la idea de que hay alguien frente a ti que puede encontrar tus secretos más oscuros y contarle al mundo.”
Tattletale señalaba la parte superior del brazo de Panacea ahora. Me tomó dos intentos asesinar a la araña. Antes de que terminara, Tattletale me dirigía al último, que había escondido en el tobillo de Panacea. Lo maté golpeándolo con mi dedo del pie. El dolor de cabeza desapareció por completo un segundo después.
“Por eso te llamas a ti misma Tattletale, ya veo”, decía Glory Girl, “pero eres una retrasada. Somos parte de New Wave. No tenemos secretos. Ese es el maldito punto de nuestro equipo. Héroes sin identidad secreta, sin secretos, revelación total, responsabilidad total.”
“Para que conste,” dijo Tattletale, su voz muy suave y calmada, “odio cuando la gente me llama estúpida.”
“Sin embargo, aquí están ustedes dos, y ninguna de ustedes tiene poderes que funcionen contra ninguna de nosotras. Todo lo que tienes es un cuchillo, y si lo usas, las dos mueren de la forma más dolorosa con la que crea que pueda salirme con la mía.”
“Oh cariño, ¿quién está siendo estúpido? Tengo el arma más poderosa de todas”, ronroneó Tattletale, sonriendo perversamente, “Información.”
[1] Un Glory Hole es un agujero que se hace en baños públicos por donde la gente pasa sus miembros para recibir sexo anónimo.

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2017.12.26 19:02 roberjames92 Videojuegos: Kingdom Hearts Remixed (Continuación)

Kingdom Hearts 1.5 HD Remix - Orfebrería: Materiales y localización http://roberjames92.tumblr.com/post/136836452415/videojuegos-kingdom-hearts-remixed-continuación http://extramasquemusicaylibros.blogspot.com.es/2015/08/videojuegos-kingdom-hearts-remixed.html IMPORTANTE. LEER ANTES DE USAR ESTA GUÍA.
Cuando llegas a un mundo, es altamente probable que el enemigo especial que toque aparezca a la primera. Es decir, si ves que el enemigo especial no sale, vuelve a la nave gumi, vuelve a aterrizar y vuelve a entrar en la zona donde se supone que debería de estar. En muchos casos, como sucede en Agrabah, con tocar el punto de control y volver puede volver a aparecer de inmediato. Las habilidades Buena Suerte y Más Premios, equipadas en los tres personajes, hacen que aparezcan con más frecuencia estos objetos. Las Setas Blancas podrán dejar caer Gotas Pletóricas una vez uses tres veces seguidas y de forma correcta el mismo hechizo en la misma seta, es decir, usa tres veces Piro cuando te haya pedido tres veces piro y, además del Diploma Piro, tendrás la oportunidad de recibir una Gota Pletórica. Los Hongos Negros también dejan caer éste objeto, siempre que los elimines con un Golpe Crítico (usa a Simba para esto), así como las Trufas Raras (nada recomendable). Parece ser que la habilidad Más Encuentros activada reduce la posibilidad de encontrar a los enemigos especiales en sus zonas asignadas. Casi todos los enemigos aparecen en Fin de los Mundos, en la sección Mundos Cautivos Las localizaciones indicadas en esta guía son las correspondientes a los mundos donde aparecen los enemigos una vez hemos cerrado Bastión Hueco. Los mundos indicados son los que yo he hecho para conseguir los objetos, no significa que sean los únicos lugares, pero sí los que yo he encontrado más cómodos para farmear objetos. GUIA, RESUMEN Objetos normales: Guijarro Bravo: Grandullón, Soldado Guijarro Fuerte: Primate X, Primate Y (Ambos en Selva Profunda) Trozo de Mitrilo: Alacrán de Tinaja, Archibégimo (final de la primera sección de Fin de los Mundos) Guijarro Claro: Sombra (Cuarto Misterioso del País de las Maravillas cuando van a aparecer las Gigasombras, Cementerio de Ciudad de Halloween - donde salen las Setas Blancas), Gigasombra Guijarro Vital: Réquiem Verde (Selva Profunda) Guijarro Ígneo: Nocturno Rojo (Bastión Hueco -delante de la puerta que lleva al Vestíbulo, justo después de Aguas Trepadoras, Monstruo) Guijarro Frío: Rapsodia Azul (Cuarto Misterioso, País de las Maravillas) Guijarro rayo: Ópera Amarilla (Cuarto Misterioso, País de las Maravillas) Mitrilo: orfebrería, cofres, ciertas recompensas de minijuegos Piedra Vital: Fantasma farol (Monstruo) Piedra Brava: Soldado Volador (Nunca Jamás) Piedra Ígnea: Bandido Obeso, Bandido (Agrabah) Piedra Fría: Neón marino, Neón Gigante (Atlántica) Piedra Rayo: Acuatanque, Helinauta -parece haber mayor probabilidad de drop si les lanzas Electro- (Atlántica) Orichalcum: orfebrería, cofres, ciertas recompensas de minijuegos, tienda de los sobrinitos en Ciudad de Paso Piedra Clara: Osado Caballero, Gárgola (Ciudad de Halloween) Piedra Fuerte: Pirata, Pirata Volador, Barco de Guerra (Nunca Jamás) Gota Pletórica: Setas Blancas (la misma magia tres veces seguidas cuando la pida), Trufa Rara Viento Recio: Invisible, Estrella Angelical (Fin de los Mundos) Cristal Puro: Brujo (Bastión Hueco) Cristal Vital: Defensor (Bastión Hueco, Ciudad de Paso) Cristal Claro: Bola Oscura (Bastión Hueco, Ciudad de Paso, Fin de los Mundos), Gigasombra Cristal denso: Wyvern (Bastión Hueco, Ciudad de Paso) Materia Oscura: orfebrería, cofres, ciertas recompensas de minijuegos
Objetos de enemigos especiales: Roca Luminosa: del enemigo especial Balada Negra. Uno de los lugares en los que éste enemigo aparece es el Bosque de Bambúes de Selva Profunda. Éste enemigo crea copias de sí mismo, que son invulnerables al daño. Para localizar al auténtico, una vez cree las copias, permanece atento. Uno de ellos "temblará", es el auténtico para acto seguido mezclarse entre ellos. Debes permanecer atento y localizar al que temblaba y golpearle. No es necesario matarlo para que deje caer la Roca Luminosa, la puede dejar caer al primer golpe Roca Brava: del enemigo especial Gigasombra, que aparece en el Cuarto Misterioso de El País de las Maravillas cuando eres pequeño (entra desde el Palacio Real). Si ves que en lugar de los enemigos habituales sale un grupo de pequeñas Sombras, es que el enemigo va a aparecer. Después de tres rondas de Sombras, aparecerá un grupo de Gigasombras. Cuidado, porque si una Gigasombra golpea a Sora, desaparecerá. Usa habilidades que te hagan invulnerable, como Tiro, Estocada o invoca a Dumbo. Roca Fuerte: del enemigo especial Avizor Salvaje, que aparece en el Distrito 2 de Ciudad de Paso. Posiblemente el peor de los enemigos especiales. Si te detecta, no te molestes en seguir luchando. La mecánica es en un principio sencilla: lanza Paro en cuanto lo tengas a tiro, antes de que te detecte, acércate y golpea. Huye. Cuando te alejes, aparecerán dos más. Repite. Cuando los elimines, aparecerán tres. Repite. Así hasta la saciedad, cuantos más matas, más posibilidades hay de que deje caer la Roca Fuerte, llegará un momento en que volverá a salir un sólo Avizor Salvaje, después dos, tres... si te detectan, no te molestes en seguir luchando, lo primero porque no te darán nada y lo segundo porque llevas las de perder Roca de Mitrilo: del enemigo especial Alacrán de Tinaja, que aparece en Puertas de Palacio en Agrabah. Al entrar en la zona, si ves que está plagada de tinajas es que en uno está el bicho. Antes de empezar puedes conseguir puntos de experiencia extra: intenta empujar las tinajas caminando hacia ellas, si encuentras una que no se mueve, en esa está el Alacrán. Rompe el resto para conseguir al de EXP exta, además de aumentar las posibilidades de drop del objeto y poder conseguir incluso alguna Roca mientras lo haces. Pero vamos al grano: para eliminar a éste enemigo necesitas lanzar sobre ti mismo Aero y golpearlo. No lo dañarás, pero lo provocarás, te intentará atacar y rebotará contra Aero, cayendo de espaldas. Es entonces cuando puedes dañarlo. Una vez se levante, repite. Es posible que el objeto aparezca como drop también por simplemente romper tinajas. Cristal Sereno: del enemigo especial Níscalo Rosa. Éste enemigo sale en Atlántica con bastante frecuencia, pero el lugar más sencillo para conseguir su drop es en la Casa del Árbol de Selva Profunda. Nada más entrar en la zona, si ves una seta blanca es que el Níscalo Rosa aparecerá. Simplemente lanza Paro contra las tres setas blancas que deambulan por la zona y el enemigo aparecerá en medio de la casa. Acto seguido, lanza Aero sobre tí mismo y después Paro sobre el Níscalo Rosa. Debes conseguir tantos impactos como sea posible, de ahí lanzar Aero, para que cada impacto cuente por dos. A mayor número de impactos antes de que termine el efecto de Paro, mejor será la recompensa. Roca Ígnea: del enemigo especial Quimera, que aparece en Ciudad de Halloween, en Restos de la Mansión. El sistema para derrotar a éste enemigo es sencillo: tiene una barra de vida simple, que al vaciarse hace aparecer una segunda barra de vida, que es la auténtica. En ese momento aparecerán unas esferas de colores, que debes golpear para hacerle daño. El objeto no aparece solamente al eliminar a Quimera, también puede aparecer al golpear una de las esferas de colores. Roca Fría: del enemigo especial Gran Fantasma, que aparece en Monstruo, en el Estómago. Para eliminarlo debes lanzarle objetos curativos de cualquier tipo hasta que agotes su barra de vida. Eso sí, de cuanta mayor categoría sea el objeto, mayores posibilidades hay de que deje caer la Roca, siendo un Omnielixir un 100% de drop del objeto. Roca Brillante: del enemigo especial Globo de Combate. Éste enemigo aparece en Nunca Jamás, en la cubierta del barco (el mismo lugar donde hemos peleado contra el Capitán Garfio). No sé exactamente qué decir de éste enemigo, huye nada más verte, por lo que tienes que volar rápidamente hacia él mientras te tira Helinautas que si los golpeas tú dan bastante experiencia, si llevas Aero puedes evitar tener que defenderte de ellos. Date prisa, porque el bicho huye rápido. Roca Recia: del enemigo especial Neosombra, que aparece en Fin de los Mundos, en Cruce de los Mundos (la última sala del juego antes del punto de guardado final). No sé qué decir sobre estos enemigos, no me han ofrecido ninguna resistencia, son bastante rápidos pero mueren a base de golpes normales. Roca de Poder: del enemigo especial Soldad Bribón, que aparece en Bastión Hueco, en el Gran Salón, cerca de la Cerradura. Éste enemigo es invisible... y poco más que decir, mátalo rápido, puedes probar a usar Paro. Si tardas, desaparecerá, así que date algo de prisa. Aparecen varios mientras avanzas, uno al principio y otro al final. El primero aparece camuflado entre los enemigos, así que es fácil de pasar por alto, mientras que el segundo aparece en lo alto de las escaleras al eliminar a todos los enemigos. Cuidado, porque al dañarlo y perder el camuflaje queda aturdido. Al levantarse se esfuma. 99 Dálmatas En Kingdom Hearts, Sora tendrá que recuperar a los cachorros dálmata perdidos a lo largo de todos los mundos en cofres de tres en tres, para obtener objetos o mejoras. Esta es la localización de los cofres. Ciudad de Paso 1 a 3: Estudio de Mago, mira detrás del Estudio del Mago, encima de una roca. Tienes que conseguir la habilidad Planeador para cogerlos. 4 a 6: Callejón, tras un muro de cajas, usa el Trío Destructor en el Distrito 1 para conseguirlos. 7 a 9: Tienda Moguri, usa el Trío Acrobático para entrar. 10 a 12: Alcantarillas, usa el Trío Destructor para romper los barrotes del Alcantarillado. País de las Maravillas 13 a 15: Ve al patio de la Reina. Hay un cofre en el techo, cerca de la salida. 16 a 18: Ve al bosque y descubrirás un cofre azul en los árboles. 19 a 21: Utiliza la salida de arriba y deslízate a la Fiesta de Te del Sombrerero Loco. 58 a 60: En el palacio Real. Encima de los arbustos. En Kingdom Hearts Final Mix, en el Bosque de Lotos busca la entrada al Jardín del Té que hay en el suelo pero no entres, usa las plantas para llegar a una salida que hay justo arriba, llegarás al Cuarto Misterioso. Aquí enciende las lámparas hasta que aparezca un cuadro, entra en él para llegar al Bosque de Lotos. Usa Electro bajo las campanillas. Coliseo del Olimpo 22 a 24: Busca la Marca Trío Brincador en la entrada y actívala. Selva Profunda 25 a 27: Cuando saltes sobre los hipopótamos, busca el cofre cerca de una parra. 28 a 30: Ve a la jungla alta y busca los perros de turno en las ramas de los árboles. 31 a 33: En un trío del nivel superior, al lado de la puerta que llega a la casa del árbol. 34 a 36: Activa la Marca Trío cerca de la salida del campamento. Agrabah 37 a 39: Ve a la casa de Aladdín y busca un cofre. En Kingdom Hearts Final Mix, están en la sala del tesoro, el cofre más cercano a la puerta por donde entras. 46 a 48: Ve a la Sala Oculta lleva a Aladin, toca el tesoro y activa dos cofres. 49 a 51: Ve a la cueva mágica y escúrrete hasta el pedestal. 52 a 54: Pon a Aladdín en tu grupo y activa el cristal en la sala de los tesoros. En Kingdom Hearts Final Mix, se debe ir a las puertas del castillo, y subir hasta la parte más alta. Ciudad de Halloween 40 a 42: Esta en el parche de la calabaza. 64 a 66: En la Colina de la luna entra por las puertas en forma de árbol. 67 a 69: En el trío blanco que hay en la colina de Luna. 70 a 72: En la Plaza de la Guillotina hay una estatua de una gran calabaza. Entra en su boca. Monstruo 55 a 57: En la tercera zona. Puedes verlos cerca de la salida superior del área 3. 73 a 75: Busca un cofre rojo en la boca. 76 a 78: Ve a las plataformas superiores del área 3 y mira alrededor. Salta y deslízate hasta el cofre. En Kingdom Hearts Final Mix, en el vientre 6, al principio de las escaleras. 79 a 81: En el área 5, busca un cofre en un barril, en la zona alta. País de Nunca Jamás 43 a 45: En la Torre del reloj. En Kingdom Hearts Final Mix, se debe ir a la cubierta del barco, están en el trío blanco que hay en la zona del timón. 82 a 84: En la columna de la bodega, la segunda habitación donde sales tras entrar en el mundo, se necesita la habilidad de vuelo para llegar al cofre. 85 a 87: Activa la Marca Trío dentro del barco. 88 a 90: En el cuartel de los capitanes, sobre la cama. Bastión Hueco 61 a 63: Tras rescatar a Kairi, En el gran salón, a la izquierda del lugar en el que se encuentra la cerradura. 91 a 93: Bastión Hueco: Cerca de las cascadas. 94 a 96: Fuera del castillo. Abre la puerta con el emblema y salta en el ascensor que se mueve. 97 a 99: Usa Gravedad y llega al cofre que flota fuera del castillo. Notas (Película y Videojuego) Sólo quince de los cachorros son hijos biológicos de Pongo y Perdita, el resto los adoptaron, pues no tenían a dónde ir. Algunos de los cachorros tienen nombre conocido: Lucky, Rolly, Patch, Penny, Dominó o Pecas son los más representativos. Si los reúnes a todos en KH, Pongo y Perdita te recompensaran con la colección Gumi completa y el hechizo Aero ++. -Marcas Trío Brincador-Azul (conseguido en Ciudad de paso) Ciudad de paso Distrito 1 -> Delante de las mesas del restaurante -> Te transporta a un balcón donde se encuentra una postal Distrito 1 -> En la esquina izquierda cerca de la salida del mundo. -> Entre 77 y 99 Platines Distrito 3-> En el callejón corriendo sobre la fuente de "La Dama y el Vagabundo". -> 99 Platines y una "Tienda de Campaña" Casa de Merlín -> En el piso cerca de la entrada principal -> Cantidad indeterminada de Platines y un omniéter. Wonderland Bosque de Lotos -> En el suelo a la derecha, donde le puedes dar una poción a la flor. -> 1 Éter, 1 Poción, 1 Tienda y cantidad indeterminada de PM Bosque de Lotos -> Después de que la roca que sale de la flor, hacerse grande y mover la roca en el agua, y volver atrás hacia abajo y luego saltar la a las plataformas de lotos en el área oculta. -> 1 "Tienda de Campaña" y PM Coliseo del Olimpo Puertas del coliseo -> Debajo de la estatua derecha. -> Dálmatas 22, 23, 24. Puertas del coliseo -> Debajo de la estatua izquierda. -> Trozo de Mitrilo Selva Profunda Campamento -> Cerca del laboratorio. -> Dálmatas 34, 35, 36 Copa de Árboles -> En la plataforma más alta, cerca de la entrada a la casa del arbol. -> Dálmatas 31, 32, 33 Agrabah Bazar -> En el piso, justo en el centro de la habitación -> Un omniéter y platines indeterminados. Cueva de las maravillas -> En la camara silenciosa, justo en frente de las escaleras. -> Gumi Electro. Monstruo Boca -> En la plataforma de la parte superior de la roca alta en el centro de la boca. -> 2 pociones, "cottage" y platines Vientre 5 -> En el piso, justo en frente de la entrada inferior al Vientre 6. -> Cottage y platines. Garganta -> En el suelo, justo al centro de la habitación. -> Trozo de Mitrilo y platines. Bastión Hueco Calabozo -> En el centro de la habitación -> 1 Omniéter, 1 Omnipoción, "Cottage" y bolas de VT Gran Cresta -> Ir al balcón inferior, cerca del punto de aterrisaje del elevador mágico de gran tamaño. -> 2 "Cottage" Omnielixir y PM. -Marcas Trío Destructor-Rojo (Conseguido en Selva Profunda) Ciudad de paso Distrito 1 -> Al final del callejón corto, detrás de la tienda de accesorios. -> Se abre el acceso al Callejón, al Hotel y a la Casa de los Dálmatas.Callejón -> En la rejilla del drenaje en el fondo del callejón. -> Acceso al canal secreto.Distrito 2 -> En la parte superior de la azotea del salón de los artilugios en el Distrito 2, a lo largo de la pared trasera -> Acceso a la cerradura. Agrabah Cueva de las maravillas -> En la sala del tesoro, frente a la estatua -> Trozo de mitrilo y platines. Ciudad De Halloween Mansión de Oogie -> En el cuarto de entrada, luego de cruzar el puente (en Kingdom Hearts I este Trío no puede ser desbloqueado si no se hace en el momento, ya que luego la Mansión desaparece). -> Trozo de Mitrilo Bastión Hueco Sala de entrada -> En el segundo piso, frente a la estatua de piedra con colmillos. -> Pieza de emblema -Marcas Trío Acrobático-Verde (conseguido en Agrabah) Ciudad de paso Tienda de accesorios -> Acceso a la tienda moguri Wonderland. Entrada de Conejo -> Donde Sora y el equipo entrán por primera vez al mundo. -> Elixir Sala Bizarra -> En la chimenea -> Trozo de mitrilo. Coliseo del Olimpo Puertas del coliseo -> A la izquierda de la entrada al mudno, cerca de las clasificaciones de las copas. -> Mitrilo. Selva Profunda Copa de Arboles -> Justo en el centro de la zona (es dificil de verlo debido al follaje del suelo). -> Trozo de mitrilo y bolas de VIT. Agrabah Tienda -> Frente al estante -> Ataque. Monstruo Boca -> En el techo de la casa de Geppetto; se requiere Salto de Altura. -> Trozo de mitrilo Neverland Camarote -> En el centro del camarote -> Acceso al camarote del Capitán. Bastión Hueco Librería -> En el segundo piso, en la zona igual al tablero y el Punto de Guardado. -> Alcanzar un libro del estante. -Marcas Trío Forzudo- Amarillo (conseguido en Coliseo del Olimpo) Ciudad de paso Casa de Merlín -> Detrás de la casa, frente a la pila de cajas de madera. -> Ataque Agrabah Cueva de las Maravillas -> En la Sala de Entrada, frente al Pilar. -> Acceso a la nueva camara, el "Sótano" Coliseo del Olimpo Portal -> Justo al frente de la piedra, que Fil desafia a que la muevan. -> Acceso a la cerradura. Nunca Jamás Bodega 2 -> En la puerta de la izquierda en el nivel superior. -> Orichalcum, Gummi-Daisipar, Aero y Dálmatas 85, 86 y 87 -Marcas Trío Detector-Blanco (conseguido en Bastion Hueco) Ciudad de paso. Canal Secreto -> En el medio de la cueva (donde hay una lna y unas estrellas), donde el canal corto conecta con el canal principal. -> Orichalcum. Wonderland Bosque de Lotos -> En el área cerrada, que puede ser alcanzada a traves de la pintura de la Sala Bizarra. -> Último recurso. Coliseo del Olimpo Puertas del coliseo -> En el centro del área. -> Mazo Letal Selva Profunda Cueva del corazón -> Frente a la cerradura -> Orichalcum. Agrabah Cueva de las Maravillas (Entrada) -> En el centro del suelo -> Gummi-Cometa. Ciudad De Halloween Colina de la luna -> A la izquierda de la entrada, cerca de un segmento de pared rota. -> Gummi-Cometa. Monstruo Vientre 6-> En la zona alta, detrás del "paso" más alto. -> Gummi-Electro++ Atlántica Palacio de Tritón -> Bajo la gran concha -> Orichalcum Neverland Barco Pirata -> En la popa -> Gummi-Meteoro. Bastión Hueco Aguas Trepadoras -> En la Piscina de poca profundida, donde Riku toma la Llave Espada. -> Gummi-Piro++ Lista de consejos para Kingdom Hearts: Re chain of memories. · 1 Para tener a Sora equilibrado, cada vez que suba de nivel en cifra impar es decir acabado en 1 3 5 7 9, súmale vida. Cuando sea en número par es decir, 0 2 4 6 8, súmale a la baraja. Si se al subir a un nivel en concreto aprende un ataque, que lo aprendan. · 2 Limpia cada sala que te veas es decir, golpea todo lo que veas para conseguir esferas de vida y de puntos moguri. · 3 En cada piso/mundo que visites por primera vez, aconsejo crear estas tres salas: La de casa moguri para la tienda, cualquier carta que puedas coger un cofre, pues en cada mundo tiene mínimo un cofre del tesoro. Y por ultimo una de guardar partida, esta la recomiendo justo antes de luchar contra el jefe de turno. · 4 Las cartas elite, es decir las que tiene el valor de la carta en dorado, ponla delante y gástala en tres cartas a la vez, pues esta no volverá aparecer, hasta el siguiente combate. Por ejemplo usando tres cartas piro para piro++, gasta la primera que cojas como la carta elite. · 5 Da igual el orden que escojas de los mundos, pues el número de salas crecerá según el orden del piso es decir, tanto si escoges primero el país de las maravillas o el Coliseo, te saldrá el mismo número de salas y el mismo orden de recorrido. · 6 El valor de las cartas que te piden para las tres puertas importantes de cada mundo, las que hacen avanzar en la historia te pedirán siempre el mismo para abrirla. · 7 Intenta gastar la cantidad justa de las cartas para crear salas que te pidan en especial si las tienes repetidas, no sea que gastes justo la que necesitas para más adelante. · 8 Golpea siempre a los sincorazon para darte ventaja en la batalla cuando los veas por el mapa, en parte esto es necesario para desbloquear uno de los trofeos. · 9 Si quieres el naipe de algún enemigo en concreto, deja a ese en último lugar por ejemplo, si quieres la carta del brujo, elimina a este sincorazon en último lugar. · 10 Lleva cartas cura de forma casi obligatoria, pues durante las batallas los sincorazon no sueltan esferas de vida, en su lugar las piedras que sueltan son la exp que ganas. · 11 Si vas a crear trucos con tus cartas, por ejemplo hielo++ usa la carta con menos valor para la combinación como la primera que cojas, pues esta no regresa al recargarse. · 12 Tras avanzar un poco en el juego, tras los combates los sincorazon soltaran una carta dorada, esta es para la puerta especial de cada mundo, cuando consigues una gástala allí mismo, pues no recibirás ninguna mas hasta gastarla. · 13 Mira las ventajas e inconvenientes de tus aliados, por ejemplo Aladdin consigue puntos moguri al golpear a los enemigos o Donald puedes ser hasta imprudente usándolo con ciertos enemigos. · 14 Como tienes para tres barajas, aconsejo usar una para los jefes, otra para experimentar combinaciones y la ultima la que uses normalmente. · 15 Durante los combates contra los jefes saldrá la carta Disney, cógela enseguida, pues te facilitara las cosas temporalmente. · 16 Ve directo a por los sincorazon más fuertes, en este caso los que sepas que usaran cartas de un número alto, para matarlos antes, pues si usas cartas de número alto podrás atacar tranquilamente a pesar de los demás enemigos. · 17 Piensa bien antes de atacar, pues vale más esperar y esquivar un ataque sino tienes una carta para bloquearlo que echar a perder tus cartas en el intento. · 18 A veces es mucho más seguro usar una única carta por ejemplo cura que abusar de sus otras dos formas más poderosas y perderlas en ese combate mas tarde. · 19 En especial para los jefes lleva algunas cartas 0 para eliminar sus combos · 20 Intenta tener una baraja equilibrada en ataque, magia, objetos y habilidades. · JEFES-Larxene Recibes: Thunder Larxene no es una Jefa difícil si siempre te mantienes a la ofensiva. Sus ataques no causan mucho daño. Su ataque de Stock es "Lightning Bolt", con el cual creará una corriente eléctrica que te dejará inconsciente por unos momentos. Las Ráfagas Eléctricas tampoco dañan mucho, y el relámpago puede ser esquivado si te mueves hacia los lados. Asegúrate de siempre mantenerte a la ofensiva para ganarle fácilmente. · JEFES-Riku Recibes: La carta Aero Derrotar a Riku no es difícil ya que por lo general te deja atacarlo antes de realizar sus ataques. Sin embargo, en ocasiones realiza un ataque que te deja inconsciente por unos instantes. Este ataque puede ser esquivado si estás muy cerca de él o si te alejas rápidamente de él. Siempre que tengas que recargar tu mazo, asegúrate de alejarte de él para que no te dañe. Si ves que te va a atacar con el ataque que te deja inconsciente, deja de recargar el mazo y mejor muévete. Una estrategia ofensiva también es útil contra este Jefe. · JEFES-Riku II Recibes: Warpinator Otra pelea en la que siempre te debes mantener a la ofensiva. No dejes de atacarlo y procura siempre estar cerca de él, para de esta forma no dejarle espacio para que ataque. Su ataque de Stock es Dark Firaga, el cual lanza una bola que tiene la capacidad de desviarse para pegarte. Sin embargo, suele fallar cuando estás muy cerca y un poco debajo de él. Riku volverá a huir cuando lo derrotes y no te quedará otra alternativa que seguir ascendiendo en busca de Riku/Naminé. · JEFES-Vexen Recibes: Mega-Ether Vexen tiene varios ataques. Si te anticipas a ellos los podrás esquivar. Freeze puede ser identificado fácilmente. Cuando veas que abre sus manos y da un grito extraño, empieza a correr y no te detengas hasta que veas que el ataque no te dio. También te intentará pegar con su escudo, pero no tienes porque preocuparte ya que muy pocas veces intenta esto. Su tercer ataque consiste en lanzarte una bola de hielo, la cual puede ser esquivada fácilmente si te mueves (solamente te la lanzará si estás enfrente de él). Evita atacar a Vexen utilizando ataques de hielo, ya que en vez de dañarlo terminarás recuperándole HP al Jefe. Como verás, Vexen trae un escudo poderoso. Sin embargo, ya debes tener práctica matando a enemigos que solamente pueden ser dañados por su parte trasera. Cuando estés viéndolo hacia el frente, lo más fácil es darte una voltereta para terminar detrás de él y golpearlo.
· JEFES-Vexen II Recibes: Su carta Vexen regresará. La técnica para derrotarla es la misma que la vez pasada (pegarle por detrás para evitar que utilice su escudo para cubrirse de tus golpes). La única diferencia es que ahora ella es más agresiva y cuenta con más ataques. Sus ataques de "Stock" son bastante fuertes, así que intenta evadirlos. Freeze: Te intentará congelar. Corre cuando veas que eleva las manos. Ice Needles: Picos de hielo te perseguirán. Es muy complicado esquivarlos, y la única forma de no ser dañado es realizarle un Card Break a Vexen con la carta "0". Antes de nada, recomiendo que tengas dos o más Cartas para curar en tu mazo, y de niveles altos, ya que la mayoría de las cartas de Vexen son también de niveles altos y querrás evitar que te haga Card Breaks. El mejor momento para curarte es cuando él está recargando su mazo, ya que no te atacará y tampoco te puede hacer un Card Break. Recuerda atacarlo por detrás y darte volteretas para posicionarte detrás de él. · JEFES-Riku III Recibes: Mega Potion Dark Firaga es el ataque de Riku. Puede ser esquivado dando una voltereta o, simplemente, estando cerca de él (El Firaga te pasará sin dañarte). Para derrotar a Riku III encontré que lo mejor es estar siempre a la ofensiva y lo más pegado hacia él. Tener cartas con niveles altos también es bueno, ya que así evitarás que él te haga un "Card Break". Si tienes que curarte o recargar el mazo, vete a una esquina y hazlo ahí (aléjate de él para que no te ataque mientras haces esto). · JEFES-Darkside Recibes: Su carta Este Jefe cuenta con tres barras y media de vida; sin embargo, esto no significa que sea muy fuerte, sino que vas a tardar un poco más en derrotarlo. Debido a que el Jefe está muy alto y es muy difícil dañarlo por las piernas, la mejor opción es quedarte cerca de las piernas y esperar a que golpee el piso con su puño. Cuando esto suceda, dejará su mano por unos instantes cerca del suelo. Corre hasta ella y golpéala. Repite hasta que lo mates. Recuerda, si te mantienes cerca de sus piernas no te dañará el impacto causado cuando golpea el suelo. Si ves que realiza algún otro ataque, intenta golpearlo para realizar un "card break" y detener su ataque. Después de derrotar al Jefe, Sora encontrará a Naminé, quien le dice que no debería estar presente ahí. Naminé declara que ella no debería estar en el corazón de nadie y que Sora realmente no la estaba buscando a ella sino a otra persona. Por fin, Sora se dará cuenta que nunca conoció a Naminé y que realmente él debería de estar buscando a una persona que no reconoce (a Kairi). · JEFES-Riku IV Obtienes: Su carta (Riku) Riku IV es uno de los Jefes más poderosos. Para esta batalla recomiendo que arregles tu mazo de cartas para que tengas por lo menos tres cartas con valor de "0" y tres cartas que recuperen HP (preferiblemente que sean de valores altos para evitar que te hagan "Card Break". Por cierto, estas cartas son "Cure" [la de la hoja]). Riku IV realizará dos ataques especiales cuando acumula tres cartas. El primero de ellos es Dark Firaga; este ataque lo había empleado con anterioridad Riku, así que ya debes saber como esquivarlo (ponte detrás de él o haz una voltereta). · JEFES-Larxene II Recibes: Su carta Larxene es una Jefa más agresiva y rápida que Riku, por lo cual la estrategia cambia un poco. Trata de siempre mantenerte cerca de ella para estar atacándola, y cuando tengas que recargar el mazo, dirígete a una esquina. Asimismo, cúrate constantemente. Larxene cuenta con un par de ataques de "Stock", los cuales pueden ser "deshabilitados" con la carta de valor "0". Sin embargo, no son tan poderosos como el "Dark Aurora" de Riku IV. Recuerda siempre estar a la ofensiva para no permitirle realizar ataques. · JEFES-Axel Recibes: Su carta Para esta batalla necesitarás cartas con valores altos, así como varias que tengan el valor de "0". Siempre te deberás mantener a la ofensiva excepto cuando veas que realice uno de sus dos ataques poderosos: Firewall y Firetooth. Firewall consiste en hacer una barrera de fuego. Si te vas a un extremo, notarás que esta barrera tarda en llegar hacia ti. Puedes utilizar este tiempo para recargar tu mazo o buscar cartas para preparar tu ofensiva. Para esquivar la barrera de fuego, simplemente haz una voltereta. El segundo ataque, el de Firetooth, consiste en lanzar dos bolas de fuego. Éstas pueden ser esquivadas corriendo, si eres ágil, o dando volteretas. Sin embargo, si no te quieres arriesgar, utiliza una carta de valor 0 para cancelar su ataque. Recuerda curarte constantemente (ten por lo menos tres cartas de curar en tu mazo) y evita que tu vida baje a más de 3/4 de la barra verde. · JEFES-Marluxia Recibes: Su carta Nivel Recomendado: +-66 Marluxia es un jefe algo complicado, especialmente debido a que la mayoría de sus cartas son de niveles altos y a que tiene un ataque muy poderoso. Marluxia siempre estará a la ofensiva, por lo cual debes de tratar de utilizar ítems curativos cuando esté recargando para evitar que te haga Card Break. Cartas que recomiendo para esta batalla son a) de ataque con niveles altos (de 7 para arriba), b) cartas de ataque con nivel de 0, y c) cartas curativas con niveles altos (por lo menos 4 de ellas). Asimismo, la carta del Dragón Maléfica te ayudará (te recomiendo que la habilites al inicio de la batalla). Si tienes la carta de Neosoldier, también te recomendaría que la utilizaras (después de utilizar la de Dragón Maléfica). El truco para esta batalla es siempre estar moviéndote, ya que la mayoría de sus ataques pueden ser esquivados de esta forma. Para esquivar el ataque de los pétalos, basta con que des una voltereta en el momento preciso (cuando los pétalos te van a cubrir). El ataque más fuerte de él es cuando da un golpe con su "hacha", deteniéndose durante un momento en una posición en la que parece que está agachado. Notarás que se queda detenido unos breves instantes después de hacer este ataque. Aprovecha ese lapso ya sea para curarte o para golpearlo. En lo que se refiere a técnicas específicas, puedes intentar utilizar Sleights de ataques físicos o Sleights que involucren a Cloud. · JEFES-Marluxia (Real y Robot) Marluxia no peleará solo. Estará utilizando una cosa que parece ser un robot (lo utiliza como vehículo). Primero céntrate en destruir una de sus manos. Para cuando hayas hecho esto, notarás que hay tres rosas (en forma de daga / opcional) flotando encima tuyo. Procede a destruirlas. Después de esto te atacará un poco (opcional) y se volteará. Ahora sí le puedes pegar al otro brazo. Hazlo hasta destruirlo. Una vez has destruido ambos brazos, te darás cuenta de que ahora sí tienes que enfocarte en Marluxia. Tendrá todas sus barras de HP llenas (color rojo), pero realmente no es tan difícil derrotarlo, pero sí es algo lento. Sus ataques: - Cuando se eleve se estará preparando para azotar el suelo. Cuando veas que va a impactar en el piso, rápidamente salta para esquivar el ataque. Puedes utilizar el tiempo en el que está flotando para recargar el mazo o recuperar HP. - Cuando desaparezca de la pantalla intentará embestirte. Cuando se te acerque, rápidamente haz una voltereta para esquivar su ataque. Si le logras hacer "Card Break" cuando hace este ataque, se detendrá en el centro de la pantalla y te podrás subir encima de él para continuar atacándolo. - Cuando aparezcan unas rosas circulando alrededor de él te lanzará unas ráfagas de "viento". Pueden ser esquivadas si saltas o das volteretas antes de que te impacten. Sin embargo, el método más efectivo es haciendo un "Card Break". - Cuando aparezcan varias rosas en forma de dagas encima de ti, tu velocidad disminuirá. Golpea las flores para destruirlas y hacer que la velocidad regrese a su estado normal. Las flores también te disparan si no las destruyes rápidamente. Por cierto, realizando un "Card Break" también las destruyes. Por lo general, realiza más de un mismo ataque a la vez. También recomiendo que aproveches al máximo el segundo ataque que enlisté para subirte a su robot y golpearlo directamente. Para dañar a Marluxia tendrás que saltar o enfocarlo para que el ataque sea exitoso. Esto es algo complicado ya que constantemente perderás el enfoque de él y terminarás golpeando el aire. Si tus cartas son de valor alto, no deberás tener ningún problema ya que la mayoría de las cartas que utiliza son de valor no-tan-alto. Recuerda que es una batalla algo larga, así que no te desesperes. · FINAL Cuando derrotes a Marluxia, el robot se destruirá y junto con él, presumiblemente, Marluxia. Solamente quedarán algunos pétalos. Al finalizar, Sora regresará al castillo y sellará la puerta con la Keyblade. Riku se irá después de confirmar que es un farsante, y luego Naminé dirá que las memorias que traen todos son como los eslabones en una cadena. Naminé lo único que hacía era agarrar los eslabones de las memorias y ordenarlos de una forma diferente; no destruía las memorias. Sin embargo, para que todos puedan recuperar sus recuerdos, necesita volver a deshacer los eslabones de las memorias para ponerlos en su forma original. En pocas palabras, Sora y los demás olvidarán lo que sucedió en el castillo. Sora es obligado a escoger entre mantener sus recuerdos antes del castillo o quedarse con los recuerdos a partir de cuando entró al castillo. Él escoge quedarse con los de antes de entrar al castillo. Antes de olvidar lo que sucedió en el castillo, Sora promete buscar a Naminé después para que puedan ser amigos. El juego concluye con las siguientes frases: Fading memories, reconstructed memories and a dream, a dream of you in a world without you Memorias desvaneciéndose, Memorias reconstruidas y un sueño, un sueño de ti en un mundo sin ti Fin >> Tercera parte (2.2)
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2017.10.18 21:39 RaulMarti LA IMPOSICIÓN RELIGIOSA CRISTIANA EN SUDAFRICA Y SIMILITUDES CON LA DE AMERICA

Se publica hoy en España el libro “Prohibido nacer” en el cual el cómico estadounidense Trevor Noah recuerda su infancia, adolescencia y juventud , y en su primer capítulo habla de la imposición de la religión cristiana en su país: Sudáfrica . Nacido en el seno de una familia muy religiosa, de niño recitaba de memoria cualquier versículo de la Biblia.
¿Tendrá esto algún parecido con la imposición de esa religión por parte de las órdenes católicas evangelizadoras (dominicos, franciscanos, jesuitas) durante la época de la colonización en América?
 COMIENZO del 1er, CAPÍTULO DEL LIBRO 
Yo tenía nueve años cuando mi madre me tiró de un vehículo en marcha. Fue un domingo. Sé que era domingo porque volvíamos de la iglesia a casa, y durante toda mi infancia fui a misa los domingos.
No faltábamos nunca.
Mi madre era —y sigue siendo— una mujer profundamente religiosa. Muy cristiana.
Como todos los pueblos indígenas del mundo, los negros de Sudáfrica adoptamos la religión de nuestros colonizadores.
** Cuando digo «adoptamos», quiero decir que nos fue impuesta**.
El hombre blanco era bastante duro con los nativos. «Necesitáis rezar a Jesús», les decía. «Jesús os salvará.»
** A lo cual el nativo replicaba: «Claro que necesitamos que alguien nos salve, pero que nos salve de vosotros, aunque esa es otra cuestión. Así que, en fin, a ver qué tal el Jesús este»**.
Toda mi familia era religiosa, pero mientras que mi madre era superforofa de Jesús, mi abuela equilibraba su fe cristiana con las creencias tradicionales xhosa con las que había crecido y se comunicaba con los espíritus de nuestros antepasados.
Durante mucho tiempo yo no entendí por qué tanta gente negra había abandonado su fe indígena para adoptar el cristianismo.
Pero cuanto más íbamos a la iglesia y más tiempo pasaba yo sentado en aquellos bancos, más cosas aprendía sobre cómo funciona el cristianismo: si eres nativo americano y rezas a los lobos, eres un salvaje.
Si eres africano y rezas a tus antepasados, eres un primitivo.
** Pero cuando la gente blanca reza a un tipo que convierte el agua en vino, pues mira, eso es sentido común**.
Como todos los pueblos indígenas del mundo, los negros de Sudáfrica adoptamos la religión de nuestros colonizadores.
** Cuando digo «adoptamos», quiero decir que nos fue impuesta**.
De pequeño iba a la iglesia, o a alguna de sus actividades, al menos cuatro noches por semana.
Los martes por la noche tocaba plegaria. Los miércoles, estudio de la Biblia. Los jueves, Iglesia Juvenil. Los viernes y los sábados los teníamos libres (¡a pecar!). Y los domingos íbamos a la iglesia. A tres iglesias, para ser exactos.
La razón de que fuéramos a tres iglesias distintas era que mi madre decía que cada una le proporcionaba algo diferente.
La primera ofrecía alabanzas jubilosas al Señor. La segunda, un análisis profundo de las Escrituras, algo que a mi madre le encantaba. La tercera, pasión y catarsis. En esta última realmente sentías que tenías al Espíritu Santo dentro.
Y mientras íbamos de una iglesia a otra, de forma casual y sin proponérmelo, empecé a darme cuenta de que cada una de ellas tenía una composición racial distinta: la iglesia jubilosa era mixta.
La iglesia analítica era blanca.
Y la iglesia apasionada y catártica era la negra.
La iglesia mixta, la Rhema Bible Church, era una de esas megaiglesias enormes y supermodernas de los barrios residenciales.
El pastor, Ray McCauley, era un exculturista de sonrisa enorme y personalidad de cheerleader. Ray había quedado tercero en el certamen de Míster Universo de 1974. Aquel año el ganador fue Arnold Schwarzenegger.
Cada semana se esforzaba al máximo para que Jesús molara. Había gradas tipo estadio y una banda de rock que tocaba los temas más recientes del pop cristiano contemporáneo.
Todo el mundo cantaba, y si no te sabías la letra no pasaba nada, porque aparecía escrita allí arriba, en el Jumbotron. Era un karaoke cristiano, básicamente. Siempre me lo pasaba bomba en la iglesia mixta.
La iglesia blanca era la Rosebank Union de Sandton, una zona muy blanca y adinerada de Johannesburgo. Me encantaba la iglesia blanca porque no me hacían ir a misa. A misa iba mi madre y yo me quedaba en el espacio reservado para la catequesis de los jóvenes.
En catequesis leíamos historias muy chulas. Noé y el Diluvio era una de mis favoritas, obviamente; me llegaba a un nivel muy íntimo. Pero también me encantaba la historia de cuando Moisés separó las aguas del Mar Rojo, y la de David y Goliat y la de cuando Jesús echó a palos del templo a los mercaderes.
Crecí en un hogar que tenía muy poco contacto con la cultura popular. En casa de mi madre estaba prohibido escuchar a los Boyz II Men.
¿Canciones sobre un tipo que se pasaba toda la noche ligándose a una chica?
No, no, no. Prohibido. Los demás chavales de la escuela cantaban «End of the Road» y yo no me enteraba de nada. Había oído hablar de los Boyz II Men, claro, pero la verdad es que no tenía ni idea de quiénes eran.
Las únicas canciones que me sabía eran las de la iglesia: canciones elevadas y edificantes que alababan a Jesús.
Lo mismo pasaba con el cine.
Mi madre no quería que me contaminaran la mente todas aquellas películas de sexo y violencia; no, ni hablar.
Así que mi película de acción era la Biblia. Mi superhéroe, Sansón. Era mi He-Man. ¿Un tipo que mataba a mil personas a golpes con la quijada de un burro? Menudo jefazo. Al final llegabas a Pablo y sus cartas a los Efesios y la trama se perdía, pero el Antiguo Testamento y los Evangelios…
Podía citar cualquier pasaje, incluyendo capítulo y versículo.
En la iglesia blanca se celebraban competiciones y concursos relacionados con la Biblia cada semana, y yo ganaba a todo el mundo de calle.
Luego estaba la iglesia negra. Siempre se estaba celebrando algún servicio religioso negro en alguna parte, y nosotros íbamos a todos.
En el municipio segregado solían instalar carpas y los celebraban al aire libre, al estilo evangelista.
Normalmente íbamos a la iglesia de mi abuela, una congregación metodista a la vieja usanza: quinientas abuelitas africanas con blusas blancas y azules, las Biblias bien agarradas y asándose pacientemente bajo el tórrido sol africano.
Ir a la iglesia negra era duro, no voy a mentir.
No había aire acondicionado. La letra de las canciones no aparecían en el Jumbotron.
Y los servicios no se terminaban nunca, duraban tres o cuatro horas como mínimo, lo cual me confundía, porque en la iglesia blanca no pasaban de una hora; entrabas, salías y gracias por venir.
Pero en la iglesia negra me tiraba una eternidad allí sentado, intentando entender por qué el tiempo avanzaba tan despacio. ¿Acaso es posible que el tiempo se detenga?
Y si es posible, ¿por qué se detiene en la iglesia de los negros y no en la de los blancos?
Al final decidí que los negros necesitábamos más tiempo con Jesús porque sufríamos más. «Vengo a aprovisionarme de bendiciones para toda la semana», solía decir mi madre.
Cuanto más tiempo pasáramos en la iglesia, pensaba ella, más bendiciones acumularíamos, como si aquello fuera una tarjeta de puntos de Starbucks.
La iglesia negra se fundamentaba en la gracia redentora.
Si era capaz de aguantar hasta la tercera o cuarta hora del servicio podía ver al pastor expulsar demonios de la gente.
Los feligreses poseídos por demonios echaban a correr por los pasillos como dementes, gritando en lenguas extrañas. Los ujieres los reducían a la fuerza, como si fueran matones de discoteca, y los inmovilizaban para que el pastor pudiera hacer su trabajo.
El pastor les agarraba la cabeza y se la sacudía violentamente de un lado a otro, gritándoles: «¡Yo expulso a este espíritu en el nombre de Jesús!».
Había pastores más violentos que otros, pero lo que todos tenían en común era que no paraban hasta que el demonio se marchaba y el feligrés afectado se quedaba inerte y desmayado sobre el escenario. Porque el endemoniado en cuestión tenía que caerse al suelo. Si no se caía, quería decir que el demonio era poderoso y que el pastor necesitaba atacarlo con más fuerza.
Podías ser un defensa de la Liga de Fútbol Americano que daba igual. El pastor tenía que derribarte.
¡ Dios bendito, qué divertido era aquello !.
Karaoke cristiano, relatos de acción protagonizados por tipos malos y curanderos violentos inspirados por la gracia divina: caray, me encantaba la iglesia.
Karaoke cristiano, relatos de acción protagonizados por tipos malos y curanderos violentos inspirados por la gracia divina: caray, me encantaba la iglesia.
Lo que no me gustaba era el viaje a la iglesia. Nos dejábamos la piel para llegar hasta allí.
Vivíamos en Eden Park, un pequeño barrio residencial muy a las afueras de Johannesburgo.
Tardábamos una hora en llegar a la iglesia de los blancos, cuarenta y cinco minutos más en llegar a la mixta y otros cuarenta y cinco hasta Soweto, que era donde estaba la iglesia de los negros.
Y luego, por si eso fuera poco, algunos domingos volvíamos a la iglesia blanca para el servicio especial vespertino.
Cuando por fin llegábamos a casa por la noche, yo me desplomaba en la cama.
Aquel domingo en concreto, el domingo en que mi madre me tiró de un vehículo en marcha, empezó como cualquier otro domingo.
Mi madre me despertó y me hizo gachas para desayunar. Yo me bañé mientras ella vestía a mi hermanito Andrew, que por entonces tenía nueve meses.
Luego salimos al aparcamiento, nos montamos en el coche y, cuando ya teníamos los cinturones de seguridad puestos y estábamos listos para irnos, el coche no quiso arrancar. Mi madre tenía un Volkswagen escarabajo viejísimo y hecho polvo, de color mandarina intenso, que había comprado por cuatro duros.
Y la razón de que lo hubiera comprado por cuatro duros era que siempre estaba averiado. Todavía hoy sigo odiando los coches de segunda mano. Casi todas las cosas que han salido mal en mi vida han tenido en su origen un coche de segunda mano.
Por culpa de un coche de segunda mano acababa castigado en la escuela por llegar tarde. Por culpa de un coche de segunda mano nos quedábamos tirados y teníamos que hacer autoestop en el arcén de la autopista. Un coche de segunda mano fue también el culpable de que mi madre se casara.
De no haber sido por aquel Volkswagen que nunca funcionaba, no habríamos tenido que recurrir al mecánico que se convirtió en el marido que se convirtió en el padrastro que se convirtió en el hombre que nos torturó durante años y que le disparó en la nuca a mi madre.
Qué queréis que os diga, yo prefiero coches nuevos y con garantía.
Por mucho que me encantara la iglesia, la idea de pegarnos una paliza de nueve horas, de la iglesia mixta a la blanca, después a la negra y luego otra vez a la blanca, se me hacía un mundo.
Ir en coche ya era bastante suplicio, pero coger el transporte público significaba que el viaje iba a ser el doble de largo y el doble de duro.
Cuando el Volkswagen se negó a arrancar, recé para mis adentros: Por favor, di que nos quedamos en casa. Por favor, di que nos quedamos en casa.
Por fin levanté la vista, vi la mirada de determinación de mi madre y su mentón apretado con firmeza y supe que me esperaba un día muy largo.
—Ven —me dijo—. Vamos a coger los minibuses. ____________________ Para seguir leyendo el resto del capítulo
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2017.08.14 08:53 Subversivos Odio a muerte en la España profunda

Sucedió el domingo 26 de agosto de 1990 a última hora de la tar­de en un lugar llamado Puerto Hurraco, un pueblo profundo de Ba­dajoz con 205 habitantes censados y protegido por dos montes ne­gros con forma de ala. Los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, de 56 y 58 años, se apostaron en un callejón, descargaron sus escopetas de repetición y abatieron a quince personas. Nueve de ellas murie­ron entre esa fecha y el 10 de septiembre y las seis restantes fueron reponiéndose con desigual fortuna: todas han quedado marcadas por la tragedia, pero algunas tendrán que soportar el recuerdo en una silla de ruedas.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS Puerto Hurraco, odio a muerte en la España profunda Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
En un principio, los hermanos habían venido decididos a asestar un golpe de muerte a la familia Cabanillas —las dos hijas de Antonio Cabanillas, de trece y catorce años, fueron las primeras en caer—, sus enemigos frontales desde los años veinte, pe­ro el olor de la pólvora y la sangre que corría pendiente abajo por la calle principal les dejó clavados en el suelo y en el gatillo. Al final, dispararon sobre todo lo que vieron. Emilio huyó al monte después del primer cargador. Antonio se quedó allí todavía un rato, hasta agotar el segundo. Horas después, de madrugada, la Guardia Civil tuvo que sacar a tiros a los dos hermanos de un cercano olivar en el que se habían refugiado —tanto, que dos guardias civiles resultaron gravemente heridos. Luego, se comentó que por qué no habían huido, por qué habían quedado atrapados en el lugar rabioso de su cri­men. Tal vez, la venganza, que les había atado a Puerto Hurraco du­rante toda la vida, les atara también después de llevarla a cabo.
El suceso se vivió en España con la extrañeza y el temor de quien se encuentra frente a páginas del pasado resucitadas con actores de carne y hueso. La década recién inaugurada quería significar el ine­luctable fin de aquella otra España de oscura conciencia, aislada del mundo y sobreviviendo dificultosamente de recursos escasos y entre penas y culpas que se colaban por los callejones históricos del pesi­mismo y de la tristeza. Eso había terminado. Estábamos en Europa y ya habíamos dado los primeros pasos hacia una modernidad con­sensuada por los propios y arropada por los extraños. Muchos vie­ron en Puerto Hurraco una fotografía antigua o el último latigazo de un mundo que se extinguía, pero muchos otros se enfrentaron, con una perplejidad interrogante, a un suceso real y presente que ponía en cuestión la idea actual de España, siempre vista a través del pris­ma urbano, cubierta por la sombra avanzada de la capital y de las capitales. Aquí se cifraba la incógnita: se trataba del pasado o se tra­taba de ignorancia del presente.
Dos días después de la matanza, el suplemento dominical del dia­rio EL PAÍS envió a quien esto escribe y al fotógrafo Miguel Gener a buscar las claves de un suceso que reunía paradojas suficientes co­mo para pensar que la averiguación no había concluido con la me­ra información del desastre.
Detrás de los visillos
La primera impresión de Puerto Hurraco, una estrecha calle principal en cuesta, a última hora de la tarde espesa y caliente de agosto, con una mujer que todavía fregaba en las paredes y en el cemento las manchas de sangre, y puertas cerradas a cal y canto, fue la de estar visitando un pueblo con gente vigilando detrás de los visillos de la ventana. De vez en cuando se escuchaba, casi exagera­damente, casi como si uno se lo estuviera inventando o esperase in­ventárselo, un cerrojo que recorría la calle, que salía del pueblo y que se perdía en una resonancia entre los omóplatos de los dos mon­tes negros que planeaban siniestramente sobre las casas blanquea­das. No había nadie en la calle y las únicas figuras visibles eran las de dos guardias civiles sentados en un cuatro latas ladeado sobre una cuneta a la entrada del pueblo.
MÁS INFORMACIÓN Puerto Hurraco, odio a muerte en la España profunda Todo lo publicado en EL PAÍS sobre el caso 2015: Puerto Hurraco quiere olvidar 2010: El último de los asesinos se ahorca en su celda 1994: 688 años de cárcel para los hermanos Izquierdo De vez en cuando, algún vecino cruzaba velozmente y miraba al­rededor como si tuviera que cerciorarse del lugar en que vivía. Con el paso del tiempo, se terminaba descubriendo a otros periodistas y fotógrafos, que salían apresuradamente de una casa para entrar en otra y que ya habían adoptado los hábitos clandestinos de la pobla­ción. El día que siguió al entierro de las víctimas, entre el fragor de cepillos que intentaban borrar la sangre del domingo, un vecino pi­dió a los reporteros que no se marcharan, «porque así se sentían más protegidos». Pero, al mismo tiempo, no aceptaba hospedajes «por temor a represalias». La guerra de Antonio y Emilio Izquierdo ha­bía derivado en una guerra interna: a ver quién dice y qué a los pe­riodistas.
En los días siguientes a la matanza, uno de los aspectos más sorprendentes —para un recién llegado— era el clima de tensión que se había creado entre los propios vecinos. Daba la impresión de que la alarma no había dejado de sonar todavía y de que esta vez el peligro no iba a venir de afuera —Emilio y Antonio vivían en Monte­rrubio de la Serena—, sino de los intestinos de la aldea. La razón, sencilla, pero que tardaba en descubrirse, tenía que ver con los in­trincados lazos de parentesco de los habitantes de Puerto Hurraco. Los Izquierdo y los Cabanillas se odiaban, y el hecho es que una buena parte de las familias de Puerto Hurraco eran Cabanillas o Iz­quierdo, pero una parte aún mayor había mezclado sus apellidos con el sistema endogámico tan habitual en las zonas rurales y aisladas del interior de la península. De forma que los Cabanillas Izquierdo o los Izquierdo Cabanillas suponían un verdadero grueso de la po­blación.
El cementerio era una prueba contundente de esta tupida red de peligros. Situado a un costado de la carretera general, rodea­do de un campo que parecía en estío permanente, mostraba con to­da claridad y en letras de molde la hegemonía de los dos apellidos y de sus mezclas. Para mayor enrarecimiento, en la catástrofe del do­mingo había muerto una cuñada del marido de Emilia Izquierdo, la tercera hermana en discordia junto a Luciana y Ángela —a las que más tarde se acusaría de haber inducido a sus hermanos al asesinato.
En esos días, cada cual podía imaginar la amenaza en el interior de su propia casa o lindando con la del vecino. Todo dependía del bando en que cada uno decidiera alistarse o se sintiera incluido, ha­bida cuenta de que todos y cada uno tenían innumerables posibili­dades de pertenecer a ambos. Por tanto, una cierta arbitrariedad surgida de lo que no se sabía del otro, del próximo, cuyos verdade­ros sentimientos podían haber estado escondidos o disimulados para brotar ahora repentinamente, se unía a la conmoción y al miedo generalizado. La ecuación resultante era, pues, miedo más arbitra­riedad y su solución, una incógnita. Curiosamente, esos mismos tér­minos habían estado, como se vería después, en el origen de la tra­gedia.
Los días que siguieron al suceso fueron días temidos. Había mie­do al regreso de las hermanas presuntamente instigadoras, Luciana y Ángela, evaporadas desde la semana anterior; miedo a Antonio Cabanillas, el padre de las niñas asesinadas; miedo a la respuesta de las distintas ramas de las distintas f31nilias, dentro y fuera del pue­blo; y, sobre todo, un miedo contagioso a que la cuerda del último drama tirase de otros dramas sobre los que el olvido había trabaja­do como una lápida. Algunos vecinos hablaban ya de hacer las ma­letas y de cerrar los escasos negocios. Se temía el éxodo.
Fuera de esto, existía también una aprensión —causada por esta estructura de parentesco— relacionada con que ciertas historias sa­lieran a la luz. Una especie de pudor repentino de una aldea endo­gámica acostumbrada a guardar sus conflictos. Y también un tem­blor vergonzoso a aparecer como el reflejo miserable de esa España profunda, tan traída y llevada por los libros, por el cine y por la te­levisión, de niños en las tinajas, campesinos obtusos y sanguinarios, y malevolencia rural.
En el fondo, con unas cosas y con otras, se estaba jugando la su­pervivencia del pueblo. Había algo más que una disputa sangrienta entre familias: se había puesto en peligro la supervivencia colectiva.
Cuando los vecinos se decidían a hablar era para defender esa su­pervivencia. Insistían, de un modo que se dirigía en primer lugar a su propio convencimiento, como si la presencia del interlocutor sir­viera sobre todo para escucharse a sí mismos, en que el estallido no afectaba más que a los «amadeos» y a los «patas pelás», ramas par­ticulares de los Cabanillas y de los Izquierdo. Aceptar la idea de una guerra entre los Cabanillas y los Izquierdo, sin matices y sin reduc­ciones, era transigir con la idea de una guerra universalizada y con la previsión de una hecatombe a la vuelta de la esquina. Fuera co­mo fuese, el primer gesto de la supervivencia consistía en espantar los fantasmas de una contienda colectiva, particularizando el con­flicto hasta contenerlo en su territorio más pequeño.
La supervivencia, además, merecía la pena en términos objeti­vos. Los términos estaban relacionados con la reciente prosperidad del pueblo, tradicionalmente dedicado a la aceituna, el grano, los cerdos y las ovejas. Las subvenciones estatales y el empleo comuni­tario habían hecho crecer el nivel de vida en los últimos cinco años. Se veían casas nuevas y reformadas por todas partes, las calles es­taban asfaltadas y en los pequeños negocios se respiraban aires de beneficio. Para entenderlo mejor, había que remontarse a la historia de una aldea que no conoció la electricidad hasta los años se­tenta, el agua corriente hasta los ochenta y el asfaltado de las calles hasta hacía seis años. Por primera vez, aquella conciencia colecti­va, secularmente cerrada al mundo, había empezado a asomarse a él. Los defensores de la tesis de la tragedia aislada luchaban con­tra la memoria en una atmósfera de pólvora antigua. Era la memo­ria de una aldea fundada por familias Izquierdo provenientes del cercano Helechal en el siglo pasado y que, a principios de la centu­ria, se encuentran conviviendo con extraños que regresan de una emigración cubana.
En ese momento comenzó la guerra, la guerra de los Camariches (Izquierdo) contra los Habaneros (Cabanillas). Es decir, la guerra de los fundadores contra una familia de intrusos llegada de Cuba. A la vista del entramado presente de parentescos, la resurrección de ese conflicto significaría la guerra de todos contra todos. Después de tan­tos años, y estando tan cerca ya del mundo contemporáneo, los habi­tantes de Puerto Hurraco temían, tras el nefasto domingo de agosto, levantarse por la mañana pensando que cualquiera podía ser un ene­migo, que la fiera dormida podía despertar y llenar el aire de zarpa­zos. Como si no hubiera pasado el tiempo o como si hubiera dado igual que el tiempo hubiera pasado. En ese aspecto, sus sentimientos eran muy semejantes a los sentimientos con que el resto del país les contemplaba. Mientras el país entero, a su vez, se sentía observado por los nuevos y modernos amigos europeos, los mismos que habían surtido la leyenda negra española de hechos que la confirmaban ejemplarmente, de hechos muy semejantes a los de Puerto Hurraco. Seguramente, Puerto Hurraco hizo que los españoles se volvieran tan hipersensibles a la observación como los propios vecinos, y también desde esa oscura culpabilidad nutrida por la incertidumbre y la ig­norancia.
La historia olvidada
Existía, por tanto, una historia de Puerto Hurraco, una historia escondida y, al parecer, fatalmente olvidada, a la que se había re­gresado brutalmente a causa de ese mismo olvido.
Hacia 1920. Unos niños juegan en el polvo marrón de una calle­juela. Los hombres arrastran sus mulas en el campo y las dos len­guas de piedra negra que desde la montaña lamen Puerto Hurraco lanzan chispazos de luz. Los niños son Ángel Cabanillas, apodado El Rapa, y los hijos de La Torcía y La Daniela, ambas de familia Iz­quierdo. De pronto, se enredan en una gresca. El Rapa, de catorce años, se marcha a su casa. Al cabo de un rato, cuando quiere salir de nuevo a la calle, La Torcía y La Daniela le esperan armadas. La madre de Ángel Cabanillas no le deja salir. El incidente crea una tensión desproporcionada entre las familias. No hay un previo con­flicto de tierras, ni otro conocido. Pero la tensión alcanza los años si­guientes, cuando las familias aparecen en la historia completamen­te enconadas.
Año 1928 o 1929. Luis Cabanillas se interpone en la amistad de su hermana Matilde con Alejandro García Izquierdo. Alejandro pide ayuda a los parientes Izquierdo y traman esperar a Luis a la salida del salón de baile de Marcelo Merino. Son las últimas horas de la fiesta, el ambiente del salón está espeso y un amigo de Luis abre la ventana. Por encima de los tejados distingue el perfil lunar de los montes y, con la misma luz, a Alejandro y a sus primos apostados en una de las callejuelas. Luis hace cuestión de honor en salir mientras tantea la navaja que lleva en el bolsillo del pantalón. Antes de que los Izquierdo reaccionen, asesta una puñalada en el cuello a Alejan­dro García. El acuchillado nunca llegó a recuperarse totalmente. «Se quedó como atontado.» Luis Cabanillas fue condenado a siete me­ses de cárcel ya posterior destierro en Peñarroya.
Año 1935. Se repite el suceso con distintos protagonistas e inversa fortuna. Un baile en una fiesta cercana. Basilio Cabanillas ronda a Amelia Izquierdo, prima de Daniel Izquierdo, por mote El Dentis­ta. Al parecer, Basilio y Amelia se entienden. El Dentista interrum­pe la escena y discute con Basilio. El clima se caldea a lo largo de la noche. Finalmente, El Dentista lanza una amenaza y se marcha. Ba­silio regresa al pueblo caminando, sorteando pedregales y olivos en una noche cerrada. El Dentista surge de entre unos matorrales y le apalea hasta tumbarlo. Basilio consigue llegar a su casa y de allí a un hospital de Badajoz, donde tardará semanas en reponerse. Daniel Izquierdo, El Dentista, fue encarcelado y años después tuvo que pa­gar fianza para conseguir la licencia de escopeta.
Hasta estas fechas, los conflictos responden al esquema de Ca­mariches contra Habaneros. No hay disputas materiales de ninguna especie. Las disputas tienen trasfondo grupal y las heredan los pa­rientes por extensión consanguínea y cronológica. Se trata de los fundadores y de los emigrantes que legan a su descendencia una probable competitividad a escala local y sólo explicable dentro de un entorno cerrado donde el roce produce una marca cuya exposición continua tiende a pasar por herida.
El resto forma parte de una historia más y mejor manejada por los que todavía viven. Pasaron 26 años desde las andanzas de El Dentista hasta la desgracia siguiente. En ese plazo largo, que no se­ría el único de magnitud que mediaría entre catástrofes, los Cabani­llas y los Izquierdo debieron de fundirse en una maraña de lazos de parentela, que hoy son inextricables y amenazadores. Estos lazos parecían configurar una paz decisiva. Pero en Puerto Hurraco la paz ni se decide ni tiene dueños.
Años 50. Amadeo Cabanillas Caballero y Manuel Izquierdo, llama­do Mal Tiempo, echan ovejas en los tristes pastos de Puerto Hurraco. Las fincas lindan. No hay cercado, sólo un golpe largo de tierra amon­tonada que las separa. Las ovejas entienden mal la delimitación y se la saltan sin reflexionar. Otra gresca, de no grandes dimensiones, pe­ro que se conserva en la memoria como un hito de este prolongado ca­mino de desavenencias. El que algo así se conserve en la memoria es lo más inquietante de todo.
Año 1961. Se produce el primer choque entre Antonio Cabanillas -el padre de las niñas asesinadas-, todavía niño, y los futuros cri­minales de sus hijas, Emilio y Antonio Izquierdo. «Al niño le tupie­ron la boca de hierba.» El padre de las niñas asesinadas negó en esos días aciagos de agosto que tuviera jamás un roce con Antonio y Emi­lio. Aunque lo negaba no como si negara el hecho, sino como si ne­gara cualquier especie de memoria. Mientras se dirigía con su trac­tor al campo, dos días después de las desgraciadas pérdidas, de la boca de Antonio Cabanillas se escapaba la palabra «maldad» con una certeza religiosa.
El caso es que, sin moverse de la fecha, Amadeo Cabanillas Ri­vera, hijo del otro Amadeo y hermano de Antonio, discutió con Jeró­nimo y Luciana, hermanos de Antonio y Emilio por el asunto del chaval. Luciana se rompe un brazo al caer empujada por Amadeo: ésta es toda la historia de amor que vivieron y que en 1990 levanta­ba especulaciones acerca de un despecho sentimental que habría ali­mentado la última fase del resentimiento. Jerónimo esperó en la fin­ca de Las Pelícanas a Amadeo y lo mató de una cuchillada. Años de cárcel, psiquiátrico y destierro a Monterrubio, a seis kilómetros. El pueblo donde vivían y desde el que tramaron los hermanos Izquier­do la matanza.
1984, veintitrés años más tarde. La casa de Isabel Izquierdo, ma­dre de los convictos y hermana de Mal Tiempo, se incendia. La ma­dre muere, y las hermanas, que estaban esa noche en la casa, acusan a Antonio Cabanillas de haber prendido el fuego y al pueblo entero de no haberles ayudado. Lo cierto es que olvidaron a su madre entre las llamas y que muy pocos vecinos llegaron a despertarse esa noche.
  1. Jerónimo repite cuchillada en la Cooperativa de Monterru­bio, esta vez sobre Antonio Cabanillas, que tiene que ser ingresado. A partir de este momento, los Patas Pelás se enclaustran en su feu­do de Monterrubio. Los hermanos se dedican a jugar a las cartas y a toma: helados de corte, una especie de pasión. Luciana y Ángela van clamando justicia por las calles, se arrodillan delante del cuar­telillo de la Guardia Civil y obligan a los vecinos a desenchufar los frigoríficos ya parar los relojes de pared, por temor a que camufla­ran bombas. Una existencia entre la locura y el miedo, alimentada por confidentes y enzarzadores. Después de que la locura y el miedo hubieran fermentado lo suficiente y se hubieran descompuesto en su propio caldo de cultivo, llegó el domingo sangriento, tras las fiestas de agosto. «Vengo a por el Puerto, esto vengo esperando hace seis años», dicen que gritaba Emilio Izquierdo desde el callejón entre descarga y descarga de su repetidora.
Ruido de cerrojos
Esta historia pudo componerse a partir de fragmentos, de confi­dencias a media voz, hechas en el pequeño bar donde los parro­quianos se limitaban a jugar a las cartas y a vigilar permanente­mente a los periodistas o, tras llamar a alguna puerta, atravesar un largo pasillo y quedarse en el patio del fondo mientras los dueños de la casa echaban los cerrojos. Jamás se confiaban en grupo. Las úni­cas posibilidades dependían de encontrar a solas al interlocutor o de sacarle de la proximidad de los otros. Las mujeres y los hombres ha­blaban en su casa sólo a condición de que no estuviera el cónyuge. La mutua vigilancia a que todos se sometían daba como resultado un silencio a medias y, muchas veces, ficciones o falsedades.
Los más proclives a soltarse, y no mucho, eran los emigrantes que habían regresado para las fiestas y los que habían tomado la deci­sión de marcharse. Por lo general, se negaban a dar el nombre y sólo apuntaban la rama de Izquierdo o Cabanillas a la que pertenecían y cuya posición estratégica en el conflicto era prácticamente imposi­ble desentrañar para el forastero. La mayoría hablaba como Caba­nillas en esos momentos, pero un ligero contraste con el siguiente in­terlocutor arrojaba la idea contraria. No decían su nombre, aunque se denunciaban entre ellos. «Ése con el que dice que ha hablado es un Amadeo» o «ese es un Pata Pelá».
Al llegar la noche, los guardias civiles recomendaban severamen­te que los periodistas dejaran el pueblo. Entonces sí que sonaban los cerrojos más allá de toda atmósfera literaria. Miguel Gener hizo unas espléndidas fotografías de lo que era la noche en Puerto Hurraco, aguantando en aquella oscuridad tensa en la que las luces de los fa­roles se pegaban al suelo y dejaban recortado por encima el cielo an­cho, espeso y nocturno, de las tierras pacenses. Esas fotografías con­siguieron reproducir las tenebrosas impresiones que podría haber sentido cualquiera que se acercara a Puerto Hurraco horas después de la, carnicería. Algo así como meterse en un poblado fantasma del viejo Oeste, pero sin épica, cruzado por caminos que se fundían en la noche y con una carretera cercana que parecía el tramo final de todas las carreteras del mundo. Dentro de las casas, las luces se apa­gaban enseguida y entonces el cielo oscuro empezaba a pesar y a desplomarse como la tapa de un ataúd.
En Esparragosa o en Zalamea, a pocos kilómetros, la noche se vi­vía de muy distinta manera. La gente salía a tomar el fresco al qui­cio de la puerta, se veían corros de adolescentes en las puentecillas y paseantes que se adentraban en la tiniebla de los senderos. Eran las horas para respirar un poco de aire, después de los cuarenta gra­dos de secano que habían carbonizado el día. En Puerto Hurraco no se respiraba, los habitantes parecían contener el aliento hasta que pasara algo que se sentía próximo y fatal. Esa noche calurosa de en­cierro daba la verdadera temperatura del ánimo de la gente.
El día 30 de agosto las hermanas Izquierdo, Ángela y Luciana, salieron de un escondrijo de Madrid y tomaron el expreso de Bada­joz. A partir de ese momento iniciaron su escabroso periplo entre las pretensiones del fiscal, que las acusó de conspirar junto a sus her­manos -aunque la Audiencia de Badajoz revocó en febrero de 1992 el auto de procesamiento-, y su inexorable destino psiquiátrico en Mérida. Pero durante los cuatro días en que estuvieron desapareci­das, Ángela y Luciana se presentaban como la clave que podía des­cifrar los enigmas. Y también disolver el sentimiento de amenaza in­mediata que todavía pesaba sobre las gentes de Puerto Hurraco. Su desaparición había prolongado la inquietud, porque, sin lugar a du­das, tanto para los de Puerto Hurraco como para quienes estaban al tanto en Monterrubio de la Serena, había una diferencia sustancial entre el dedo que había apretado el gatillo y el cerebro que había en­viado la orden.
La casa de Monterrubio era una casa de pueblo de dos plantas pe­queñas embutida en una hilera y tan cerrada a cal y canto como, según decían, lo había estado en los últimos años, cuando los hermanos y hermanas Izquierdo vivían en ella. El diagnóstico del vecindario era tan concluyente como lo fue después el de la Audiencia. Eran dos mu­jeres mayores, de 49 y 63 años, prematuramente envejecidas, cuya existencia estaba organizada alrededor de los líos vecinales, que salían dando gritos de su casa y recorrían las calles insultando a sus parien­tes de Puerto Hurraco y a cualquiera de Monterrubio que se cruzara con ellas, que peregrinaban regularmente al cuartelillo y que, simple­mente, «no podían estar bien». En contraste, Emilio y Antonio rara vez protagonizaban un altercado. Parecían bastante pacíficos o quizá sólo tranquilos y, según la opinión del coro popular de Monterrubio, absolutamente dominados por sus hermanas.
Ninguno de los cuatro se había casado. La única pista sentimen­tal relacionaba a Luciana con Amadeo Cabanillas, en el famoso episodio que concluyó con fractura de huesos para la mujer y que inau­guró la última fase criminal entre las familias antagonistas. Luciana negó en días posteriores que hubiera existido semejante posibilidad, como no podía ser de otra manera. Los cuatro hermanos, por lo de­más, apenas salían de la casa de Monterrubio, donde las persianas estaban permanentemente bajadas y los pestillos echados. Allí fue­ron re cociendo su animadversión y sus malos sentimientos durante seis años.
Con todo ello viene el dilema. La matanza de Puerto Hurraco pue­de ser contemplada a la luz de una historia secular de rencillas y con­flictos que culminó de esa manera como podía haber culminado de cualquier otra parecida, o bien esa tragedia hay que observarla a tra­vés de esta última escena, mucho más reducida, mucho más actual, mucho mejor iluminada. Si fuera así, lo que se ofrece a la vista es el cuadro de cuatro hermanos encerrados en sí mismos, con antece­dentes psiquiátricos y con manifestaciones de desequilibrio patentes, aislados en un pueblo de Badajoz que ni siquiera es el suyo, armados hasta los dientes y profiriendo amenazas constantes, ante la pasivi­dad de instituciones y vecinos. Después se conocería el dominio pa­tológico que los mayores ejercían sobre los pequeños y también sal­drían a la luz abultados rumores sobre la vida de los Izquierdo. Pero no había ninguna necesidad de ello, porque un simple vistazo a los historiales clínicos, al entorno familiar en el que habían crecido y aprendido, a su vida cotidiana y a sus hechos cotidianos, habría bas­tado para anticipar un pronóstico de lo que podría ocurrir y de lo que fatalmente ocurrió.
Los desheredados
La historia de la España negra y profunda siempre ha servido ha­cia dentro y desde fuera. Desde fuera, el que más y el que menos ya sabe cómo ha funcionado. Pero, paradójicamente, también ha sido eficaz a la inversa, tapando la desidia de la sociedad civil y de las instituciones públicas, y arrojando al pozo sin fondo de la concien­cia de un pueblo que se ha movido entre la supervivencia y el olvi­do todos los desastres que nadie era capaz de asumir.
Desde un punto de vista literario y dramático conmueve descubrir que un pueblo de doscientos habitantes guarde en su memoria cen­tenaria un arsenal de disputas que van desde lo ridículo hasta lo ca­tastrófico, con nombres y apellidos, con detalles minúsculos trasmi­tidos de padres a hijos como las palabras de una liturgia, y que la tragedia corone finalmente esta memoria. Pero desde el punto de vis­ta de los hechos, lo único que se acerca a los motivos verdaderos —más allá de las leyendas que nos dejan tan enaltecidos como vulne­rables— es la constatación de que cuatro personas enfermas, indivi­dual y socialmente enfermas, armadas, aisladas y sin escapatoria an­te el mundo, explotaron un mal día en un clima colectivo de asombro que sustituyó automáticamente a una colectiva indiferencia.
Como en las malas películas, todo trató de resolverse judicial­mente. Los juicios tienen la virtud de aplicar condenas y de trasfe­rir las ideas de bien y mal a la potestad de un tribunal o de un ju­rado que, en realidad, sólo se ocupa de crímenes y castigos. El juicio de los hermanos Izquierdo causó la misma expectación que la trage­dia y dejó las cosas en el lugar donde se quedan las cosas intocables.
El 17 de enero de 1994, Antonio y Emilio Izquierdo se sentaron en el banquillo de los acusados, cuando ya se había decidido la re­clusión de sus hermanas en el hospital psiquiátrico de Mérida con un diagnóstico de «delirios paranoides». José Gómez Romero, el psi­quiatra que las tenía a su cargo, declaraba en esas fechas, tres años y medio después de su ingreso, que «Luciana y Ángela han mejora­do algo, poco a poco, pasean con otras internas y, sobre todo, Ánge­la ha desarrollado un poco de su personalidad, condicionada por la de su hermana hasta el punto de que, al principio, las cogías por separado y te hablaba utilizando las mismas expresiones que Lucia­na» (EL PAÍS, 23 de enero de 1994). En el juicio, los peritos psiquiá­tricos llegaron a la conclusión de que Emilio y Antonio Izquierdo su­frían «alteración de la personalidad de carácter paranoide». Cosa que, al parecer, «no alteraba el plano de la conciencia», si bien «so­bre esta personalidad, que constituye terreno abonado, hay una vi­vencia (la muerte de la madre) que es vivida de forma muy trau­mática por estas personas y se convierte en una idea sobrevalorada (la venganza) que invade el campo psíquico del sujeto. En este sen­tido estimamos que su capacidad volitiva podría estar disminuida» (EL PAÍS, 18 de enero de 1994). Dado que la psiquiatría se mueve por el mundo como si fuera una ciencia, hay cosas que los legos no pue­den entender. Por ejemplo, el que la conciencia no se altere cuando hay una idea sobrevalorada que invade el campo psíquico del suje­to, disminuyendo además su capacidad volitiva. Misterios del ser.
Los magistrados, en los fundamentos de derecho, afirmaron además que Emilio y Antonio no eran enfermos mentales, exponiendo el he­cho de que ambos «eran capaces de manejar un rebaño de ovejas de unas 1.000 cabezas» y que tenían fincas arrendadas, «consiguiendo, a pesar de la crisis por la que atraviesa el campo, poseer una carti­lla de ahorros con unos diez millones» (EL PAÍS, 26 de enero de 1994). Es decir, habría una relación inequívoca entre la salud mental y la gestión económica y agropecuaria. Estaríamos aquí ante una especie de protestantismo psicológico —visto a través de la doctrina de la predestinación mental.
Así pues, los delirios paranoides de los hermanos y de las herma­nas Izquierdo tuvieron distinto final como consecuencia de la dife­rente relación con el gatillo. La justicia actuó sobre los hechos y se limitó a sancionarlos, salomónicamente, con sus dos espadas con­temporáneas: el psiquiátrico y la cárcel. El 25 de enero de 1994, An­tonio y Emilio Izquierdo fueron condenados a 688 años de cárcel perfectamente divididos entre ambos como autores criminalmente responsables de nueve asesinatos consumados y seis frustrados. Los ponentes afirmaron que los dos hermanos prepararon por «vengan­za» un «plan de exterminio del mayor número de habitantes posible de Puerto Hurraco».
Aunque la Justicia dictó sentencia, y con ella la sentencia del ol­vido o del comienzo del olvido, lo cierto es que, más que disipar la temida imagen de España, la reveló en fotografías nuevas. La mitad locos o idiotas, la mitad asesinos carniceros. Y, sin embargo, habían pasado muchas otras cosas sobre las que no se podía dictar senten­cia como la abrumada existencia de esas cuatro personas encerradas en una casa de Monterrubio de la Serena hablando con sus fantas­mas en un idioma delirante, o la supervivencia en un entorno capaz de trasmitir de generación en generación la forma en que unas ove­jas se saltaron unas lindes de tierra amontonada para provocar una refriega. El mundo es complicado y la ley lo simplifica en términos de habitabilidad convencional, cuando la ley se cumple. Pero, con toda certeza, la masacre de Puerto Hurraco debió servir para llevar a la superficie una imagen de la España actual más allá de los tópi­cos y de las ideas conformadas a las que invita la desidia intelectual de la que somos ancestrales herederos. Muchas regiones rurales es­pañolas están todavía iniciando el siglo XX y esta situación no se re­fiere solamente a medios materiales de vida o a capacidad de pro­mover recursos, sino también al lugar que ocupan en el proyecto de este país. El abandono a su locura de los cuatro hermanos Izquier­do podría ser también el abandono a que se ha sometido a una vas­ta extensión de la vida española que no encuentra su sitio en ningún proyecto y que no se ve reflejada en ningún futuro. La España ne­gra no está hecha de ningún material particular. Si está hecha de al­go es de los ojos que no quieren mirarla.
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.03.07 10:49 EDUARDOMOLINA El DESCONCIERTO.- Monta tanto Rivera como Rajoy.- Por Fernando López Agudín.- Diario Público.

http://blogs.publico.es/fernando-lopez-agudin/2016/03/07/monta-tanto-rivera-como-rajoy/
"Imposible hacer más el ridículo. Lo que llaman Gran Centro ha sido literalmente barrido por casi todos los grupos parlamentarios en la fallida investidura de Sánchez. Al no haber conseguido sumar más que un escaño, el de Coalición Canaria, el pacto de Ciudadanos con el PSOE abrirá el camino, antes o después de las urnas, a la Gran Coalición. Uno tras otro, la mayor parte de los portavoces fueron manifestando su disposición a votar al líder socialista, por activa o por pasiva, si dejase ir de la mano del dirigente de Ciudadanos. Ni en Carnaval colaría el disfraz de Suárez con que Rivera, encarnación del IBEX (donde por cierto, algunos de sus directivos se han subido sus salarios en más de un 80%, en el 2015), intenta que no se visualice que tanto, monta, monta tanto, como Rajoy.
Así pues, Sánchez no es presidente de Gobierno por el lastre de sus muy malas compañías. Sin Rivera, hubiera sido investido; más aún, podría todavía serlo con el apoyo de todo el Congreso de los Diputados, con excepción de PP y Cs. Como no hay centro posible entre el neoliberalismo y la socialdemocracia, ni entre la España centralista y la España plural, el llamado Gran Centro no es más que la negra tinta de ese gran pulpo que es el IBEX. Si ha podido enredar en sus tentáculos al PSOE ha sido gracias a dos factores: uno político, los 22 diputados de Susana Díaz actúan como un poder fáctico autónomo; y el otro, psicológico, la inercia del bipartidismo. Creen seguir viviendo aún en el turno de partidos. Tras Rajoy, toca Sánchez en la Moncloa.
El principal error de cálculo ha sido infravalorar la fuerza de Podemos, Compromís e IU, que juntos aglutinan más de un millón de votos muy por encima del PSOE. Repitiendo el sofisma de que no apoyarles significa apoyar al PP, pensaban sacar sin ninguna contrapartida la investidura de Pedro Sánchez. Con la ayuda de sus terminales en los principales medios de comunicación, en manos del IBEX, daban por hecho que esta consigna daría sus frutos. No ha sido así, y ya avanzan un nuevo argumentario según el cual hay discrepancias entre el pragmático Errejón, el eurocomunista Domènech y el leninista Iglesias. Cuando no, se manipulan las palabras de la alcaldesa Manuela Carmena como última bala para presionar por la inbextidura de Sánchez.
Pero ha sido, sobre todo, el PNV quien más certeramente les ha arrancado la careta centrista. Si hay alguna fuerza que pudiera reclamar una parte de la herencia de Suárez, es el nacionalismo vasco que ha gobernado con el PSOE y que hoy gobierna con el apoyo socialista. La súplica de Sánchez, en la víspera de la segunda votación, encontró oídos sordos en el PNV. Con Rivera, vinieron a decirle, no hay ningún cambio y supone un peligro para la cohesión social y territorial, dado el lerrouxismo y estalinismo de mercado que le caracteriza. En definitiva, que quien juega a enfrentar territorios, además de clases sociales, pertenece a una derecha pura y dura. En la España periférica la naranja mecánica produce el mismo terror que la célebre película.
Evidentemente, no les queda otra opción posible que poner en marcha la Gran Coalición desde las ruinas de ese Gran Centro demolido por casi todo el abanico parlamentario. Dar una vuelta de tuerca a ese garrote vil, el pacto PSOE-C’s, para que ahogue la alternativa de cambio real, que no sería otra que la presidida por Sánchez junto con Iglesias, Garzón, Oltra, Domenech, Ortúzar y la abstención de casi todos los restantes grupos de la Cámara. En esta estrategia ya aparece como un nuevo interlocutor el propio PP; aunque, sin la simultánea retirada de Rajoy y Sánchez, es probable que pasen los próximos dos meses y no logren evitar nuevas elecciones generales. Quizás en el gallinero táctico que es hoy el IBEX, se esté también barajando la posibilidad de pasar primero por las urnas para luego proceder a coaligarse.
Estamos, desde luego, en el escenario italiano que aludía Felipe González. Pero no en la Italia de 1945, como nos quieren vender desde el Gran Centro, para que Podemos rinda las armas de la movilización popular y se sume a la traducción — en el sentido de tradutore, traditore — de un compromiso histórico con los partidos del IBEX. No estamos en España como en aquella Italia ocupada por las fuerzas norteamericanas, que hubiesen aplastado toda resistencia de los partisanos como ocurrió en Grecia, sino como en la Italia de 1994, en la que el democristiano Giulio Andreotti fue procesado por complicidad con la Mafia y el socialista Craxi se refugiaba en Túnez, huyendo de la Justicia que le buscaba por corrupto. Estamos hoy en aquella Italia vísperas del hundimiento de los dos grandes partidos y del final del sistema de la I República."
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2016.03.07 10:30 EDUARDOMOLINA El DESCONCIERTO.- Monta tanto Rivera como Rajoy.- Por Fernando López Agudín.- Diario Público.

http://blogs.publico.es/fernando-lopez-agudin/2016/03/07/monta-tanto-rivera-como-rajoy/
"Imposible hacer más el ridículo. Lo que llaman Gran Centro ha sido literalmente barrido por casi todos los grupos parlamentarios en la fallida investidura de Sánchez. Al no haber conseguido sumar más que un escaño, el de Coalición Canaria, el pacto de Ciudadanos con el PSOE abrirá el camino, antes o después de las urnas, a la Gran Coalición. Uno tras otro, la mayor parte de los portavoces fueron manifestando su disposición a votar al líder socialista, por activa o por pasiva, si dejase ir de la mano del dirigente de Ciudadanos. Ni en Carnaval colaría el disfraz de Suárez con que Rivera, encarnación del IBEX (donde por cierto, algunos de sus directivos se han subido sus salarios en más de un 80%, en el 2015), intenta que no se visualice que tanto, monta, monta tanto, como Rajoy.
Así pues, Sánchez no es presidente de Gobierno por el lastre de sus muy malas compañías. Sin Rivera, hubiera sido investido; más aún, podría todavía serlo con el apoyo de todo el Congreso de los Diputados, con excepción de PP y Cs. Como no hay centro posible entre el neoliberalismo y la socialdemocracia, ni entre la España centralista y la España plural, el llamado Gran Centro no es más que la negra tinta de ese gran pulpo que es el IBEX. Si ha podido enredar en sus tentáculos al PSOE ha sido gracias a dos factores: uno político, los 22 diputados de Susana Díaz actúan como un poder fáctico autónomo; y el otro, psicológico, la inercia del bipartidismo. Creen seguir viviendo aún en el turno de partidos. Tras Rajoy, toca Sánchez en la Moncloa.
El principal error de cálculo ha sido infravalorar la fuerza de Podemos, Compromís e IU, que juntos aglutinan más de un millón de votos muy por encima del PSOE. Repitiendo el sofisma de que no apoyarles significa apoyar al PP, pensaban sacar sin ninguna contrapartida la investidura de Pedro Sánchez. Con la ayuda de sus terminales en los principales medios de comunicación, en manos del IBEX, daban por hecho que esta consigna daría sus frutos. No ha sido así, y ya avanzan un nuevo argumentario según el cual hay discrepancias entre el pragmático Errejón, el eurocomunista Domènech y el leninista Iglesias. Cuando no, se manipulan las palabras de la alcaldesa Manuela Carmena como última bala para presionar por la inbextidura de Sánchez.
Pero ha sido, sobre todo, el PNV quien más certeramente les ha arrancado la careta centrista. Si hay alguna fuerza que pudiera reclamar una parte de la herencia de Suárez, es el nacionalismo vasco que ha gobernado con el PSOE y que hoy gobierna con el apoyo socialista. La súplica de Sánchez, en la víspera de la segunda votación, encontró oídos sordos en el PNV. Con Rivera, vinieron a decirle, no hay ningún cambio y supone un peligro para la cohesión social y territorial, dado el lerrouxismo y estalinismo de mercado que le caracteriza. En definitiva, que quien juega a enfrentar territorios, además de clases sociales, pertenece a una derecha pura y dura. En la España periférica la naranja mecánica produce el mismo terror que la célebre película.
Evidentemente, no les queda otra opción posible que poner en marcha la Gran Coalición desde las ruinas de ese Gran Centro demolido por casi todo el abanico parlamentario. Dar una vuelta de tuerca a ese garrote vil, el pacto PSOE-C’s, para que ahogue la alternativa de cambio real, que no sería otra que la presidida por Sánchez junto con Iglesias, Garzón, Oltra, Domenech, Ortúzar y la abstención de casi todos los restantes grupos de la Cámara. En esta estrategia ya aparece como un nuevo interlocutor el propio PP; aunque, sin la simultánea retirada de Rajoy y Sánchez, es probable que pasen los próximos dos meses y no logren evitar nuevas elecciones generales. Quizás en el gallinero táctico que es hoy el IBEX, se esté también barajando la posibilidad de pasar primero por las urnas para luego proceder a coaligarse.
Estamos, desde luego, en el escenario italiano que aludía Felipe González. Pero no en la Italia de 1945, como nos quieren vender desde el Gran Centro, para que Podemos rinda las armas de la movilización popular y se sume a la traducción — en el sentido de tradutore, traditore — de un compromiso histórico con los partidos del IBEX. No estamos en España como en aquella Italia ocupada por las fuerzas norteamericanas, que hubiesen aplastado toda resistencia de los partisanos como ocurrió en Grecia, sino como en la Italia de 1994, en la que el democristiano Giulio Andreotti fue procesado por complicidad con la Mafia y el socialista Craxi se refugiaba en Túnez, huyendo de la Justicia que le buscaba por corrupto. Estamos hoy en aquella Italia vísperas del hundimiento de los dos grandes partidos y del final del sistema de la I República."
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2015.02.03 16:51 EduardoMaura ¿Por qué "es ahora"? Crónica no oficial de la Marcha del Cambio

Os dejo un artículo-crónica que ha salido hoy en el Huffington Post.
http://www.huffingtonpost.es/eduardo-maura/por-que-es-ahora-cronica-_b_6593236.html
¿Por qué "es ahora"? Crónica no oficial de la Marcha del Cambio
Muchas personas se lo han preguntado en las última semanas: "¿Por qué convoca Podemos una manifestación? ¿No corre el riesgo de fracasar, de no poder?". Después del éxito de la convocatoria del sábado 31 de enero, sería sencillo sacar pecho y jugar a los números. Sin embargo, la imagen de la Puerta del Sol, la calle Alcalá y sus aledaños abarrotados tiene una fuerza simbólica incontestable que hace insípido el debate numérico. Esa imagen se inscribe desde el sábado en la Historia de nuestro país con letras moradas, cierto, pero también con letras que miran más allá de Podemos como fuerza política.
Dos cosas como mínimo llaman la atención de la marcha del sábado 31. En primer lugar, la importante carga de emoción e ilusión de la generación de los nacidos entre 1945 y 1955. Es decir, aquellos que vivieron de primera mano la Transición. Hubo encuentros inesperados y se compartieron historias. Se escuchó aquello de "esto me recuerda a los setenta", desde luego, pero con una matización novedosa: muchas de las personas que señalaban los parecidos de familia (políticos y afectivos) entre entonces y hoy parecían tener más confianza en el cambio hoy que entonces, como si el ciclo político abierto tras las elecciones europeas tuviese todavía más potencial. De alguna manera, es como si para ellas asistiéramos a una segunda oportunidad, que no es lo mismo que una segunda Transición.
Esta segunda oportunidad es radicalmente liberadora porque llega cuando el miedo a la recaída en el franquismo y en la guerra (ese fantasma terrible de la Transición) ya no está presente. Votantes de muchos partidos a lo largo de sus vidas, procedentes de lugares diversos, se sentía en estas personas comunes la incapacidad de las instituciones del régimen del 78, sus medios de comunicación inclusive, para explicar lo que está pasando. Se intuye que cuando estas personas cuenten su experiencia de la marcha, articularán su propio relato, recogerán las piezas por sí mismas, sin necesidad de los generadores tradicionales de opinión. O lo que es igual, pondrán negro sobre blanco que el divorcio entre la ciudadanía y sus representantes está llegando a lugares y límites insospechados. La Marcha del Cambio la contará la gente. Sus múltiples sentidos serán de la gente.
En segundo lugar, los lemas y las canciones; se vieron muy pocas reivindicaciones ajenas al sentido de la convocatoria, ninguna en realidad. Y todas aparecieron inscritas en la lógica discursiva de la misma: el momento es ahora, nos hallamos en la cuenta atrás para un cambio que aspira modestamente a construir un país al que puedan regresar quienes han tenido que dejarlo, un país digno cuyas instituciones estén al servicio de las mayorías sociales, y no de unos pocos privilegiados. Nadie cuestionaba el cambio, pero sí se discutía, y mucho, cuándo ocurrirá. Por eso el lema de la cabecera decía: "Es ahora" (y punto, cabe añadir). Por eso no iba acompañado del logo de Podemos. Ningún portavoz del partido marchó en la cabecera, sino que lo hicieron con el resto de los participantes. No se reclamaba nada ni se protestaba contra nadie.
Se reclamaba simplemente que en España el cambio político no debe esperar, que las medidas cosméticas que los partidos viejos proponen pueden estirar la situación actual un poco más, pero no van a resolver nada. Lo hacían personas que conocieron otros cambios, lo cual confirma que el voto a Podemos tampoco es generacionalmente mensurable, por más que sus dos figuras más visibles (Pablo Iglesias e Iñigo Errejón) ronden los treinta y cinco largos.
Por último, se escucharon canciones diferentes en lenguas diversas: desde Todo cambia de Mercedes Sosa a Common People de Pulp, pasando por Public Enemy, Peret y la canción de la película Cazafantasmas, fervorosamente irónica y muy celebrada. Un día alegre, pero sobre todo, un día impensable hace doce meses para quienes miraban desde Génova o Moncloa. Hacía pensar en el Ortega de la vieja y nueva política, cuando decía aquello de que "la España oficial consiste, pues, en una especie de partidos fantasmas que defienden los fantasmas de unas ideas y que, apoyados por las sombras de unos periódicos, hacen marchar unos Ministerios de alucinación". Vista la marcha, la España negra es la de Rajoy, no la del sábado pasado en Madrid.
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